Carta de Navidad para mi amiga del lado de allá.







  Querida mía:


Me separan horas de ti y miles de kilómetros. Como en los cuentos, he tenido que ponerme mis botas de cien leguas y cruzar mares, desiertos, cordilleras para poder llevarte intacto mi amor de siempre. Es verdad, ha llegado sudoroso y exhausto pero está allí firme  frente a tu cabecera

 Habrá empezado a clarear del lado de la cordillera. El aire es fresco todavía aunque se siente pleno el olor del verano santiaguino…. siento la dulzura de la flor de la pluma en el aire. Puedo seguir con una mirada que es pura memoria las líneas de tu rostro, puedo acariciarte el pelo y tomarte las manos… puedo y dejo que el tiempo pase suave, suave mientras te aprendo una y otra vez porque no quiero olvidarte nunca.