La culpa




Morder la manzana
sentir el crujido y el jugo chorreando
la delicia y... 

Ese preludio de...
la serpiente enroscada
ese previo...¡no comáis!
y el..." Seréis como Dios"
de la maldita,
no lo he creído nunca.
Eso vino después:
cuando fue necesario dar razones.

La manzana  era verde, suculenta
estaba en su punto de tierna madurez
Era toda llamada...
Y Eva
con su preciosa dentadura intacta
estaba cerca

Entendamos: Dios sabía perfectamente que
el encuentro entre esas dos
sería...¡inevitable!

La caída





Mi cuarto, este verano...

Dios frunció el ceño y Eva se sintió culpable
pero...
nunca pudo explicar muy bien por qué

Algo como un temblor la hizo descubrir
la mirada esquinada
la postura encorvada
los rincones...

Aprendió a hablar
para nombrar lo antes tan solo acariciado
lo dulce: lo que hacía desbordar el gozo
y que de pronto un ceño convertía en sucio.

Desde entonces envejeció y...
           se volvió inteligente.