Es verano y leo como siempre. Leo con fruición, con la conciencia de que para mí los buenos libros tienen una calidad de ser tan contundente que eso que habitualmente llamamos vida, queda desvaído si no logra ser traspasado por los rayos del "más vivir" de lo literario.
Hoy estoy con Montalbano. El comisario Montalbano de A, Camilleri, el excelente escritor siciliano, y siento que de alguna manera se me parece. El también se nutre de libros que elige con cuidado y luego degusta o devora según sea el apetito. También a Montalbano le gusta llegar a casa muy cansado como a mí, como haciéndose perdonar a causa del trabajo duro, el deleite de la soledad. Es un hombre de rituales.Tiene una roca y un olivo silvestre bajo los que se resguarda ciertas noches en que el vivir y el entender se le hacen difíciles y tiene sobre todo, una imaginación prodigiosa...
