Te deseo el esplendor
cortando delicada la delicia
a Miguel Hernández
Te deseo el esplendor
subiendo cauteloso
por tu rodilla al norte…
Te deseo la daga por el filo
en lo más suave
cortando delicada la delicia
Y tú…
la cabellera suelta y la tierra temblando.
Sobre ti deseo a
Mallory
al príncipe Andrey
Al hindú de “El paciente inglés”
Y al Denys de “Memorias de Africa”
balanceándose sabios y tiernos
con los ojos abiertos mirándote extasiados
(ya ves, no soy humilde)
Junto a tu oído quiero
A Cyrano,
al Salomón del Cantar
a Miguel Hernández
y en la cabeza
tú sola, sola tú...
en libertad perfecta
para gozarlo todo.
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