Poemas de la pérdida...







No hay otra manera que estos poemas balbuceantes, para poder hablarte hoy, en que para mí eres pura ausencia, amatxu.



Entre palabras voy
empinándome al borde
de lo que parece que
una vez me dijiste...
Pero...¿si?
Hay una inmensa zona de escucha que se agranda...
Sé que no es hora de inventar palabras, 
sino de rebañar el último resto de sílaba 
que  mi mente preserve...
Voy con la boca agridulce hacia el teléfono
 y no estás.
Tampoco me resulta el móvil interior
 y no me gusta inventar sino aquello
de lo que realmente estoy segura.
Tan cerca, tanto...
casi a punto
lista para sonreír a tu niña...
 a tu negrita
y para que ella se muera de nostalgia
de lo que es una ancha mar en otra orilla
a la que nunca llegaré ...
pero el intento...
ese de cubrir a fuerza de brazos el abismo
ese...se morirá conmigo.

.................
Chupo tu nombre!
Se me llena la boca de un amor que me alza 
y me deposita siempre salva en orillas
que tu nombre inventa para mí a través de las lágrimas.
A veces me cuesta sacarte de la boca  
envolverte despacio y guárdarte para luego...
Otras veces lo palpo, otras lo huelo, lo pongo contra el sol
para captar la veta del ámbar de tu nombre...
Llevo tu nombre envuelto en el calor de mi mano aterida
luchando contra el ansia de mascarlo...
..............

Te has vuelto de espaldas
y sólo es la sombra que proyectas
lo que acerca hacia mí tu cara oculta...
Es otra forma más de dialogar contigo.
Ahora yo me invento las palabras
y las  dejó caer como miguitas que nadie comerá
porque no hay aves, ni sendero tampoco
En realidad...tu sombra es el reiterado garabato de mi pena.
Te reconozco oscura, más oscura que todo, más oscura

...................

Eres ahora como los muertos acostumbran:
espléndidamente elocuente.
Todos dominan de manera perfecta
el secreto corazón de la retórica
y nos dejan sin capacidad para la objección.
Asistimos a un parlamento
que pese al poderoso daño que nos infringe
anhelamos se mantenga incesante...
No hay nada más penoso
que ese sentir enmudecer a un muerto amado
que se vuelve de espaldas y se tapa
con ese viejo gesto de los antiguos senadores, la cabeza
De pronto y por entero se vuelven  estatuas de sal viva
más duramente locuaces todavía...
...................

Quizá nos encontremos en el silencio.
Me pondré a tu derecha y seré delicada
acercaré la lámpara
y te tocaré tan sólo con la lengua
con la lengua mojada de decires...
te lavaré, morada, como púrpura, la herida...
Quiero volver a aquel anochecer viejo en que no quise ver.
Me tragaré tu soledad como un elixir
degustaré  las notas delicadas de lo pútrido...
Aceptaré que me invada el aroma del despojo.
Me untaré en los pulsos el perfume de tu muerte...

..............
¿Quién va? 
¿ eres tú la que pasas
entre dos silencios y un aroma?
Eres apenas posada sobre este día
que se parece al tuyo...
Me pregunto...
estarás desandando y titubeas...?

...................

Subo 11 pisos.
Una flor nueva de hibisco. Es roja.
Cruz de Jerusalén.
Manta.
Tus pies en las sandalias...
Todo es tuyo.
Lo tienes todo,
todo todavía. 
Te voy a contar...
Te voy a besar primero.
Voy a acomodar mi banqueta antes...

Estoy sintiendo el tiempo
que era suave,
irse suave...suave.