sábado, 20 de diciembre de 2014

Mi madrina...


El mundo de mi madrina y Ziripot.



La muerte me devolvió su voz esta tarde cuando, agotada tras la larga jornada de clases, imaginaba mi ramo de Navidad frente a las flores del San Martín.

Pino, Bego, frutos rojos. Siempre tallos largos- oí clarito- ¡Más verde! Un poco más alto... Sí, ese par de piñas. Sí.  Así...

Nadie me regaló jamás tanta flor como ella. Cada venida quedaba señalada por regueros de ramos variopintos que mantenían su belleza mucho tiempo después de que se fuera. De ella aprendí a disponerlos con y en cualquier recipiente que pudiera contener agua... La idea de flores recogidas al pasar debía ser una ilusión constante. Lo primero era desatar amarras (ambas odiábamos el alambre y los tallos cortos) luego acariciar cada flor mirándole el perfil. Ensayábamos hasta descubrir el punto justo en que cada una, quería apurar poco a a poco su tiempo hasta el límite.


Caíamos con frecuencia en la tentación de malgastar el agua llevadas por el placer de poner las manos bajo chorros ubérrimos. Lavábamos enaguas, pañuelos y platos: eran nuestra coartada. En otro tiempo hubiéramos sido mujeres de fuentes, de cisternas, de pozos... Las dos nos enamorábamos de objetos estrafalarios de belleza evidente solo para nosotras. Me enseño que puestas de cierta manera, en determinado ángulo, una vieja cesta de mimbre con una patina especial, un herraje cuyo uso era pura conjetura, se convertían en entrañables obras de arte.

jueves, 4 de diciembre de 2014

El caballero del cisne







..."Pero había una condición, ella jamás podía preguntarle como se llamaba o de dónde provenía...


En los cuentos y leyendas que a veces nos contaron o leímos en aquellas tardes de lluvia de nuestra infancia, se esconden arcanos emocionales que cuando éramos niños se nos fueron entregando como bellos enigmas que más tarde, se han ido desvelando uno por uno a medida que vivíamos... Esas hermosas mujeres dormidas que esperan un beso para revivir, esos malvados, vencidos simplemente por la fuerza de la ternura, se entrelazan con  la inmensa  tristeza de aquellas pequeñas tragedias que nos hicieron llorar un día...El soldadito de plomo, La sirenita, La pequeña cerillera...manifiestos dolorosos que también nos enseñaban de la vida.

Existen entre estos cuentos tristes de infancia, un tipo de historia que siempre me ha intrigado por la dureza esencial de su desenlace. El mejor ejemplo que conozco tal vez sea  la leyenda de Lohengrin,  el también llamado " Caballero del cisne"

El motivo básico de esta leyenda  se repite tanto y en tan diversas culturas, que pienso que lo que allí ocurre, quiere expresar algo que  pertenece a nuestro inconsciente colectivo, que es parte de un fenómeno que se hunde en la entraña misma de nuestra estructura emocional y que nunca termina de entenderse como no sea mediante el símbolo o la metáfora.

El esquema básico de la historia es siempre el mismo: Advertencia previa y transgresión que se traduce en ruptura súbita.

La historia comienza con una relación inicial que se adivina feliz pero cuya continuidad está sujeta a la condición que pone uno de los dos protagonistas que forman una pareja. A veces es ella, a veces es él, ( el Caballero del cisne)  quien advierte acerca de la importancia de no pronunciar determinada palabra, de no hacer jamás determinada pregunta...  Las advertencias son de la más diversa índole pero ninguna parece muy difícil de respetar. La condición es aceptada (se supone) y con ello, se da inicio al desarrollo de una relación en que la confianza y el cariño entre ambos no hacen sino acrecentarse hasta que...

...desgraciadamente y sin aviso se produce inevitable, el momento en que uno de los protagonistas, no sabemos si engañado por esa traicionera sensación de impunidad que suele producir la asiduidad o simplemente porque ya no recuerda aquello que una vez se estableció como límite, murmura la palabra, hace la pregunta prohibida y con ello... desencadena el desastre.

sábado, 22 de noviembre de 2014

De visibilidad y poderío ...




"Y...Dios creó a la mujer" Eliana Tuscello, pintora argentina.

                                                          A Libe, que tiene una hija, para que no olvide la tarea.


Nada puede hacer más imbatible la autoestima de una mujer que el haber nacido en una familia en la que ha sido querida y valorada en razón de ser quién era: una niña.
Una familia en que la madre ha planteado desde la infancia, expectativas como la de ser médico misionera en el África profunda o el próximo premio Nobel de literatura y el padre le repite encantado -eres tan lista como tu madre- hacen posible en toda mujer la persistencia de unas alas que pugnarán siempre por desplegarse en vuelo, sean las que fueren las circunstancias que el futuro le depare.

Tuve que esperar a mis quince años para tomar conciencia de que mi sexo implicara algún tipo de limitación. Fue a través de la literatura. Leyendo a Unamuno, al que sentía algo así como mi alma gemela, fue que me enteré de que " las mujeres en razón de las particularidades de su sexo, están limitadas a desarrollar únicamente el género literario epistolar" La frase me hizo caer del limbo y tomé conciencia de que muchas veces, demasiadas, lo que hiciera y cómo lo hiciera, me sería juzgado de acuerdo a una categoría en la que yo hasta entonces no había reparado; mi pertenencia al sexo femenino.
Desde entonces he perdonado con un poco de condescendencia la "miopía" de muchos grandes hombres y sus juicios sobre aquello que lo femenino sea  (Aristóteles, Kant, Nietzsche...) Mal que mal, ni hombres ni mujeres podemos sustraernos del condicionamiento que nos impone nuestra época. Pero tal vez por ello, he admirado mucho más a algunos como al viejo Platón, ciudadano de una de las más misóginas sociedades que se conozca y que pese a ello fue capaz en La República, de dejar claramente establecido que "Aquellas mujeres que estuviesen naturalmente capacitadas, deberían ser educadas de la misma manera que los hombres capaces porque..." no existe nada más ventajoso para una ciudad que el que existan en ella hombres y mujeres dotados de todas las excelencias posibles" Esto se escribió en Grecia el siglo IV antes de Cristo.  Platón prueba que, aunque siempre nuestra época y circunstancias nos condicionen, no nos determinan.

La infancia y adolescencia suelen ser momentos privilegiados para imaginar una vida

lunes, 10 de noviembre de 2014

Para mi niño que cumple dos años







Txo, txoritxo, gossito, cavalettito....Enzo:



Cada día tus nombres deliciosos me vienen a la boca a veces uno, a veces, otro y suele ocurrir también que en tumulto, me llenen de ambrosía.... los paladeo largo  y  marcho después  a mis quehaceres con la lengua fragante y el corazón saltarín.


Cuando era pequeña, mi madre me contó la historia de un niño con abrigo azul y rizos dorados que había caído una noche en el desierto desde algún desconocido planeta. Me hizo amar aquella historia escrita únicamente para quienes conservaran un corazón de niño.

martes, 14 de octubre de 2014

Un viaje...





Cuando llueve como hoy
una que fui
se me escapa por calles
invictas de memoria...
Te busca en patios derruidos
en los que deposita alucinadamente
geranios, pelargonias, malvas...
frecas aun.
Dobla esquinas y choca con estatuas
que devuelven bofetadas de gozo.
Culebrea absolutamente recta
en un mapa preciso que ya no corresponde...
Jadea sobre un pretil que absurdamente
tiene tu gusto y...está a la vez
¡tan desoladamente insípido!

                                                              de "La seña del cantero"

lunes, 15 de septiembre de 2014

Poemas de la pérdida...







No hay otra manera que estos poemas balbuceantes, para poder hablarte hoy, en que para mí eres pura ausencia, amatxu.



Entre palabras voy
empinándome al borde
de lo que parece que
una vez me dijiste...
Pero...¿si?
Hay una inmensa zona de escucha que se agranda...
Sé que no es hora de inventar palabras, 
sino de rebañar el último resto de sílaba 
que  mi mente preserve...
Voy con la boca agridulce hacia el teléfono
 y no estás.
Tampoco me resulta el móvil interior
 y no me gusta inventar sino aquello
de lo que realmente estoy segura.
Tan cerca, tanto...
casi a punto
lista para sonreír a tu niña...
 a tu negrita
y para que ella se muera de nostalgia
de lo que es una ancha mar en otra orilla
a la que nunca llegaré ...
pero el intento...
ese de cubrir a fuerza de brazos el abismo
ese...se morirá conmigo.

.................
Chupo tu nombre!
Se me llena la boca de un amor que me alza 
y me deposita siempre salva en orillas
que tu nombre inventa para mí a través de las lágrimas.
A veces me cuesta sacarte de la boca  
envolverte despacio y guárdarte para luego...
Otras veces lo palpo, otras lo huelo, lo pongo contra el sol
para captar la veta del ámbar de tu nombre...
Llevo tu nombre envuelto en el calor de mi mano aterida
luchando contra el ansia de mascarlo...
..............

Te has vuelto de espaldas
y sólo es la sombra que proyectas
lo que acerca hacia mí tu cara oculta...
Es otra forma más de dialogar contigo.
Ahora yo me invento las palabras
y las  dejó caer como miguitas que nadie comerá
porque no hay aves, ni sendero tampoco
En realidad...tu sombra es el reiterado garabato de mi pena.
Te reconozco oscura, más oscura que todo, más oscura

...................

Eres ahora como los muertos acostumbran:
espléndidamente elocuente.
Todos dominan de manera perfecta
el secreto corazón de la retórica
y nos dejan sin capacidad para la objección.
Asistimos a un parlamento
que pese al poderoso daño que nos infringe
anhelamos se mantenga incesante...
No hay nada más penoso
que ese sentir enmudecer a un muerto amado
que se vuelve de espaldas y se tapa
con ese viejo gesto de los antiguos senadores, la cabeza
De pronto y por entero se vuelven  estatuas de sal viva
más duramente locuaces todavía...
...................

Quizá nos encontremos en el silencio.
Me pondré a tu derecha y seré delicada
acercaré la lámpara
y te tocaré tan sólo con la lengua
con la lengua mojada de decires...
te lavaré, morada, como púrpura, la herida...
Quiero volver a aquel anochecer viejo en que no quise ver.
Me tragaré tu soledad como un elixir
degustaré  las notas delicadas de lo pútrido...
Aceptaré que me invada el aroma del despojo.
Me untaré en los pulsos el perfume de tu muerte...

..............
¿Quién va? 
¿ eres tú la que pasas
entre dos silencios y un aroma?
Eres apenas posada sobre este día
que se parece al tuyo...
Me pregunto...
estarás desandando y titubeas...?

...................

Subo 11 pisos.
Una flor nueva de hibisco. Es roja.
Cruz de Jerusalén.
Manta.
Tus pies en las sandalias...
Todo es tuyo.
Lo tienes todo,
todo todavía. 
Te voy a contar...
Te voy a besar primero.
Voy a acomodar mi banqueta antes...

Estoy sintiendo el tiempo
que era suave,
irse suave...suave.


sábado, 30 de agosto de 2014

Devanando en rojo...


                                                           Para Enzo, que eligio el rojo como su primer color...

No sé por qué, tal vez porque agosto se va y se va en rojo... y el rojo siempre arde,  único color que tiene un corazón palpitante. Es el único del que se puede morir por exceso, porque el rojo siempre hiere, aunque pueda ser deleitosa la herida. Porque es el  único  que va más  allá de lo bello o lo terrible y lo vuelve inefable,  puro magma en lo hondo. Agrega un punto de  transgresión a la más anodina vestimenta...basta un  pañuelo, un ribete, una cinta. Es el color de los rebeldes, los mártires  y de las fresas salvajes. De  la llaga de la saeta y de los amores que no curan... es el color de ciertas auroras y de los labios mordidos.

 Y van rojo y agua caminando juntos como dejó dicho el viejo refranero: "Cuando aparece al amanecer hará al agua mover"... y sin embargo tan contradictorio él, es también el dueño de la terracota del secano. Colorea vida y muerte: reluce en el desborde de la vida que empieza y también  mancha el filo de la daga que la derrama ... y es un misterio su brillo, su fuerza, su alegría, su derroche cruel.


El rojo asusta a la sangre azul. No es extraño. Se ha convertido demasiadas veces en los púrpuras de la masacre, porque rompe los diques de toda contención y hace brotar imparable el grito, el puño y el son apasionado de las canciones que llevan a la batalla y consuelan en el horror de la trinchera... Ay, Lili Marlene!!  El rojo, rúbrica inevitable del campo del vencido, también se vuelve bermellón sucio, estropeado escarlata, envilecido rubí...


 Pero reluce limpio y refrescante en las llamas de la infancia y en las cerezas del verano. En los cuentos, la hora del color rojo es la más  apropiada para que los niños espabilen el sueño y escuchen las hazañas y los dolores de los antiguos. No es un color de cama sino de lar. Es el color de la brasa conservada en medio de la ceniza  a la que acuden los muertos a calentar su nostalgia y luce en  la   luna llena de ciertas noches bravas. Es el color del sol de Platón y de la enseña del arcángel Uriel, el más bello y misericordioso de los ángeles.


Su ambigüedad le permite lucir en los ostentosos púrpuras que cubren a los poderosos  y ser también el color del escarnio: la letra escarlata sobre el pecho de la señalada.
 Es el color-alerta y sin embargo también el que ayuda a dormir en perfecta paz, después de ese delicioso y  cantarín ..." y colorín colorado, este cuento se ha acabado"