martes, 7 de junio de 2016

La caída





Mi cuarto, este verano...

Dios frunció el ceño y Eva se sintió culpable
pero...
nunca pudo explicar muy bien por qué

Algo como un temblor la hizo descubrir
la mirada esquinada
la postura encorvada
los rincones...

Aprendió a hablar
para nombrar lo antes tan solo acariciado
lo dulce: lo que hacía desbordar el gozo
y que de pronto un ceño convertía en sucio.

Desde entonces envejeció y...
           se volvió inteligente.

jueves, 12 de mayo de 2016

Del tiempo



Esta mañana, nada más despertarme y mirar de refilón el brote de las hortensias, me cayó encima el tiempo; el de abrazar y el de deshacer los abrazos; el de partir y el de tener que volver, el de saludar gozosa y el de tener que despedir y soltar... 

Me deslumbró los ojos el fulgor de la cordillera encendida mientras fuera luchaban los cúmulus-ninbus por el lado del mar; una sonrisa plena me trajo el refilón de la hora redonda de la tarde, mientras sentía caer una a una las hojas del otoño del fin del mundo sobre una losa de piedra. Encanecía mi habitación la luna enorme y arrebolada del sur  y a la vez  era consciente de como se dejaba alcanzar suave por ésta que transita aún desvaída y mínima sobre mi casa...
 Escucho tu voz de gato en mi oído de aquellas mañanas en que me retenías junto a ti embelesado como un Salomón joven; ese sonido intenta acallar como un xilófono encantado, la  voz que ahora  musita que  ya no es tiempo de retozos, ni de abrazos...

Nuestro tiempo está apresado en un concentrado que a veces algo agita. La redoma entonces, como un calidoscopio, se pone en movimiento y nos permite vivir en un instante la dulcedumbre y la adversidad de los días. A veces es dulce sobre dulce, a veces, aciago sobre aciago. 

Y entonces... barruntamos la eternidad.

sábado, 30 de abril de 2016

Así viene...





No en medio de relámpagos y truenos
más bien...
entre el café del amanecer
y las frías sábanas de la noche
envejecemos
y empezamos a soslayar los espejos
y a permitirnos múltiples licencias.
Descubrimos
los abanicos
los fulares
las lágrimas artificiales
y el dosificador de pastillas...
Lo que más nos duele son
los recuerdos que pululan
y nos traba aún más
la incertidumbre de los pasos.
Se ama con mayúscula lo que fue
y tendemos a consagrarnos
a los ritos, a los soliloquios
y... a las soledades.

domingo, 24 de abril de 2016

Autoretrato.






Al este de mi cuerpo
ya anochecido
me lucen ¡maravilla!
chopos y lirios.

Amanece mi frente
desencajada pero...
al este no cruje mi casa alzada.

Languidece mi rostro 
el sol cruzado
al este, mi sonrisa se esta lavando...

Oscuro de mi ojos
 de hora morada
 al este todavía... me sueña el alma.

martes, 19 de abril de 2016

A la derecha de la madre


 




Sentada a mi derecha
heredarás la tierra, la gata
y la palabra.
Mi bienamada
¡hermosa!
En ti, yo
me complazco.

lunes, 11 de abril de 2016

Poema avizorando el miedo






Si algún día me convierto
 en el ángel de tu parque
¡destrózame la cara, Lobodrina!
Si pretendo que te encargues
de lo que fue mi gloria
y subrayes mis sueños
¡rómpelos, Lobodrina!
Si envejezco y te ato
a mi tronco renqueante
osando poner precio
a nuestro nombre
¡túmbamelo a patadas!
Tengo miedo
de las duras arterias
y las frases temblonas.
Tengo miedo
de no querer marcharme
y que broten entonces
las razones que ensucian
los gestos que agarrotan
las miradas pequeñas...
Tengo miendo
que menguando te mengüe, Lobodrina,
No quiero testamentos
ni órdenes, ni reseñas
no quiero darte mapas secretos
ni talismanes verdes
¡Me niego a entregar la contraseña!
Ahora que me sé águila y llama
en esta mi hora de ciprés y cima
cuando todo me cerca y nada me acorrala
libre de las que fueron
gozándome inventora de mi vida...
te amo capullo de ti misma 
y te deseo...¡otra!


sábado, 2 de abril de 2016

Conjuro para crear mirada.






¡Ojalá que te explote un panal en los labios!
que te acosen y cerquen saltamontes dorados
que un lirio sordo te acompañe
y te laven las manos de Paul Newman
deteniéndose largamente en lo tuyo más bello.
Que salgas de tu casa y un monte enamorado
te bese sin que logres desasirte
y te arrebate en abeja calidoscópica
que tiembla de saberse néctar...

¡Que goces ampliamente, amiga mía
para que luego perfecta, recia... Tú
me abras el camino a tu mirada!