La muerte...





La muerte nos devuelve

lo que no fue:

el instante hecho herida de ballesta.

 Llega así el  momento en que...

aquellos ojos son tan bellos,

 dicen tanto...

De tan sutil manera

 se mantienen perfectamente fieles

 a su mejor momento

que la herida se encona para siempre

y el amor nos estalla llevándose

todo lo que no memoria... en llama.



Morir es un acto de venganza.



"La llaga de amor es como la que produce la ballesta, improvisa, estrecha de boca, profunda, penetrante, no fácil de curar ni de ver y muy mala de sanar. A quien la mira de fuera la parece poco, más según lo intrínseco es peligrosísima y las más de las veces se convierte en una fístula incurable"
                                                                                                              León Hebreo


Y… si nos es arrebatado el “dolorido sentir”






No es perder los amores

ni las dulces esquinas, ni la bruma de aquel preciso día

no es tampoco la niebla que se adensa de a poco

sobre lo que tuvo fulgor y nos producía maravilla...

No es el perder los nombres y las dulces siluetas de las cosas... tampoco

ni la punzada súbita frente a lo venidero en aquellas precarias primaveras insomnes…



Es conservar la vista intacta y las siluetas nítidas

los precisos arreboles, las palabras distintas, las huellas discernibles

y no poder sentir en absoluto…nada



De trenes, de viajes, de libros.

Tomar "el Alvia" al filo del día, con abrigo largo, bolso cruzado y una de esas maletas mínimas que se arrastran, tiene en sí ya todo el sabor de la aventura. Sobre todo cuando te das cuenta de que te ha tocado ventana y nadie viaja contigo...

Un viaje en tren es un largo ensoñar. Cierro los ojos y duermo pero es un sueño ligero tachonado de álamos y de palabras...Me he comprado " Le Monde diplomatique" en la estación y leo lo que casi nunca leo...Una entrevista a Rafael Correa, el presidente de Ecuador", un artículo dirigido a los "Anti-ilustrados de todo el mundo", una reseña de " El sueño del celta", última novela de Vargas Llosa que me hace sonreír...Sí, yo también pienso como su autor, que dicha novela, más que sueño parece una pesadilla un poco sosa, la que le salió en esta ocasión al peruano. Roger Casement (el protagonista) es todo un carácter pero constatarlo no es mérito del escritor. Un funcionario de la corona británica que al servicio de su misión denuncia la brutal explotación del Congo y la Amazonía para finalmente, morir ahorcado como patriota irlandés, es alguien interesante por méritos propios...(se trata de un personaje histórico).

Consejo






Las historias bonitas

Hay que doblarlas

( si somos sabios sabremos cuando)

atarlas con una cinta malva

y guardarlas en una caja negra

a la que se echará llave

dejando que acumule

el dulce polvo de los años.

Recomendación:

 

¡No abrirla más!

Mis tesoros haitianos

Naturaleza muerta haitiana
La belleza en Haití es conmovedora y gratuita.  Aparece súbita y desnuda en medio del polvo y de la sordidez.

Recuerdo la imagen fugaz de una mujer airosa con su cesta de gallos en la cabeza, cruzando por Delmás como si fuera una modelo de pasarela con un extraordinariamente extravagante sombrero.

Veo aún a la orilla del camino los perfectos montoncitos de cebollas, de sandías, de mangos... La postura del muchacho que leía encaramado en una muralla derruida camino a Kenscof, un libro enorme y descuadernado.

El Puerto Príncipe, roto.


Jardines del hotel Oloffson
 He aprendido a lavarme con un hilillo de agua. También, que mis rodillas son la parte más deliciosa de mi cuerpo a tenor de la clara preferencia de los mosquitos.

 Aprendí que hay que lavar y dejar en remojo durante veinte minutos en agua clorada, las verduras que consumiremos crudas y a olvidar  mi plancha para el pelo que no me responde ni con transformador. He vuelto a mis antiguos rizos por pura necesidad.... Ah, también sé ahora que Gilles es un espléndido cocinero además de aguerrido conductor...