| La luna sobre Llafranc |
La luna es fieramente femenina y no solo eso, es una decidida aliada de la mujer. Tiene algo de las diosas vírgenes Hestia y Artemisa. De Atenea, no (recordemos que esta diosa es sobre todas las cosas, "hija de su padre"). Cuando el verano pasado subí a Cerain, en su Casa torre la encontré grabada en piedra, lo que me hizo recordar que en la mitología vasca el sol y la luna son hijas de la tierra (numen principal, Amalur, “madre tierra”), donde se refugian cada día. Las tres son fuerzas femeninas: la tierra, la luna y “la” sol: “eguzki amandrea”: señora sol, igual que “ilargi amandrea”: madre o señora luna que se encuentra representada en el hogar como la madre-mujer o etxekoandre.
Es la mujer quien practica los ritos de culto doméstico. Ella ofrece luz y comida a los difuntos de su casa, bendice a los miembros de su familia una vez al año, adoctrina a todos en el deber de mantenerse en comunión con sus antepasados (...)