Cuando cierras el libro...



                                                                                                            
                                                                                                               a Libe


Vienes del reino de allá
y... como vengo
nos cuaja entre las dos
una tierra deleitosa y extraña.
Vienes cargada aún
del olor de las islas
te tiemblan aún en la ceguera
otras miradas.
Tus oídos cerrados me murmuran
presencias que fueron mis amigas
y como yo lo sé
te amo doblemente
y no te digo nada.

Parábola.




Hay que besar cien sapos diferentes
antes de decidir que el príncipe no existe
pero siempre habrá uno, el próximo,
que desprenderse pueda del lodo
en príncipe posible.
Ese duro trabajo: besar sapos doblando la cintura
nos  trasiega los labios y anquilosa la espalda
pero ese breve instante de apuesta por si acaso
nos redime de sapos y nos convierte en...príncipes.