lunes, 4 de febrero de 2019

Esta noche la luna...







Esta noche la luna golpeó inútilmente mi ventana
no acepté ni siquiera su flequillo blanqueando
el sonido inaudible del violín de la noche...
La dourinha se debatía atrapada en lo oscuro.
 Con los ojos cerrados adivinaba sombras:
 riquezas sin cuidado
libros cerrados, cuadernos polvorientos
zapatillas varadas boca arriba
el sillón derrumbado bajo una ropa gris triste, triste...
La carnosa se atería en el alfeizar.
Maullaban de profundis las sombras de mis gatos
cuando la Pena oscura pidió sitio en mi cama
muy helada, muy negra, muy gemida, la Pena...

Le hice sitio, la arrebujé conmigo
 y la abracé con fuerza como a una vieja amiga desolada...



domingo, 27 de enero de 2019

Desahogo.






 Madrugada. En el silencio empuño la pluma por puro desespero. Simplemente para no tener más esa maldita hoja blanca frente a mí. De todas las durezas de mi vida, la única verdaderamente digna de ese nombre es el no poder escribir, ese sentir lacio el nervio especialista en respuesta a la vida. No soporto sentir el alma caída...

La vida siempre acontece, siempre es intensa, siempre pide respuesta... pero hoy yo, como don Quijote frente a la zafia campesina a quien Sancho insiste en llamar Dulcinea, tengo que hacer un acto de fe y le digo a la vida "Juro, señora mía, que sois la más bella dama de cuantas existen,  solo que yo, desgraciada de mí, no os puedo ver". No, no veo la belleza de la vida, ni tampoco su desgracia. Los días se me van a lomos de un jamelgo que se niega a subir hacia el cénit y yo no tengo fuerza para espolearlo: estos días vamos los dos como imagino que volvía don Quijote derrotado por el Caballero de la Blanca luna en versos de León Felipe: ..." va vencido el caballero, va cargado de amargura, de retorno a su lugar".

Resuena en mí Simone Weil y esa impresionante intuición suya acerca de la "pesantez de la vida" Cuando la gracia se aleja quedamos convertidos en masa y... no hay caso; solo queda esperar aferrados a esa última pasión que no nos queda claro cómo se mantiene; esta atención dolorosa fijada en el horizonte y que busca y espera poder volver a subir...

Me siento de verdad ahora, aquí, de madrugada, sola frente a mi teclado. Hoy lo pulsé para poder encontrarme, para no sentirme solo voluntad y deber casi sin sentido.

miércoles, 9 de enero de 2019

Es larga la paciencia...





Es larga la paciencia del pescador de caña.
La necesito ahora:
sé que no te dejarás enganchar
si no te atrae alguna extraña maravilla
hasta mi costa.

Necesito de la prudencia homérica
para no asustarte
y el susurro falaz de la sirena
para hacerte llegar donde el anzuelo
brille como una joya...
Necesito de astucia y de calma
las dos virtudes que me fueron odiosas
en los día que
como un salmón ardiente
 trepando la corriente
saltabas a mis brazos....

Es triste pensar que cuando las horas
se han hartado de minutos y pálpitos de sueño..
solo me quede la atroz ingenieria.



martes, 25 de diciembre de 2018

Mañana de Navidad









En el alfeizar de mi cuarto el cántaro rebalsa... debe de haber llovido los días anteriores, pero solo ahora me doy cuenta. Mis pulseras están en desorden. Todos mis perfumes abiertos. Veo en un ángulo una ballerina pequeñita. A lo lejos, la risa loca de un niño. Alguien prepara café en la cocina. El aire es fino, con un frescor de sol de invierno. Huele con una mezcla imposible de reproducir a todos los buenos olores y sus fuentes y yo lo aspiro a fondo un buen rato en la ventana. Me he apretado contra el pecho con un profundo bienestar, mi bata vieja. 

He abrazado a quienes amo y recibo en esta hora los ecos fantasmagóricos de mis abrazos. Me demoro para ponerles nombre... el gato parpadea en una mancha de sol. ..

Hoy es de esos días en que todo está bien esté lo mal que esté. Yo me pregunto si esa humilde sensación no será el milagro con que amanece cada 25 de diciembre...



jueves, 29 de noviembre de 2018

Tentación.



 


 Salir, salir de noche, en secreto
sin otra luz ni guía...
perderse en los meandros de lo negro
arrebujarse en sombra
inquirir con pupila de lechuza
si el camino
¿es ese pozo tembloroso en el arriba
o el suelo luminoso del abajo?

Pero, decidme:
 ¿Me llevare mi manto?
¿ será mejor dejar las sandalias en la puerta?
¿se me permite perfumar mis pulsos?
Y... ¿mi piedrecita blanca?
¿Debo atarme los rizos o cortarlos de cuajo...?

Ay, Dios...no hay caso, no estoy preparada todavía.


domingo, 25 de noviembre de 2018

Epigrama





 Ellos me dicen que quisieran ser
 un lobo, un león, 
un águila real, un mono,
incluso un  oso perezoso.
Ella, con su carita de madonna florentina
 me contesta alto y claro:
¡Yo quisiera ser un tiburón!



martes, 9 de octubre de 2018

Este otoño subí a los almendros....




Para mi amiga Loli Jiménez que me enseñó el camino.


Este otoño subí a los almendros.

Fue allá  por tierras cerveranas de la Rioja baja, casi en la raya con Soria.

Salí de casa a media mañana y después de seguir a lo largo de mi calle desierta, enfilé la cuesta que lleva al cementerio y más arriba después de sortearlo, a los almendros.
Mientras subía, iban cuajando frente a mis ojos palabras que muchas veces había murmurado a solas... veía almendros circundados por "montes de violeta, cárdenas roquedas, grises alcores..." Almendros "sobrevolados por rapaces"
 Veía almendros viejos arraigados a una tierra perfumada y casi piedra. Almendros a la buena de Dios, de esos que nadie cuida, casi olvidados y sin embargo, cada año tercamente generosos.

Llegar al fruto cuesta.
Hay que sortear las finas ramas que arañan, afirmarse bien en piedras que ruedan fácil, sortear el sol de frente.
Coger la almendra a mano desnuda disfrutando de las gotitas de resina y del suave caparazón que las viste es un regalo para la mano ávida. 
Mientras caían en mi mochila limpias, pulidas y constantes, entre las ramas negras yo vislumbraba un poco enceguecida por el sol, el paisaje que Machado cantó y yo llevaba tatuado en mi memoria poética desde que era una muchacha.
Almendra a almendra iba haciendo mío lo bermejo, lo cárdeno, lo nítido...
Me pinché con el espino blanco ya vuelto puro escaramujo  y entonces, allá arriba en los almendros volvieron los romances-
Pensé que por esas sendas un día cabalgó la Doncella guerrera de vuelta a casa,
que en lugares como estos el conde Arnaldos se secó la frente y Gerinelda bebió agua fresca...
Me acorde de la pobre princesita y su enamorado....

..." della naciera una garza,
dél un fuerte gavilán
juntos vuelan por el cielo,
juntos vuelan a la par..."


Mi bolsa se iba llenando lenta...
Quería el placer de atrapar el fruto difícil...
 Algún intento fallido me golpeó la frente y me bajó de las palabras...
Otras tentaciones se empecinaron en que subiera más la difícil colina, que me arriesgara más con las piedras rodadas y los espinos...
 Recogía la almendra y poco a poco entraba en otros mundos...
La mano morena de una fenicia del tiempo viejo se superponía a mi mano: cogíamos con cuidado la misma almendra. El tintinear de sus pulseras y allá arriba un buitre solitario que cruzaba hacia el norte, acompañaban el gesto de dejar caer el mismo fruto en dos bolsas distintas...
y era doble vida la que vivía.

Veía a la bella malmaridada huir por las rudas peñas...

Sentía el crujir de la ballesta y hasta me pareció por un instante que el paso furtivo del morisco huido me acechaba...

Cuando bajé de los almendros traía mi morral repleto.

Extendí  las almendras sobre un paño blanco frente a la ventana que da al Mediano para que el sol que ahora desnuda mi parra, las cubriera.

Y sentí que había vivido una de esas aventuras tan intimas que solo escribiendo nos atrevemos a contar.