Maleta de Klara...






Las piedras no dicen nada...
ha habido demasiada lluvia desde entonces
Subo escalones bajo
transito espacios
que me dicen que eran...
Veo a lo lejos alambradas Todo me parece
un set de película bien conservado.
Y en una de esas... 
 me encuentro tu maleta, Klara 

Klara Sara
Goldstein
II Rote Kreuz
Gasses

 Pintura blanca sobre piel lo dice
Klara, eras alemana
(ese "Sara" infamante lo atestigua)
Viviste en Austria, en Manesbach
la dirección lo indica.

Sé también que jamás te fue devuelta.

En el fondo
tus zapatos bien lustrados con su trabilla intacta.
 Tu falda plisada de color antracita
y tu chaqueta ajustada a la cintura, encima.
He planchado tu blusa de seda, la del faldoncillo y
la he puesto encima de las faldas al bies...
desempaño el espejo de mano y
enderezo con cuidado el punto de lectura en
la novela de Henrich Mann.
He conseguido recuperar el broche de tu madre
en un anticuario de Berlín y
lo  prendo en la solapa de tu vestido bueno.
( el  negro y blanco de lunares)
Entre la seda de tu ropa más íntima está de nuevo 
Tosca, exhalando su fragancia de
de bergamota y limón de Amalfi...y
la cajita con sus agujas y el dedal de plata y
 tu peine y las medias y el cepillo de dientes
en su bolsa bordada, en un costado.
Están las cartas
(las he puesto al fondo de todo)
Encima la pluma y tu libreta de tapa negra 
Las gafas de repuesto  están enganchadas a ella...

No puedo saber  lo que guió tu mano aquella vieja noche
encadenada a un alba que jamás cuajó en día...
amor necesidad impotencia fatiga
Hay tanta niebla, tanto aullido entre las dos, Klara.

Pero ahora durante está mañana interminable
 sé para qué
he venido a Auschwitz:
 He venido a hacerme cargo de tu maleta, Klara.





Primavera en Birkenau



Vuelo de vilano...

Verdecían y ondulaban
tilos, abedules, arrayanes, mirto blanco... 
cuando se abrían las puertas 
quizá un vilano acarició una estrella
y escucharon a lo lejos música de carretas...
Un sol adolescente enjugó sus sudores...

¿Sucedió aún en Birkenau?
¿La indiferente belleza vertió su último aceite
sobre los rechinantes ejes de la esperanza?
¿Se pudo musitar aún, un retazo de cuento?
alisar una falda
encasquetar bien una gorrita
atar unos zapatitos viejos?

¿Husmearon la brisa al avanzar y se dijeron incrédulos
es imposible...
                                         ¡no se puede, no se puede morir.... en primavera!?