El buen samaritano (Saint Remy, 1890)



El buen samaritano- Van Gogh

Sobre tu hombro
doblada, inerte
siento esa muelle dureza
que me sostiene.

Voy y no voy
avanzo de tu planta
por los cuatro costados de ti
yo voy amada.

Y …ya no sé si eres tú
o soy yo la que va
con tu cuerpo en mis brazos
o si es quizá  mi sudor el que restaura
  ¡Esa tu sed atroz!

Insomnio y fuga

Insomnio


…Y tarda la mañana:
Hay una hora-caos al promediar
la noche:
un tiempo de mandíbulas-tijera
que vuelve locos  los relojes
más vale que nos pille dormidos y se resuelva tan solo en pesadilla.
Ese minuto en la raya del negro
es agonía con los ojos abiertos
Entonces sentimos el trabajo
del embudo que engulle
hacia ninguna parte
mariposas desesperadas
escenas que creímos eternas
sucias de madrugada
Sueños y lirios rotos van marchando al unísono
Libros viejos en que aún brillan
retazos de palabras
masacradas por pasos que nos
eran preciados y ahora tiemblan
en trance de succión…
Un aroma insoportable impregna
La sonrisa de mi padre
casi tapada por un verso
que escribí acorralada por las lilas
………………………………….
…Lo peor son los sonidos
Miles Davis atrapado por La Heroica
 mantiene el tono de
la frase más triste del
Adagio de Barber subrayado por
Volver….



Heridas


Barco vikingo en llamas


Hoy sorprendí a tu billetera...
tiritaba en medio de mis cosas...
nos hicimos, al vernos  ay, tanto daño ambas
(extrañábamos tu mano, tu hábil mano).

Es difícil convivir con tus cosas
No se dejan domesticar
petrificadas están...de puro solas.

¿Sabes? 
entiendo los barcos a la deriva
con sus vikingos muertos
en medio de las llamas...
(cualquier día de estos organizo una hoguera en el jardín)
pero...tengo tanta pena
porque las cosas esperan más desesperadamente que nosotros...
quizá por su mudez
por eso inalterado que se conserva siempre...

Hoy tu billetera me devolvió en espejo
el gesto de tus innumerables manos
pagando el taxi
comprando el pan.....
...............................

"Collar de hurones " (Vivienne Eliot)

Para Cástor

 


La poesía es una excelente forma de reflexión sin argumentos. Aclara lo que previo a su decir era un magma de emociones que las palabras doman. Me pasó con Vivienne Eliot, la esposa de T.S Eliot, mujer difícil a quien Virginia Wolf llamó “collar de hurones” enlazado al cuello del poeta (recordemos que los hurones son animales tremendamente agresivos).
Leí su biografía en editorial Circe, por Carole Seymur-Jones y, como muchas veces me suele acontecer, terminé compadeciéndola a ella y despreciando  a su marido.   Es verdad que sigo leyendo con cierto temblor su “Tierra baldía” pero el hombre me repugna por su frialdad ¡malditos poetas ególatras que solo se estremecen en sus versos!... Vivienne se me quedó como una herida al costado. Me dieron ganas de remecerla y obligarla a que caminara derecha sin Eliot. Iba leyendo las primeras páginas y ya sabía de alguna manera como terminaría aquello. Su final a los 58 años en un manicomio al que su marido y su hermano la condenaron, me hizo pensar en otro destino femenino tristemente conocido: el de Camille Claudel. He pensado muchas veces en por qué nos equivocamos o acertamos al amar... en cómo se labra un “collar de hurones” o “una guirnalda de pájaros”

¿En que horno se cuece nuestro infierno?
Ese dolor a la medida de cada cual ¿dónde termina de lograr su punto? y nuestra gloria...
¿dónde?

Me pregunto
¿pagamos el pecado de las madres
y somos
el hartazgo de un grito permanente
  o podemos

cuajar en premio prometido?

                                                       Vivienne brizna  trizada                    Vivienne: collar de hurones Vivienne...  la desamada .

Me asomo a su mirada y  me avergüenzo.
De pronto se me emborronan las palabras
crecen las calaveras sobre campos de lilas...
 Me desbordan los brazos ramilletes que desbordan de dulzor:
para ella quedan... ¡solo huesos!


He leído hasta el alba.
Me dormí con las lilas
      y   al despertar promediaban las luces del verano...
No me dolía nada.
Jaspeaba en el espejo la sobria
construcción de mi recinto.
No me dolía nada.
Primero fue el placer de los pies
sobre la alfombra, 
luego fue la naranja…
No me dolía nada...
 ni la gata, ni el pecho,
ni agosto promediando…
Yo estaba del lado de la línea recta
de la palabra justa, del respeto.
No era estridente...
(Mi  torpeza apenas me rubricaba la aureola)

Fue entonces que entendí.

.
¡Mírame esposo!
para que riele esta noche de agosto
tan lejana y hermosa como acostumbro.
¡Tócame esposo!
para que pueda acodarme en el alfeizar
toda abandono y cadera quebrada
¡Bésame esposo!
para que vaya impoluta a los infiernos
con la suerte hecha el óbolo bendito
que reserva la vida a las felices!

Esposo de áureos dedos
¡descórreme la aurora!
Inaugura la luz, alto de lanza
fuerte de escudo...

¡Dime!
Si tú conmigo
¿quién osaría sorprenderme?
Tus caballos avanzan aguerridos
hacia un nadir desleído de miel
por mor de tu mirada en mi costado.

Amado ¿te quedarás conmigo
hasta el final del día?
¿Aquietarás mi miedo
con tu flauta de fiesta?

Amigo, escúchame un momento
¡acaricia las zorras desatadas!
..............................................

...ruedan sobre el regazo tus granadas
y su jugo corroe mis desdichas
Aquí, debajo del manzano
soy amada
de cadera a razón, acariciada...
Soplas sobre mi empeine
acaricias sin daño mi cintura
de par en par, me miras
en noviembre, en almendros
en la distancia mínima ¡tan dulce!
Tardes de las conversaciones
en que fluyen saltando
pequeños pensamientos sin corteza...
¡Ay esos tiempos
de los puentes, de la lluvia finita
de las manos  inevitablemente juntas.
……………………………………………..

Vivienne... tú
patadita nerviosa
maldito ángulo
                                                                Tus manos  reordenan
 hacen” como si”
se detienen furiosas
¡ Ay, qué efectos tan duramente conseguidos!
Ha emergido la luz y ha decaído:
ha constado la perfecta disposición de los cuchillos…
Toda la tarde sonó la persistente melodía.
La luna apareció a su debido tiempo:
El chal de cachemira se congeló en sus pliegues
y toda la desdicha fue haciéndose palpable.
y se masticó ardua como un corazón viejo...
Se apagaron las velas ya pasado el ocaso.
el vaso se limpió y se guardó...
chirrió por fin la aguja en un agudo
se cerraron tensamente las cortinas
El no vino y...
 unas manos empinaron el gollete…

………………………………………………………..

Cierta ceguera necesita de muchos sí
para nutrirse
siempre está en tris de perder su sutil veladura.
Cataratas del alma, Edipo en trance
de trasplante de ojos...
Metáfora posible
para esa prodigiosa circunstancia
de no ver lo que daña...
Es patética esa decisión de andar a tientas
sorteando la luz
esa necesidad de no tocar el hueso con los dientes
mientras nos luce la sonrisa mellada.
Hay quien camina así...
y desllama a las cosas por su nombre
que no acuden ¡es claro!
pero parece, parece que llegaran
a dibujar las innobles cautelas
de quien pisa en lo falso y cree puente...
....................................................................
Son agujeros negros, atraen
la compasión mediocre, el malestar menudo...
Esa rabia tan triste
que produce lo pobre sin grandeza.

¿Sabes?
Me estoy haciendo trizas
en persona interpuesta.
He llorado por un destino en letras
que me hundía el puñal
desde una página.
Aprendí la lección:
muy de mañana:
ordené mis poemas
 medí mi dolor con tinta negra
y doble espacio.
 Le puse fecha
 firmé un poquito a la derecha...
y decidí ser una vez y otra vez
tu guirnalda de pájaros...
si quieres