Notificación de bendiciones.



                                                                                          
                                            

                                                                                Para Mari, la nuestra


Lo cuentan las noticias:

La noche del 22 de octubre
ocurrieron extraños prodigios en amplias zonas del planeta
que fueron consignados por testigos creíbles:
El cerro San Cristobal de la ciudad de Santiago
amaneció poblado de brezo color púrpura
mientras, en el Aitzgorri, una súbita floración de fresias
cambió el aroma del paisaje de forma permanente.
Dicen que en la ciudad de Turín
se escuchó contar cuentos a la estatua de Edmundo D' Amicis
durante toda toda la noche y que...
en Saint Germail Laval  de Isle de France 
una flor tardía de color y aroma indescriptibles
floreció en un rosal que se creía irremediablemente seco:
La dama que  aquella noche constató su nacimiento la bautizo como
rosa- arco iris.

Se ha hablado de múltiples factores concomitantes
como causa de dichos desajustes:
estadísticas varias y coincidentes señalan que 
aquella noche aumentó extraordinariamente
el vuelo de gaviotas por el lado de Pasajes de San Pedro
y el volumen del ronroneo de los gatos de Catania.
Muy cerca del Amboto nubes refulgentes en proporción áurea
hicieron murmurar a algunos viejos:
-" Regresó La Señora" - cayendo de rodillas..

Hay acuerdo: no hubo daños.
Una extraña maravilla
caldeó los corazones de aquellos que las vieron...

No se sabe el porqué del privilegio de estos precisos lugares 
tan claramente bendecidos durante la noche del 22 de octubre.
Pero yo sí lo sé y os lo digo:

¡Nació Mari!




( La reportera solicita que si algún lector o lectora tiene constancia de algún otro prodigio ocurrido aquella noche, deje consignado su testimonio precisando el lugar y el suceso. Muchas gracias)

Imagino tu casa...



Imagino tu casa entre la bruma
tu casa de ahora...
tu casa acolchada de rojo
tu casa sin puerta
tu casa donde tu nombre brilla en piedra...

Imagino los brotes de crisantemo en el hueco del codo
la parra virgen adornando tu cuello...
las adelfas, dueñas de tus rodillas...

He llamado con el corazón engarbitado
frente a esta luna llena
Te lo juro: he llamado al barquero
pero no pareció entender que me invitabas...

No es tu hora, me dijo y mi óbolo cayó
sin producir sonido entre la hierba...
Lo siento:
te he dejado esperando con
la melena olorosa por la lluvia filtrada

Sé que te cuesta entender
cómo pasar la tarde tan estrecha
cuando arriba el cimbrear del álamo
llega en sordina hasta ti como un reclamo.
Sé que te cuesta esperar...

No sé bien cómo haces para lavarte el pelo
cómo abrillantas la madera
cómo te inventas la canción
y la danza... ahora.

Había preparado un presente para ti.
Esta mañana recogí las primeras castañas de este otoño
y  separé las más pulidas, las más suaves para tu palma abierta
Pero...no sé cómo se baja a tu casa y...

he dejado también que cayeran con dolor en la hierba...