Vasili Grossman, escritor ruso, dedicó esta obra a su madre Yekaterina Savélievna Grossman y fue su obra cumbre. Una obra, que murió sin ver publicada y sin creer que pudiese ser publicada nunca. Fue considerada tan peligrosa por el regimen soviético, que le fueron confiscadas hasta las cintas de la máquina que utilizó para escribirla.
Hoy podemos leerla gracias a la editorial suiza "L´Age del Homme" que pudo recuperar una copia del manuscrito...si, suele ser difícil silenciar eternamente a los escritores...






