Carta de Navidad para mi amiga del lado de allá.







  Querida mía:


Me separan horas de ti y miles de kilómetros. Como en los cuentos, he tenido que ponerme mis botas de cien leguas y cruzar mares, desiertos, cordilleras para poder llevarte intacto mi amor de siempre. Es verdad, ha llegado sudoroso y exhausto pero está allí firme  frente a tu cabecera

 Habrá empezado a clarear del lado de la cordillera. El aire es fresco todavía aunque se siente pleno el olor del verano santiaguino…. siento la dulzura de la flor de la pluma en el aire. Puedo seguir con una mirada que es pura memoria las líneas de tu rostro, puedo acariciarte el pelo y tomarte las manos… puedo y dejo que el tiempo pase suave, suave mientras te aprendo una y otra vez porque no quiero olvidarte nunca.

Hora de velar espejos.




¡Velar los espejos! 
bajar la luz…
Aprender la mirada
que sobrevuela.

El surco es cada vez más hondo:
es mejor no conocer la magnitud
de los destrozos.

Las viejas cortesanas se bajaban
el velo para siempre, recibían 
solo al atardecer y a media 
vela…eran sabias

Hay que aprender 
a distanciar al mundo así
también bajarle el velo
y preferirlo en malva…

En uno y otro caso
despedirse con gracia
es cuestión de acertar con el momento.

Avisó el frío




 Avisó el frío…
Hubo un temblor primero
en el verano
Pero
en medio de la luz
se parecía
a un delicioso desespero…

En el primer dolor
siempre hay un toque
de deleite;
la neblina hace soñar
cuando se es joven
Sí. En todo aviso
hay en primera instancia
la sensación de una palmada
cómplice...el guiño furtivo
de quien asiente complacido.

 No es eso.

Nos damos cuenta tarde.
El frío y la niebla
se hacen más compactos
y cada día duele más el recuerdo
de lo nítido, de ese deleite
rozando apenas la
piel de cuando
... éramos eternos.

Hace un año, en noviembre...



Hace un año era también noviembre...
En el sur habían explotado todos los azafranes
pero yo te llevé un aire de palomas
para que no faltaran
la impoluta silueta de la madre-montaña
ni el rugido del mar en el Paseo Nuevo...
al abrirte la puerta.

Mecerte a la sombra del magnolio
recorrer deleitada tu carita perfecta
con la pura memoria...
ha sido mi tarea desde entonces.

Nombrarte de mil modos
y sentir que me acudes desde toda distancia
directo al corazón como la música...

Dragoncito de agua, domador de gorriones
el amor te libera del espacio
y me deja tomarte en brazos
y estrecharte muy fuerte...como ahora.

Zorionak, laztana ! 



Acerca de pajaritos azules y otras yerbas...





Hoy me levanté exigente, tanto que realice ¡por fin! sin dudar un momento una serie de tareas de limpieza. Lo primero, marqué la página de inicio de mis redes sociales y elimine de "mis amigos" a todos aquellos con los que no interactuado el pasado año. Sí, igual que como he hecho al seleccionar las ropas de mi armario. Es sabido que aquello que no se ha utilizado en un año es algo de lo que podemos prescindir perfectamente.

He eliminado también a todos aquellos cuya actuación se limita a frases mal atribuidas y sensibleras, a aquienes me han invadido de gatitos tiernos (Me encantan los gatos, no crean...) ositos dormilones, pajaritos que apestan a montaje barato, florecillas fluor y parejas con las manos entrelazadas, suavemente difuminadas frente a un cielo de rosicler... ¡No los soporto! Me confieso rigurosamete elitista en este asunto de las palabras y las imágenes ¿Me perdonan?
¡Ay, Dios, por fin lo reconozco!

Hay frases profundas y muy bellas que aparecen, a veces en mis redes. Todas dejan intocado ese misterio donde se cuece nuestra precaria sabiduría. Ese saber que  renuncia gustoso a aquellas palabras que masacran la resonancia, que destroza sin miramientos toda frase de película aunque... hay algunas que se salvan. Sé que existen. Yo quisiera que alguien... me las recordara

No soporto lo que apesta a azúcar. Me empalaga.

Hay días en que la pluma sabe hacerse cargo. Una buena frase que apenas se atreve a intentar titilar el silencio, aparece como un haiku brillante entre la escoria. Negro sobre blanco y punto. Basta.

Acerca del silencio.





El silencio es respiro, pausa, contrapunto… Pero también es clausura. Casi siento miedo de  bucear en los entresijos de esta palabra.
Existen silencios exquisitos.
Quedarse en silencio  puede ser  la consecuencia  de plantarse frente a lo inefable. Aquello que  excede nuestra capacidad de decir exige un silencio que se convierte entonces en el más profundo homenaje…. Si  rebusco entre mis experiencias momentos de silencio semejante, puedo decir que recuerdo el que me suscitó “La Leona herida”,  en el museo Británico, “La Victoria de Samotracia” en el Louvre, el que me sobrevino al acabar la última línea de “La Antígona de Sófocles” Este es “el gran silencio”, el más excelso que  me ha sido dado sentir.

Otoño...




¿Quién piensa en el otoño aquí en el norte, con todo lo que nos ha costado olvidarlo? No me pidan a mí que le cante metáforas a ese greñudo pelirrojo harapiento. El sabe muy bien por qué no andamos  en buenos términos últimamente. No es solo vuelo de hojas y aroma de hogueras lo que trajo en su morral la última vez que vino, sino penas que esparció recio y sin contemplaciones a lo ancho de setiembre, octubre, noviembre…

"Eichmann en Jerusalén" (Estudio acerca de la banalidad del mal) de Hanna Arednt






 Para Libe, que ha estudiado Ciencias Políticas y Educación Social.

Es conocida la génesis de este libro como consecuencia directa de la asistencia de H. Arednt al juicio que se llevó a cabo durante 1961 en la ciudad de Jerusalén contra el ex teniente coronel de las SS, Adolf Eichman, criminal de guerra, cuyas actividades se desarrollaron entre 1933 y 1945 al servicio del nazismo, y que cobraron un vigor irreversible a partir del famoso mitin de Wannsee, Berlín, en enero de 1942.
 A lo largo del relato del desarrollo del juicio, Hanna, que no era simplemente una reportera aguda sino una filósofa de primera línea, nos adentra en las múltiples cuestiones que a su pensamiento bien entrenado se van presentando a lo largo de las interminables sesiones. Cuestiones antropológicas, políticas, éticas, psicológicas, de derecho…surgen una y otra vez dimensionando la reflexión y haciendo que cada página de este estudio adquiera una impresionante densidad de sentido. Nos deja así, un legado profundamente inquietante que debiera ser, a mi juicio, de lectura obligada para todo ser humano, sobre todo cuando parecen acercarse nuevas “épocas de oscuridad”.

Para poder dormir




El sueño será fácil
si la luz, ámbar
si el sonido,
una pausa cordial...
Si el aroma, humo y
allá en el fondo algas de agosto
 reverberan

Necesitamos tocar la gastada lujuria 
de los cuellos
la caricia de la imposible mano
casi posible...ahora

Solo así
traspasados de lo que fue la vida buena
podremos pedir...
¡Baja un poco la lámpara, nodriza!
... no hay encargos.

 Este poema adquiere su verdadero sentido, creo yo, si se ha leído el último de Alfonsina Storni.  http://www.poesi.as/asop0040.htm

Explicación.




Mis queridos lectores:

Aquellos que aterricen en esta página para leer mi reseña sobre "Eichmann en Jerusalén" de Hanna Arednt, se encontrarán con esta nota que les notifica que la he retirado temporalmente con el fin de profundizar en algunos aspectos que lo exigían.  Los blogs  permiten modificar una y otra vez nuestras palabras, hacerlas más precisas, más inequívocas, más certeras...¡qué felices hubieran sido Joyce, Proust y otros con este artilugio!

 Les prometo que, a la brevedad, volveré a reponerlo.

Opción.



El beso- G. Kimt


Qué delicia mi ojo posado en hilo puro
y Klimt, cuando acrecienta su beso en esta hora
El trémolo del sol palpita en la madera,
mi gata se endurece en terciopelo oscuro.

Safo gime su pena de promontorio y roble
 y en mi libro se yergue y su grito redobla:
el mundo es tan hermoso, que al mirarlo me tiembla
el nervio especialista en respuesta a lo noble.

¡Estoy sola! bañada de belleza y de libro
lista para olvidarme de lo que llaman vida
y pudiera ponerle a mi delicia, precio.

Se abren las pupilas llamando a mi sentido
pues la gloria del mundo busca en mí su derecho.
Es inútil, abrazo a lo que duele y...¡cierro!


Hay veces en que el sentimiento de plenitud nos arrolla como una ola  poderosa...o está a punto. Somos capaces de observar la crecida y la inminencia del deliciosos impacto que la vida nos brinda generosa  pero, seres lúcidos al fin y al cabo, nos creemos sin derecho al goce, rodeados como estamos por "el dolor del mundo" que nos cerca . Nos acorazamos entonces, dejando lo que pudo ser extraña maravilla, en mísero espejismo. 
Siempre me pregunto qué se gana y qué gana el mundo con la renuncia. 

Así...


"Cierva herida"- Frida Khalo


El dedo, no
las manos hasta el codo.

¿La lengua apenas? Jamás,
atragantada quiero hartarme de ti.

Un abrazo quisiera yo hasta el hueso
una herida gemela de tu herida...

Solo así
cuando no vuelvan los pájaros
y la noche se olvide
ensimismada...

¡Creeré de verdad
que estuve viva!

Siempre me gustó Tomás, el discípulo incrédulo.

Han vuelto los reclamos...



Nomeolvides
                                                                                                        Para Idoia

Han vuelto los reclamos:
se me despierta el pecho
 y cómo duele...

En los arbustos
un verde tenue
es pura anunciación...

Todo prepara...
la brusca hermosura de este mundo anegado
ese derroche de pétalos pisados
esa luna lavada
esa emoción que ordena
allí en la oscuridad a mi derecha...
apuntala los brotes aunque sean de acónito
 escarda en torno a  tus taciturnos pensamientos.
Llueve sobre lo que quiere nacer
 sea cardo, alegría, acacia..
o nomeolvides.

¡Dime...!



A Cástor, "el lobo"

Dime, qué fue de nuestra cueva,

de aquella románico-tardía

de la que amplia, vacía y abrigada

me entregaste la llave, la noche del “Sí, quiero”

En todos estos años la has llenado

y me topo por todos los rincones

con oseznos llorosos

abejas de aguijón descuartizado

maripositas grises

arpías tremebundas y patéticas…

a quién prestas mis perlas, lobo absurdo.

No me importa tropezar con un cerdo simpático

leyendo mis poemas pero…

me irritan mis vestidos y mis alas

adornando a quien decidas tú;

saqueador, dueño del guirigay,

¡lobo metido a San Francisco pobre!

¡Vamos! Que no me da la gana de compartir

espacio, alegría y costado…

Ser o no ser....





                                            A mi hermana Edurne.


Esos nudos gordianos
que secuestran el alma 
en un calidoscopio
de miseria;
nudos ciegos, sin cabos
nutridos y apretados
en un ser vuelto ya
puñal y arena.
Son muerte que jamás será caída
porque nunca habrá vuelo.
Perros, con la garganta rota
y la rabia completa.

El filo bienhechor
¿por qué se tarda?
¿qué detiene
la bendita justicia
de la espada cayendo Dios
en lo todo posible
aunque estalle...la nada.

La cita a ambos debida




             Al Sr. G. Reyes, mi profesor de castellano en el liceo Darío E. Salas de Santiago de Chile.


Su voz equivocada de hemisferio
me nombra en las tardes de noviembre
me persigue por la nostalgia arriba
y me retranca en un cielo diferente.
Vuelve a jugar entonces el instante
y en esquina de mí, detengo el paso
no suceda que mi rostro de hoy rompa el milagro.

Es difícil sostener mi picassiana esquina
es costoso ya sé, su rostro soberano
quién sabe a costa de qué, restituido.

Yo no sé la palabra que labra esto en posible...
cuando su voz me suena eterna en los noviembres
el yo que usted amaba me torna entera esquina
que en gozo de sentirse, a esperarlo se vuelve.


Fue mi querido profesor de literatura durante mi adolescencia. Me encantaban sus clases y a él, mi apasionado interés. En tiempos aciagos nos reencontramos. Era noviembre y yo ya era una joven profesora llena de sueños, él ya estaba herido por la enfermedad y la pesadumbre...Siempre que empieza noviembre, vuelve y conversamos.




Cuando camino en mayos regalados.

Flor de acacia


No es una tarde más
es un regalo
el que Dios hace a mi memoria viva.
Me huele igual,
jaspea un algo en la brisa
que acaricia otra piel y...
 somos dos la que ves avanzar
por el camino.
Una que fui
de mi mano de ahora
se deleita
y me gozo en su distancia recobrada.
Pero también me hiere
otra distancia,
aquella de la cual como hoy
colgaré dulce y erguida
en el último mayo,
el que abroche
la ronda de mis seres.

Y vuelvo a casa...





                                                                   
                                       Vista desde nuestras ventanas en Santiago de Chile                                                                       
                                       A mi madre

Y vuelvo a casa
 Y estás allí
y nuestro café humea
y yo miro con los ojos de adentro y los de fuera
tu mirada de siempre hacia la cordillera.
El coyote se ha huido en ramas cabalísticas
pero la yedra crece mansa y reconocible...
En los Sacramentinos el sol toma un respiro
y hacia el este, las casas naufragan en el verde
y...todo en mi se aquieta, el latido y el nervio.
La mueca cultivada devuelve la sonrisa.
Vuelvo a los viejos cuadros
a los cielos celestes altos y detenidos
al calor acogido y acunado
a los mástiles prestos...
y ¡a ti! sentada al centro de lo que ya es tristeza
y te miro extasiada y te quiero de nuevo...
¡Cuánta selva he tronchado para volver a verte!


Hay una manera de volver...las palabras lo saben.

Oda a la enemiga.







Pájaros azules
te despojen de la capa ominosa
que negrea tenaz sobre mi sombra
para que pueda ver
el músculo
y la vena
y el miedo
dibujándote el vientre.

lluvia de primavera
amanse la sangrienta cabellera
para que te adivine
el barrunto de remolino tierno.

Viento del oeste
tire por tierra aventando
tus pócimas
tus alacranes pálidos
tus roncos disfraces de palabras.


Y yo entonces perciba
las gotas de naranja
las tibias mariposas
el vagido pugnando
y pueda ya por fin...
bajar mi lanza.


¡Que gratas son las treguas, qué dulces! Una espada que se deja caer, un escudo que se apoya en la piedra ... son consecuencia, a veces,  de ciertas metamorfosis inusitadas.

Para cantar con guitarra.




No me quiero morir

de muerte fría

en mi cuerpo, de punta quiero

las tres heridas

y que me duelan

para quedar vibrando

...cuando me puedan.

Yo no quiero ser tela

de parca hábil...

que sea aficionada la que me labre

que me deje bordada

de nudo y baches

y si tuviera suerte...

¡sin el remate!



El amor, la belleza y el...tiempo; las tres heridas. Yo, lo único que quisiera conservar hasta el final es la intensidad de "su daño". Esa bendita avidez, fuente de toda vida sentida. Es lo que también deseo a todos aquellos a quienes amo.

"Como decíamos ayer..."



A Nieves Pizarro, mi profesora de Filosofía, en el liceo Darío E. Salas, de Santiago de Chile
...en uno de esos días en que desesperamos un poco.
Cátedra de fray Luis de León, en la U. de Salamanca



Ya lo dijo hace muchos siglos Platón: “…no se puede obligar a aprender si el alma no lo consiente”. Esa  fuerza de quien pretende enseñar, así aplicada, es no solo ineficaz sino  también, aberrante. Eso que solemos llamar -proceso de enseñanza-aprendizaje- es una lucha formidable que se libra entre dos almas libres. Los profesores somos individuos profundamente ambiciosos. Buscamos la palabra que encienda, esa misteriosa intimidad que nace en una sala de clase, cuando inmersos en esa expectativa gozosa que une a  profesora y alumnos, aludimos a ese siempre implícito… “como decíamos ayer”

En recuerdo de Ifigenia





Coro

¿Qué pretende esta mujer...

  una hecatombe de ancestros ?

No se entera
de que no hemos venido
para ser felices...
que lo del hombre
es vivir como se pueda;
con amargura, con nausea

con fulgor  a veces.

No te hablaré de la felicidad, dice...

¿Cómo se atreve?

Es tarea de mujer seducir

para que todo sea más fácil
 y menos doloroso...

Leve...


( A Yausi, que se nos fue cuando empezaba marzo)

Leve…
como orilla de pétalo era
tu patita de miel
sobre las cosas…

¡Ay!

Ahora
se aguanta apenas
esa tu liviandad;
Un poquito de tierra removida
allá bajo el magnolio...

"La hija del Este" de Clara Usón, una lección de lucidez.




A veces…terminas un libro duro y no puedes respirar aliviada  porque sabes que no es una ficción,sino que has asistido a una verdad terrible en persona interpuesta, que pudiera perfectamente convertirse en la tuya…sientes que es cosa de circunstancias nada más, el que ocurra.

 Si este libro ha logrado refrescarnos un poco la memoria cercana, descubrimos que estamos siempre en un tris de repetirlo todo. A medida que leemos, inevitablemente vamos reconociéndonos en ciertos destinos… Seguramente no en los de los grandes hacedores de tragedias. No, difícilmente nos reconozcamos en Slobodan Milošević, en Radovan Karadžić, en Ratko Mladić… pero encontrarnos de alguna manera en los guiños de “los pequeños” es inevitable. 

 La guerra de los Balcanes y los entresijos humanos que la hicieron posible, constituye una buena lección de lo poco que hemos aprendido. Las lecciones de la historia no calan. La mayor parte no duran más que los últimos supervivientes de  masacres desgastadas por un tiempo inclemente. Ya lo dijo García Márquez ... la memoria del hombre no dura más de cien años. 

Toque-terciopelo.




                                                                                 
 Para mi amiga Marisol.

Es imprevisto y grácil. Tinteneante como canica que se acerca saltando. No es azul, ni verde, ni amarillo, ni gris... sé que tiene el negro profundo de los terciopelos irisados. Es un terroncito de azúcar que convierte el acibar más amargo en un insólito trago de miel, en una frase de Malher persistente y constante el corazón del ruido... en una redonda certeza, el ángulo agudo del desespero.

 Es una dulce estocada. Un toque que devuelve a la vida mengüante su maravilla rara por un momento... suficiente para hacer pertinaz la sonrisa de asombro ¡Pobre de quien no haya sido visitado nunca por este toque insólito de terciopelo!

Txo!






Txo!


Sé que hoy debo escribir porque si no la sequedad será aún mayor y se sucederán las horas frente a un teclado que me produce sensación de nausea y... me iré hundiendo en una pena muda, cada vez más pena...

Vengo de un viaje que ha vuelto loca a mi brújula interior que ya no sabe dónde está el norte, que me ha confundido los paisajes y las calles, incrustando nuevos protagonistas en mi memoria y me trae y me lleva de mala manera entre meandros de emociones … ¡Ay, Txo!