jueves, 23 de abril de 2015

Cuando cierras el libro...



                                                                                                            
                                                                                                               a Libe


Vienes del reino de allá
y... como vengo
nos cuaja entre las dos
una tierra deleitosa y extraña.
Vienes cargada aún
del olor de las islas
te tiemblan aún en la ceguera
otras miradas.
Tus oídos cerrados me murmuran
presencias que fueron mis amigas
y como yo lo sé
te amo doblemente
y no te digo nada.

miércoles, 8 de abril de 2015

Parábola.




Hay que besar cien sapos diferentes
antes de decidir que el príncipe no existe
pero siempre habrá uno, el próximo,
que desprenderse pueda del lodo
en príncipe posible.
Ese duro trabajo: besar sapos doblando la cintura
nos  trasiega los labios y anquilosa la espalda
pero ese breve instante de apuesta por si acaso
nos redime de sapos y nos convierte en...príncipes.


miércoles, 25 de marzo de 2015

Dolor.

 




Te has vuelto de espaldas.
 Solo es la sombra que proyectas
lo que acerca hasta mí tu cara oculta.

A partir de hoy:
me invento las palabras
y las dejo caer como miguitas
que nadie comerá porque...
no hay aves
ni sendero tampoco
en realidad, no hay niebla
la sombra es...
el reiterado garabato de mi pena:
No sé dóde volver.

Una luz negra ayuda.
Te reconozco oscura
más oscura que todo
cada vez que intento
posarme en lo que
cayó contigo y caigo
nada retumba nada...

Tiro palabras, tiro...miguitas
 hacia ninguna parte.

martes, 10 de marzo de 2015

Verde


                                        
Sé que la nostalgia sabe a verde
de limón-lima
que le gusta jugar
y... llenarnos, a veces, el alma de delicia.
La nostalgia es una caprichosa:
no se deja:
nunca cuaja en cintura
para nuestras dos manos
siempre prestas.
Es amiga difícil, la nostalgia:
no está cuando queremos
y ... aparece, inoportuna siempre,
cuando llevamos prisa.

jueves, 19 de febrero de 2015

Por qué escribo...




Muchas veces he sólido preguntarme el por qué me levanto al alba cuando solo rebullen los gatos y el crisantemo es aún sombra en mi ventana, qué es lo que hace que me yerga, eche sobre mis hombros el chal de mi madre y en soledad perfecta, me ponga a escribir.

Sé, mientras muevo la pluma, que nadie espera mis palabras y sin embargo, ahí estoy bien despierta contra mis tres almohadas en equilibrio, disponiendo mis palabras una tras otra con verdadera concentración. Pensándolo bien y, a pesar que la cuestión es compleja, la respuesta más sincera a la pregunta por muy extravagante que parezca es que en realidad escribo para poder leerme yo.

sábado, 7 de febrero de 2015

Viaje de Navidad...a L' ile de France




Invierno en Moret



Un viaje en invierno tiene siempre algo muy especial y si es hacia el norte, adquiere entonces un algo de peregrinaje en estación ingrata.


Hemos subido hacia la mitad oriental de la región que rodea a París (I' ile de France), donde el Sena recoge las aguas de todos los ríos del departamento del Marne: el Orvin, el Voulzie, el Yonne, el Loing, el Yerre. Los antiguos estanques y pantanos que caracterizaban el paisaje de la zona han sido drenados en su mayoría, pero aún así ésta sigue siendo tierra de aguas. Se enseñorean los grises, los ocres, los apenas azules. La niebla acolcha la tierra, desdibuja los caminos, los muretes, los tejados y también el espíritu de la viajera. Los días son tan cortos que un poco después de las cinco ya se siente la cercanía de la noche y toda huella de humo, todo reflejo de luz despiertan un sinfín de evocaciones.

Al pasar, hemos visto cuervos negrísimos hollando los rastrojos, pequeñas rapaces que se sostenían bamboleantes en los maderos de las lindes, la llanada se sucedía en lomas verdosas o negruzcas según del cultivo del que descansaban. Los árboles ateridos, defiendían su desnudez entrelazándose. A lo lejos algo que parece castillo o fortaleza. Más cerca, una iglesita con un enorme árbol de Navidad en que el viento movía guirnaldas y estrellas pobres... un paisaje al gusto del más puro romanticismo del XIX.

En invierno se viaja despacio pero con la imaginación detenida en lo cálido, deseando llegar al refugio, al té, al chocolate, a la conversación en sillones enfrentados. Se anhela la luna clara adivinada detrás de ventanas bien cerradas que reflejen el perfil de la pequeña iglesia... Se anticipa el solaz de estar tendida en una cama alta, con la espalda apenas elevada contemplando un solitario trozo de cielo nuevo, en un pueblito perdido de L'ile de France, la región que rodea como una diadema a París, en la que por unos días hemos sentado plaza. Un lugar que anhelaba sin todavía conocerlo.

sábado, 24 de enero de 2015

Dido.




Mi mirada
en el valle te divisa
(solo de ti sin bandera
sin pañuelo, sin divisa
caracoleo hacia el mar...)
Alta mira
tu mirada
¡no me mira!


A veces, el poema es un borbotón que logra expresarse apenas...Escuchen después del poema un aria maravillosa "Remenber me" de la ópera  "Dido y Eneas" Espero que sientan a Dido.