Poema avizorando el miedo

Libe y yo

Si algún día me convierto
en el ángel de tu parque
¡destrózame la cara, Lobodrina!
Si pretendo que te encargues
de lo que fue mi gloria
y subrayes mis sueños
¡rómpelos, Lobodrina!
Si envejezco y te ato
a mi tronco renqueante
osando poner precio a nuestro nombre
¡túmbamelo a patadas!
…………………………

Tengo miedo
de las duras arterias
y las frases temblonas.
Tengo miedo
de no querer marcharme
y que broten entonces
las razones que ensucian
los gestos que agarrotan
las miradas pequeñas…
Tengo miedo
que menguando te mengüe
Lobodrina….
No quiero testamentos
ni órdenes, ni reseñas
no quiero darte mapas secretos
ni talismanes verdes
¡Me niego a entregar la contraseña!
Ahora que me sé águila y llama
en esta mi hora de ciprés y cima
cuando todo me cerca y nada me acorrala
gozándome inventora de mi vida
te amo capullo de ti misma
y te deseo…otra.



 "Solo amamos aquello capaz de inscribirse en nuestra memoria poética."  Milán Kundera

Libe,cuando traspasaste la frontera , te llamé Lobodrina


Notificación de olvido




Te notifico:
que me he vestido de luto y
he destruido todos los recuerdos
que te conciernen, incluidos los
más bellos (plátano, rosal y princesas)

¡con absoluta precisión!

Que he renunciado a partir
de hoy a proteger tus vulnerables gorriones:
he abierto, arañandome las manos,
todas las jaulas.

Que he borrado tu nombre de mi registro secreto y te devuelvo
perfectamente dobladas y almidonadas todas tus palabras, todos tus gestos
incluido tu perfume.

Ya sabes:
en medio de los cuatro vientos
que llevan al país de quien 
sabe dónde...

¡ha sido pronunciado tu nombre!


Conpanheira !!

A los estudiantes chilenos

Juventud del 72


Aquel  del 72 empezó como siempre empieza el otoño en Santiago: con nieblas densas y frías por la mañana y sol espléndido a partir de las 10. Teníamos 18 años por entonces, un mundo que  queríamos cambiar y la ingenuidad apenas trizada. Éramos "La generación de la revolución" como decía grandielocuente alguno: se imponía una fuerte sensación de destino como característica generacional. Usábamos el pelo largo, nuestros pantalones eran "de pata de elefante" y los jerseys muy ajustados. Nos gustaban Silvio, Serrat y Víctor Jara y "Arriba en la cordillera" de Patricio Mans. Nos iban los recitales poéticos, políticos, musicales; los amores conversados y librescos. Éramos jóvenes, teníamos un destino. Cual fuera el destino no estaba muy claro, pero nos sentíamos elegidos por la historia y eso nos llenaba de una euforia soberbia.

Alabanza del rito




Los ritos, estos que compartimos todos y que llevan la seña inequívoca de nuestra cultura, suelen ser ocasión para tomar conciencia lúcida del paso del tiempo pero también de como éste parece repetirse. Son símbolos de que "lo nuestro es pasar una vez solo y volando", como decía León Felipe, pero también de nuestra necesidad de repostar, esa que  nos desgarra a veces en ansia de volver o de... quedarnos.