De la gran Belleza


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"La Belleza es el aire que mueve las alas de la Victoria de Samotracia"
                                                                                                           (María Kodama)



Estamos rodeados de cosas bellas. Me refiero sobre todo a aquellas en que el ser humano deja la impronta de su saber hacer. Esa maravilla de  vajillas chinas milenarias de las que solo emperadores de uñas afiladas podían hacer uso, ese magnífico mobiliario que relucía en las estancias del Segundo imperio francés, aquella perfección de las paredes bordadas de "La Casita del labrador" de Aranjuez para solaz de rey en tiempo de ocio. Magnificencia para los poderosos, joyas cuajadas de piedras brillantes engastadas cada una con exquisitez, digna solo de las más excelsas gargantas. Son objetos bellos sin duda, pero no es esa la belleza "que escalofría". Aunque acaso  sí sean capaces  de despertar a nuestro "fenicio"; ese atávico impulso de atesorar, sopesar, evaluar, mercadear, poseer.

Acerca de la luna


La luna sobre Llafranc

La luna es fieramente femenina y no solo eso, es una decidida aliada de la mujer. Tiene algo de las diosas vírgenes Hestia y Artemisa. De Atenea, no (recordemos que esta diosa es sobre todas las cosas, "hija de su padre"). Cuando el verano pasado subí a Cerain, en su Casa torre la encontré  grabada en piedra, lo que me hizo recordar que en la mitología vasca el sol y la luna son hijas de la tierra (numen principal, Amalur, “madre tierra”), donde se refugian cada día. Las tres son fuerzas femeninas: la tierra, la luna y “la” sol: “eguzki amandrea”: señora sol, igual que “ilargi amandrea”: madre o señora luna que se encuentra representada en el hogar como la madre-mujer o etxekoandre.
 Es la mujer quien practica los ritos de culto doméstico. Ella ofrece luz y  comida a los difuntos de su casa, bendice a los miembros de su familia una vez al año, adoctrina a todos en el deber de mantenerse en comunión con sus antepasados (...)

Limpieza de verano





Sol, sol, luz
corrientes de aire
ventanas abiertas de par en par
sujetas para que no se cierren...
barrer, desempolvar, sacudir, frotar
lavar durante todo el día sin descanso
para...
poder dormir con los fantasmas oreados
y...
las cadenas brillantes y engrasadas!


Me gusta la ironía; es reconfortante ese guiño jovial que la lucidez le hace a nuestras ilusiones...¡ qué duerman confortables, ustedes, también!