Opción.



El beso- G. Kimt


Qué delicia mi ojo posado en hilo puro
y Klimt, cuando acrecienta su beso en esta hora
El trémolo del sol palpita en la madera,
mi gata se endurece en terciopelo oscuro.

Safo gime su pena de promontorio y roble
 y en mi libro se yergue y su grito redobla:
el mundo es tan hermoso, que al mirarlo me tiembla
el nervio especialista en respuesta a lo noble.

¡Estoy sola! bañada de belleza y de libro
lista para olvidarme de lo que llaman vida
y pudiera ponerle a mi delicia, precio.

Se abren las pupilas llamando a mi sentido
pues la gloria del mundo busca en mí su derecho.
Es inútil, abrazo a lo que duele y...¡cierro!


Hay veces en que el sentimiento de plenitud nos arrolla como una ola  poderosa...o está a punto. Somos capaces de observar la crecida y la inminencia del deliciosos impacto que la vida nos brinda generosa  pero, seres lúcidos al fin y al cabo, nos creemos sin derecho al goce, rodeados como estamos por "el dolor del mundo" que nos cerca . Nos acorazamos entonces, dejando lo que pudo ser extraña maravilla, en mísero espejismo. 
Siempre me pregunto qué se gana y qué gana el mundo con la renuncia. 

Así...


"Cierva herida"- Frida Khalo


El dedo, no
las manos hasta el codo.

¿La lengua apenas? Jamás,
atragantada quiero hartarme de ti.

Un abrazo quisiera yo hasta el hueso
una herida gemela de tu herida...

Solo así
cuando no vuelvan los pájaros
y la noche se olvide
ensimismada...

¡Creeré de verdad
que estuve viva!

Siempre me gustó Tomás, el discípulo incrédulo.