Sara, Uhartea, brujas y linaje


Para Amaia, etxekoandre de Uhartea, en Sara


Sara

Este pueblecito de Lapurdi situado en la linde con Navarra y actualmente perteneciente a la demarcación llamada “de los Pirineos Atlánticos”, está considerado oficialmente como uno de los más bellos de Francia, lugar obligado  para turistas que en verano casi lo toman por asalto.
Visitan su iglesia de San Martín donde duerme Axular, padre de la literatura en euskera, recorren las grutas donde se cuenta que en tiempos antiguos se refugió el hombre prehistórico junto con el oso, compran el famoso pastel vasco; macizo y sabroso bizcocho relleno de crema o confitura,  admiran manteles, delantales y todo tipo de objetos adornados con las típicas líneas gruesas y finas propias del diseño textil vasco… Suben a Larrun ( el monte ancestral)  en el trencito de cremallera o caminando de buena mañana con makila (bastón) y ganas. Transitan el camino de los contrabandistas a Zugarramurdi o simplemente dejan pasar el tiempo en la plaza frente a una cerveza y una conversación trufada de monosílabos  que parece retrotraer ese tiempo que apenas parecía pasar de tan suave …

Pero cada lugar tiene algo así como una impronta poética que jamás aparecerá en ninguna guía turística y que se adhiere o no a nuestra memoria, siguiendo unos caminos intrincados de los que nadie sino nosotros sabe. Si ese sello poético se produce amaremos ese lugar y si no ocurre así, simplemente resbalará de nuestra conciencia. Yo amo  Sara.

La hechicera.





Atardecer


Y de pronto, este agosto...
mi cabellera  que ha caído mal cortada;
me anuncia que tengo que marcharme
sin ni siquiera mi antiguo brillo de delfín como trofeo.
Donde voy no habrá ... ni ofrendas
ni mano en mi cintura
ni piel de león
 tampoco más requiebros,
     ni collares .....


Antes de dar la espalda me desvisto;
 toda mi gloria 
es un montoncito irrisorio de luz...
allí, a mis pies

Me voy
a aprender  lo que queda  del día  ...
tal vez, al promediar  la noche gozaré bajo un sol japonés
gemelo de mi única riqueza;
  esta pobre sonrisa ensimismada.


Vida-tango


 Tango, lluvia y puente.

 Para mi prima Maite de Sasía R., que así lo bailó.


                                                           Quiero bailar el tango
largo y caliente de los días
quebrada, enhiesta
en cruz...
atenta y sin perder el paso.

Quiero bailar
a tu altura, mirándote
adelantando el muslo
riéndome, queriéndote
la pierna acosadora...
hurtándome por juego.

Quiero:
tu roce mandón
tu resbalada mano
en lo más cenital de mi cintura...
sosteniéndo mi baile
cuando caiga y...
en un chirrido azul
el bandoneón se calle.

De la inspiración



Ícaro




Aquello que mueve a una persona a escribir con facilidad y que es ajeno al interés pecuniario o a la pura obligación externamente impuesta, se ha solido llamar inspiración y se la ha entendido como una especie de “aliento” que podemos desear profundamente pero no producir a voluntad, ya que como todo lo regalado sobreviene sorpresivo y gratuito y vuelve fácil y raudo el deslizarse de la pluma sobre el papel.