sábado, 15 de octubre de 2011

Elegía rabiosa



A Kuttun

Hubo una vez en que yo tuve un amor, un gran amor, que llenó mis días y se impuso imperiosa a mi corazón con la suavidad y capricho de su carácter. Era audaz y flexible, autosuficiente y habladora...amaba el calor, las libélulas y las hierbas altas. Era la dueña de mi cama y mi regazo ...Se fue, un día como hoy en que el otoño empezaba, a vivir su vida intrépida como todos los días ...Se fue y me dejó en la ventana la huella de su patita que se borró con el tiempo. No volvió porque...no pudo volver. Fue entonces que yo descubrí por primera vez el terrible sabor de la pérdida


Nunca más.
Ni en esta vida
ni en la otra, ni en la
que quiero inventar, ni
en la que gime ahogada
¡nunca jamás ya tú
mi muy querida!
En lo único que aún eres
es en la herida, esa que
yo acreciento con mi uña afilada para que no
de cierre. Escarbo, a veces
despacito, otra
¡a dentelladas!a
a arañazos, a golpes
¡para que estés ahí
en lo rojo, en lo que duele, para que duermas ahí
y te afiles las uñas
y comas y bebas
despacito...para
poder besarte y olerte y
alzarte hasta mi cuello
para poder llamarte y
¡qué vengas... que vengas!
hecha daga que mi mano
revuelve...

jueves, 6 de octubre de 2011

.En villa Borghese….


Estatua de Byron en Villa Borghese



En villa Borghese

estarán murmurando las estatuas...

Byron se sentirá arropado

por la hojarasca ...

y una mujer de negro

cruzará en diagonal...

es mi fantasma.

domingo, 2 de octubre de 2011

Acerca de "estar a la altura"





 A veces, en el giro de una conversación, en medio de una página, en la sonoridad de una palabra, me detengo llevada por una especie de anhelo de juego…
Me gusta tirar de la punta del hilito que queda asomando en el ribete de algunas palabras para llegar  hasta donde pueda o me deje.
Hoy voy a jugar un poco con la palabra “altura” porque es de verdad muy interesante, como detrás de expresiones tan usuales entre  nosotros como “tener altura”, “estar a la altura”, “ponerse a la altura”….late una acepción de la palabra de la que no solemos percatarnos de inmediato. Me  refiero a la noción de “excelencia” (aquella que hace que algo sea digno de  respeto y aprecio) y que se adhirió a nuestro lenguaje por influencia de la  filosofía griega.
Conseguir altura, en este sentido implica un ideal de ser, al que lo  que “es” debe intentar alcanzar, para serlo en plenitud de sentido. No se nace “a la altura”; se consigue…a veces. Vivir humanamente para los griegos,  implicó una tarea en la que  el ser humano debe empeñarse mientras vive si quiere estar a la altura de un anhelo profundamente adherido  a su naturaleza.  Este es, el de salir de la caverna (este mundo imperfecto nuestro donde lo bueno y lo malo se mezclan inexorablemente) para subir hacia lo alto, allí  donde está la luz y podemos vislumbrar lo bello y lo bueno sin mácula. La ascensión no termina allí, es necesario subir más alto aún y mientras escribo esto ,es inevitable que venga a mi memoria aquel “Ata tu carro a una estrella”, lema de mi liceo santiaguino que  adornaba el escudo de mi uniforme y que tan hermosamente traducía ese ¡Sube! de  Platón. Esta subida es una dura tarea que no tiene únicamente un sentido  teórico: los griegos querían justamente saber para “estar a la altura”. Esto es: para poder actuar de acuerdo a ese Ser que no era ya una caprichosa  construcción de la imaginación, sino el descubrimiento de una inteligencia  profundamente apasionada que exigía coherencia vital. Los griegos amaban la  integridad.
Todos los mitos griegos de una forma u otra  dejan claro que esa que  lleva al cénit, no se trata de una subida fácil y sin consecuencias. ICARO  cayendo a plomo con sus alas quemadas, tal vez sea el mejor de los ejemplos de  lo que tal subida puede implicar para el alma incauta porque, no es solo subir  hacia lo alto el asunto sino también, mantener el impulso y la dirección.
El viejo Platón, el poeta de los  filósofos antiguos, nos dejo el más hermoso de sus mitos para intentar explicar  el programa de este intento. Se trata del mito del “carro alado” Así…cada uno  de nosotros es semejante a un carro alado del que tiran dos briosos corceles y dirige un auriga. Su destino; el cénit de la bóveda celeste  y las dificultades: todas.
El carro es alado pero el tamaño de las alas varía, ya veremos que es  lo que hace crecer las alas. Los caballos simbolizan nuestras emociones,  formidables fuentes de energía, dóciles o díscolas según la lotería genética  (el temperamento se hereda). El auriga, finalmente, representan eso que  vulgarmente llamamos razón o entendimiento. Puede ser avezado o indolente,  débil o voluntarioso,..Las variantes  y sus combinaciones son legión y en definitiva, de él, del conductor del carro  depende  que el carro suba hacia la altura sin perder la dirección, se pierda o incluso se precipite hacia abajo.
Cómo podemos saber si “estamos a la altura”, si “nos hemos puesto a la  altura”. Platón, es claro al respecto: Si actuamos con armonía, si hay gracia  en nuestra subida, si dejamos algo así como una huella elegante a nuestro paso.  Más claro: si somos templados, si tenemos coraje, si actuamos con  prudencia. Llegada aquí, me pasa que topando  con la palabra prudencia, sé de antemano que más de alguno de mis lectores  tenderá a echarse para atrás puesto que sentirá que le punza un no se qué de mezquindad que le ha quedado adherido al termino desde que los desaforados  románticos hicieron irrupción en nuestra cultura. A mí me gustaría echarle un  cable a la más bienamada de las virtudes griegas y decir que prudencia no es  otra cosa que marcar rumbo, aflojar o dar rienda…que se trata de una virtud  “sin contenido” en sí misma pero que lo es todo en un viaje hacia la excelencia…luz, brújula, sextante, intuición…Quien haya conseguido ser  prudente es alguien que siempre “estará a la altura”. Es decir; mantendrá la  dirección hacia y lo bello y lo bueno y estos se traslucirán en su ascenso.  Tarea de muchas vidas, tan problemática se presenta.

Una nota a pie de página: El mito habla de un carro alado. Pues bien  hay algo que hace que las alas del carro crezcan y la tarea se haga liviana y  gozosa. Se trata del amor, la más poderosa de las emociones humanas, Cuando lo  sentimos el carro sube con tal ímpetu que es necesario que el auriga sostenga  las riendas con pericia para aprovechar el impulso…y no sufrir un descalabro.
…Me resulta fascinante tomar conciencia de la profundidad en que se  asientan tantas de nuestras palabras y cómo, tirando un poco de su historia podemos conseguir a veces que recobren algo de su altura.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Para María Isabel.




Útimamente he estado inevitable y dolorosamente al tanto de noticias que me llegan desde México. Son noticias atroces que parecen calcar una por una las enumeraciones precisas de  Roberto Bolaño en su 2666. Ciudad de Juarez es algo más que una ficción inquietantante. Es rigurosamente verdad. Lo que allí se cuenta pasa una y otra vez....Ayer sentí un estremecimiento especial porque el miedo me erizó hasta la piel más secreta cuando leí esta noticia:

"...El cuerpo de la mujer, que hasta el momento no ha sido identificada, fue dejado alrededor de las 07:00 horas en el Monumento a Cristóbal Colón, y a un lado, en una esfera de cemento, la cabeza. El monumento se localiza en el cruce de las avenidas Leandro Valle y Paseo Colón de la colonia Madero.
Junto al cadáver fue dejado un mensaje donde la acusan de usar el pseudónimo de “La Nena de Laredo”, y con él navegar en el portal Nuevo Laredo en Vivo y en las redes sociales para pasar reportes de hechos violentos que suceden en la ciudad. Además le colocaron dos teclados de computadora, un reproductor de discos y varios cables.

El mensaje decía: “Ok Nuevo Laredo en vivo y redes sociales Yo soy la nena de Laredo y aquí estoy por mis reportes y los suyos… para los que no quieren creer esto me paso por mis acciones por confiar en SEDENA y MARINA… Gracias por su atención Atte: La “Nena” de Laredo… ZZZZ.

Los automovilistas que pasaban por el transitado crucero observaban con asombro la escena y aproximadamente las 08:15 de la mañana el cuerpo fue retirado del lugar.

  Acabo de saber que el cuerpo pertenecía a María Elizabeth Macías, redactora jefe del diario Primera Hora de Nuevo Laredo.

Fue horrible. Mi precioso blog de poesía se dejó traspasar por eso que nos hiere y que no podemos, no puedo soslayar...No soy ni Obelix, ni el capitán Trueno, ni siquiera el Chapulín Colorado. No puedo ir a...¡por ellos! como quisiera. Soy una mujer que escribe y necesita desde lo más profundo hacer un homenaje a "La Nena de Laredo". Tengo que recomponer y cubrir con infinito respeto ese cuerpo porque...

Requiem por María isabel

...Hay veces
que las tripas de una mujer
nos trastornan
Ante su desnudez
violácea y obligada
Brahms dirige inclinado
su Réquiem en el polvo.

Interiores calientes
que soñaron un alma
merecéis vida eterna.

Instentinos manchados
hígado roto
sanguinolento estómago
¡salud!

Sea para vosotros
una Antígona obstinada
una cruz, un canope
y...¡el poema!


miércoles, 21 de septiembre de 2011

Noche estrellada. (Saint Remy,1889)




Noche estrellada. (Saint Remy,1889)

Sí.
Quiero tomar vino
vino sin etiqueta ni añada
vino de esos que manchan
la boca y que trasiegan
y que saben a paso y
a una piedad muy vieja.


Sí.
Quiero beberlo como tú:
día a día
hasta la última gota.
Si acaso sobra
qué se derrame en tierra.

Sí.
Quiero tambalearme recta
abrir la puerta y
salir a la intemperie
preñada de poetas
de pobres, de perdidos…

Sí.
Abrir los ojos quiero
y extasiarme por fin
frente a tu noche

sábado, 10 de septiembre de 2011

Ciruelos en flor (Arles,1888)

Ciruelos en flor (Arles,1888) 


Ese ciruelo
flota en el infierno
y no lo sabe.
Luce su primavera
tan hermosa, tan perfecta…
En cada una de sus pequeñas maravillas
se siente, equidistante, el cielo.

Es inocente.
Ojalá nadie se lo cuente nunca
está vivo y no sabe que...
el hacha ya ha bajado
y sólo falta el soplo que lo tumbe

sábado, 3 de septiembre de 2011

Acerca de la compasión

Príamo y Aquiles




 Compasión (del latín cumpassio) es un concepto desprestigiado entre nosotros. Hay quien piensa que el sentirla debilita y el suscitarla, humilla. Traduce en el uso habitual que damos a la palabra, un malestar general tan vago y formal que prácticamente no necesita alivio. Apenas el comentario tópico para calmar la mala conciencia  Recuerdo al respecto un refrán de mi abuela que se convirtió casi en máxima familiar: “Prefiero que me envidien que no que me compadezcan”.

 Sin embargo, llevada tal vez por esa desconfianza innata que siento por “muchos usos habituales de las palabras”, últimamente  me he puesto a cuestionar el refrán y he llegado a la conclusión de que el concepto compasión traduce una de las más altas emociones que es dable sentir al ser humano.