viernes, 27 de julio de 2012

De la gran Belleza


"
"La Belleza es el aire que mueve las alas de la Victoria de Samotracia"
                                                                                                           (María Kodama)



Estamos rodeados de cosas bellas. Me refiero sobre todo a aquellas en que el ser humano deja la impronta de su saber hacer. Esa maravilla de  vajillas chinas milenarias de las que solo emperadores de uñas afiladas podían hacer uso, ese magnífico mobiliario que relucía en las estancias del Segundo imperio francés, aquella perfección de las paredes bordadas de "La Casita del labrador" de Aranjuez para solaz de rey en tiempo de ocio. Magnificencia para los poderosos, joyas cuajadas de piedras brillantes engastadas cada una con exquisitez, digna solo de las más excelsas gargantas. Son objetos bellos sin duda, pero no es esa la belleza "que escalofría". Aunque acaso  sí sean capaces  de despertar a nuestro "fenicio"; ese atávico impulso de atesorar, sopesar, evaluar, mercadear, poseer.

martes, 17 de julio de 2012

Acerca de la luna


La luna sobre Llafranc

La luna es fieramente femenina y no solo eso, es una decidida aliada de la mujer. Tiene algo de las diosas vírgenes Hestia y Artemisa. De Atenea, no (recordemos que esta diosa es sobre todas las cosas, "hija de su padre"). Cuando el verano pasado subí a Cerain, en su Casa torre la encontré  grabada en piedra, lo que me hizo recordar que en la mitología vasca el sol y la luna son hijas de la tierra (numen principal, Amalur, “madre tierra”), donde se refugian cada día. Las tres son fuerzas femeninas: la tierra, la luna y “la” sol: “eguzki amandrea”: señora sol, igual que “ilargi amandrea”: madre o señora luna que se encuentra representada en el hogar como la madre-mujer o etxekoandre.
 Es la mujer quien practica los ritos de culto doméstico. Ella ofrece luz y  comida a los difuntos de su casa, bendice a los miembros de su familia una vez al año, adoctrina a todos en el deber de mantenerse en comunión con sus antepasados (...)

lunes, 16 de julio de 2012

Limpieza de verano





Sol, sol, luz
corrientes de aire
ventanas abiertas de par en par
sujetas para que no se cierren...
barrer, desempolvar, sacudir, frotar
lavar durante todo el día sin descanso
para...
poder dormir con los fantasmas oreados
y...
las cadenas brillantes y engrasadas!


Me gusta la ironía; es reconfortante ese guiño jovial que la lucidez le hace a nuestras ilusiones...¡ qué duerman confortables, ustedes, también!

miércoles, 27 de junio de 2012

Perfumes...


Ligustro en flor.
 Tal vez  el olfato sea el más complejo de los sentidos, aquel que guarda la llave maestra de todos los sentires atesorados en nuestra memoria poética. Quizá sea ésta la razón por la que se le llame,  el sentido de la nostalgia.

 Un preciso aroma  puede acertar en el  punto más sensible de nuestro mapa emocional y dejarnos inermes frente al dolor o alegría abrumadores  que nos brotan a su conjuro, como no pueden hacerlo ni la imagen, ni el tacto, ni el sonido.

 No es extraño que en Proust,  lo que  rompiera el dique de su olvido y permitiera el ubérrimo desborde de su ”tiempo perdido”,  fuera aquel  sorbo, no de cualquier té, sino de aquel  preciso que se atesoraba en la casa de Cambray  y que empapaba  el bocadito de magdalena  que le era ofrecido cada domingo por su obsequiosa tía  y que grabó así en él sin intención alguna, aquel delicioso perfume  de la infancia, que a nadie le es dado elegir.

 Para mí la dicha huele a crisantemo amarillo y a jabón Le Sancy.

sábado, 16 de junio de 2012

Notificación de olvido


 

Encrucijada


Te notifico: 
que me he vestido de luto y he destruido
 todos los recuerdos que te conciernen
 incluidos los más bellos (plátano, rosal y princesas) 
con absoluta precisión.
 Que he renunciado a partir de hoy
 a proteger tus vulnerables gorriones:
 he abierto arañándome las manos todas las jaulas.
 Que he borrado tu nombre de mi registro secreto y
 te devuelvo perfectamente dobladas y almidonadas todas tus palabras,
 todos tus gestos... incluido tu perfume. 

Ya sabes en medio de los cuatro vientos
 que llevan al país de quien sabe dónde... 
 ¡ha sido pronunciado tu nombre! 


 de "La seña del cantero"

martes, 5 de junio de 2012

Carta a mi rosa...

 Para mi rosa.


Coloquio de la rosa y el principito


He vuelto a releer como tantas veces "El principito", mejor dicho ya no lo leo, no es necesario ya que es carne mía. Acudo a su historia para calmar  esas turbulencias amorosas  que a veces, también a mí me sacuden, ese mar de fondo de la vida, ese oleaje oscuro que bate contra mi razón dejándola magullada y exhausta, ciertas tardes, ciertas mañanas, ciertas amanecidas... pero yo ya no lucho contra sus embates, más bien me hundo y me dejo llevar sin resistencia; es absurdo luchar contra un sentir que sobreviene sorpresivo y me invade siempre aunque no quiera. Además, tal vez haya otra razón  por la que me dejo atrapar sin armadura; es la única manera  que conozco de poder abrazar a la que amo y está ¡tan lejos!

Recorro desasosegada mi planeta intentando imaginar el estado de mi rosa lejana allá en el suyo, de mi rosita aguerrida con su espinita única para defenderse, aunque sé que lo que en realidad percibo, es solo el estado de mi propio corazón traspasado por ese persistente anhelo mío de que mi rosa pueda subsistir sin que yo le ponga bien el biombo  por la noche para defenderla del relente, sin que nadie la llene de requiebros amorosos por la mañana antes de su primera toilette de rosa vanidosa.

Es toda una herida imaginar a mi rosita valiente poniéndole cara a la invasión de baobas día tras día; saberla sucia en razón de la limpieza escrupulosa de tanto volcán como hay por allá; agotada, intentando domesticar a ese cordero voraz que nadie sabe cómo apareció y que quizá se alimente de rosas. No. ¡Dios mío! hay ciertas cosas que no puedo ni me consiento imaginar (mientras no encuentre a alguien capaz de fabricarle un bozal al cordero ese.
Me desespera saberla  sin tiempo de gozar de una sola de las 43 puestas de sol de cada jornada, de esa su riqueza inusitada que tengo miedo se pierda sin su mirada linda.

Acepto los punzantes mensajes de mi nostalgia y me niego a ponerles venda, porque en ella luce el amor como un reguero de frescor que riega a mi rosa  y le procura una línea de sombra a mediodía . Acepto así esta ansia mía y quedarme con un alma hecha brazos que busca a la única e incomparable entre todas, para aliviarle un poquito la vida.

Somos principitos caídos en medio del desierto. Principitos tocados por un sueño contumaz que nos vertebra la vida. Somos principitos irremediablemente enamorados y por lo mismo, inevitablemente heridos.

Soy adulta. Hago lo que tengo que hacer pero jamás me negaré a sentir lo que siento. Aunque acepte que no puedo ir donde quisiera, jamás intentaré matar para no sufrir la desmesura que, como al principito, me permite volver ciertas noches en que las constelaciones son favorables a rozar el planeta en que ella vive.
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Se ha hecho tarde. El sol de la última primavera dora tenuemente mis cuadernos. Algunas gaviotas sobrevuelas parsimoniosas a lo lejos y yo nuevamente, antes de encender mis luces, me pregunto con zozobra por ella y siento entonces tan poderoso el amor,  que me derrumba...¡ Ay, Principita!

miércoles, 30 de mayo de 2012

La maga.




"La bola de cristal" Watherhouse


   La Maga

I

La vida hecha ya manto
cae sobre mis hombros, blanda:
patchwork rutilante
que acomodo
frente al espejo esencial
de las auroras;
giro, me inclino, intento ver...
dulzura sobre mí más,
casi todo sombra.
Vestida por fin a mi medida
en las estancias sutiles del otoño
mi ánima goza.

II

¿Mahler...?

III

¡Dime espejo!
La tentación del miedo...
tiempo de los escorzos y las trampas
del espejo velado vuelto al norte
 Y de… ¡las luces bajas!

-IV-

Ya sé. Se marchitaron las espigas.
No volverán las mías…amapolas
Pero… ¡yo volveré a temblar
Idéntica a mí misma!
frente a toda belleza
Siempre abierta.

V

Sigue Mahler...
VI

Yo soy la mujer-gárgola
¡nunca me canso de beber estrellas!

VII

¡Un poco de Chagall!
Aún soy capaz de volar
Sobre París contigo y...
mientras aterrizamos de la mano
en el eterno resplandor de aquellos días
sólo tus ojos me dirán la verdad;
¡Qué soy la más hermosa!
( he roto todos los demás espejos)

VIII

Ahora casi maga
puedo mirar la tarde con ternura
Algo en mí irá por siempre
Cruzando lentamente toda lluvia
sin paraguas, sin botas, sin sombrero…
Cicatriz de muchacha sin fisuras.

IX

y…una punta de Kempis:
habrá un día que el manto se deslice
y que devenga
lo que siempre sabemos y no importa…

X

 ¡Siga Mahler!