lunes, 25 de noviembre de 2019

Mañana de Navidad









En el alfeizar de mi cuarto el cántaro rebalsa... debe de haber llovido los días anteriores, pero solo ahora me doy cuenta. Mis pulseras están en desorden. Todos mis perfumes abiertos. Veo en un ángulo una ballerina pequeñita. A lo lejos, la risa loca de un niño. Alguien prepara café en la cocina. El aire es fino, con un frescor de sol de invierno. Huele con una mezcla imposible de reproducir a todos los buenos olores y sus fuentes y yo lo aspiro a fondo un buen rato en la ventana. Me he apretado contra el pecho con un profundo bienestar mi bata vieja. 

He abrazado a quienes amo y recibo en esta hora los ecos fantasmagóricos de mis abrazos. Me demoro para ponerles nombre... el gato parpadea en una mancha de sol. ..

Hoy es de esos días en que todo está bien esté lo mal que sea. Yo me pregunto si esa humilde sensación no será el milagro con que amanece cada 25 de diciembre...



jueves, 29 de noviembre de 2018

Tentación.



 


 Salir, salir de noche, en secreto
sin otra luz ni guía...
perderse en los meandros de lo negro
arrebujarse en sombra
inquirir con pupila de lechuza
si el camino
¿es ese pozo tembloroso en el arriba
o el suelo luminoso del abajo?

Pero, decidme:
 ¿Me llevare mi manto?
¿ será mejor dejar las sandalias en la puerta?
¿se me permite perfumar mis pulsos?
Y... ¿mi piedrecita blanca?
¿Debo atarme los rizos o cortarlos de cuajo...?

Ay, Dios...no hay caso, no estoy preparada todavía.


domingo, 25 de noviembre de 2018

Epigrama





 Ellos me dicen que quisieran ser...  un lobo,
un león, un águila real, un mono,
incluso un  oso perezoso...
Ella, con su carita de madonna florentina
 me contesta alto y claro:
Yo quisiera ser ... un tiburón.



domingo, 18 de noviembre de 2018

Es larga la paciencia...





Es larga la paciencia del pescador de caña.
La necesito ahora:
sé que no te dejarás enganchar
si no te atrae alguna extraña maravilla
hasta mi costa.

Necesito de la prudencia homérica
para no asustarte
y el susurro falaz de la sirena
para hacerte llegar donde el anzuelo
brille como una joya...
Necesito de astucia y de calma
las dos virtudes que me fueron odiosas
en los día que
como un salmón ardiente
 trepando la corriente
saltabas a mis brazos....

Es triste pensar que cuando las horas
se han hartado de minutos y pálpitos de sueño..
solo me quede la atroz ingenieria.



martes, 9 de octubre de 2018

Este otoño subí a los almendros....




Para mi amiga Loli Jiménez que me enseñó el camino.


Este otoño subí a los almendros.

Fue allá  por tierras cerveranas de la Rioja baja, casi en la raya con Soria.

Salí de casa a media mañana y después de seguir a lo largo de mi calle desierta, enfilé la cuesta que lleva al cementerio y más arriba después de sortearlo, a los almendros.
Mientras subía, iban cuajando frente a mis ojos palabras que muchas veces había murmurado a solas... veía almendros circundados por "montes de violeta, cárdenas roquedas, grises alcores..." Almendros "sobrevolados por rapaces"
 Veía almendros viejos arraigados a una tierra perfumada y casi piedra. Almendros a la buena de Dios, de esos que nadie cuida, casi olvidados y sin embargo, cada año tercamente generosos.

Llegar al fruto cuesta.
Hay que sortear las finas ramas que arañan, afirmarse bien en piedras que ruedan fácil, sortear el sol de frente.
Coger la almendra a mano desnuda disfrutando de las gotitas de resina y del suave caparazón que las viste es un regalo para la mano ávida. 
Mientras caían en mi mochila limpias, pulidas y constantes, entre las ramas negras yo vislumbraba un poco enceguecida por el sol, el paisaje que Machado cantó y yo llevaba tatuado en mi memoria poética desde que era una muchacha.
Almendra a almendra iba haciendo mío lo bermejo, lo cárdeno, lo nítido...
Me pinché con el espino blanco ya vuelto puro escaramujo  y entonces, allá arriba en los almendros volvieron los romances-
Pensé que por esas sendas un día cabalgó la Doncella guerrera de vuelta a casa,
que en lugares como estos el conde Arnaldos se secó la frente y Gerinelda bebió agua fresca...
Me acorde de la pobre princesita y su enamorado....

..." della naciera una garza,
dél un fuerte gavilán
juntos vuelan por el cielo,
juntos vuelan a la par..."


Mi bolsa se iba llenando lenta...
Quería el placer de atrapar el fruto difícil...
 Algún intento fallido me golpeó la frente y me bajó de las palabras...
Otras tentaciones se empecinaron en que subiera más la difícil colina, que me arriesgara más con las piedras rodadas y los espinos...
 Recogía la almendra y poco a poco entraba en otros mundos...
La mano morena de una fenicia del tiempo viejo se superponía a mi mano: cogíamos con cuidado la misma almendra. El tintinear de sus pulseras y allá arriba un buitre solitario que cruzaba hacia el norte, acompañaban el gesto de dejar caer el mismo fruto en dos bolsas distintas...
y era doble vida la que vivía.

Veía a la bella malmaridada huir por las rudas peñas...

Sentía el crujir de la ballesta y hasta me pareció por un instante que el paso furtivo del morisco huido me acechaba...

Cuando bajé de los almendros traía mi morral repleto.

Extendí  las almendras sobre un paño blanco frente a la ventana que da al Mediano para que el sol que ahora desnuda mi parra, las cubriera.

Y sentí que había vivido una de esas aventuras tan intimas que solo escribiendo nos atrevemos a contar.

lunes, 10 de septiembre de 2018

Tu boceto




 Para mi hermana Amaia



A la hora de la sombra
Cuando te inclinas 
 enfrentada a la tormenta que viene
para cortar mi ramo
y parece que tu melena te proteja
de mis indiscreciones
de mi manía de observar impertinente
tu estar sola...
 ese nervio tuyo de los dedos al tronchar
la última cala, tan querido.

Casa- madre te digo de tu casa.
Me impresiona su impronta de abrazo 
de llamada de manzanas, tazones y habaneras...

Siempre quiero lo tuyo sin querer despojarte
siempre lo siento mío de una extraña manera.
Pasan las horas
 y cada vez me cuesta más irme
salir del territorio de tus ojos es peligroso...

viernes, 13 de julio de 2018

Aviso.







Es sabido que la felicidad, si me permiten que utilice tan ampulosa palabra, no tiene registro: se basta a sí misma. Cuando ella está nos invade una especie de "calma chicha" que nos hace balancear suavemente en medio de un soterrado movimiento percibido apenas... Escribir, entonces se transforma en un esfuerzo sin sentido porque solo el delicioso vaiven basta,

Así me siento estos días en que lo propio es ensoñar, recordar, desear como siempre pero  con sordina.

Queridos lectores y lectoras espérenme que ya vuelvo... Siempre vuelve el viento que hincha la vela y desasosiega el corazón que se pone en marcha y obliga a dejar registro de ruta.

Hasta pronto!!