Viaje a la niña sola.



Remolino mágico

Recuerdo tu remolino, Lobodrina
lo que me queda de la niña pequeña
la del rizo y la escoba y los pasitos tardos...

Ahora que no me cabes
a veces...
un vagido me llega de muy lejos...
mi niña tiene miedo
mi niña me llama todavía

Es entonces cuando soplo tu remolino-talismán
y nado laboriosa tus sueños personales y vedados
escalo tus imágenes difíciles y extrañas
me arrastro más allá incluso de tu nombre
donde yo no soy yo y tú no eres tú todavía.

La noche aguanta mi tarea y la cubre
sin manos y sin lengua desato y acaricio
sin nanas ni paseos apaciento tu miedo
volcada a serte madre me adoso sin tendones
a dormirte la niña, Lobodrina...

...de tumbas




Tumba de Cortázar en Montparnase

La de Julio Cortázar, en el cementerio de Montparnase, es blanca y escondida. Se debe caminar hasta el tercer distrito y detenerse en el supuesto número doce para encontrarla. Es muy fácil pasar de largo. Su tumba, una losa de mármol blanco muy puro prácticamente a ras de tierra, relumbra entre el gris que la rodea. Esta dividida en dos partes. La mitad superior recuerda a Carol Dunlop (la osita) la inferior, a Julio(el lobo). La mitad de Carol está muy limpia y vacía…un extraño ser parecido a una cuncuna alzada parece acompañarla... ¿alguna señal intima de esos dos que ahora yacen juntos?
En la superficie del escritor se amontonan los exvotos; abundantes piedrecillas del mismo cementerio que se supone han sostenido papeles (hojas de cuaderno cuadriculado, restos de libretas sucias y carcomidas…) algunas piedras lastran colillas y algún que otro porro... Veo en un costado la foto en polaroid de una niña extraña…Hay quien ha escrito directamente en la lápida una cartita de caligrafía un poco demasiado redonda e infantil. En un hueco de la parte inferior vislumbro una botella semillena ¿Pisco?...
No toco nada. Dejo mi rosa roja justamente entre los dos,cuidando que la flor caiga del lado de Carol…sé que a él le hubiera gustado.

"El poder y la gloria" Graham Greene


La que se considera la obra maestra de Graham Greene tiene como espacio  la llamada Guerra Cristera que se llevó a cabo en México durante los años 30. En el estado de Tabasco, un cura, el único cura “libre del estado”, huye para sobrevivir aunque una y otra vez se lo impide algo que nos recuerda subliminalmente al ¿Quo vadis? que según la leyenda, no permite a Pedro huir de la persecución romana. El protagonista de esta historia es de la raza de Pedro; como él medroso, débil, y sin embargo…En ese "sin embargo" se cuece el poder y la gloria a la que hace referencia el título del libro.

Otoñar...



Envejecer es descubrir
el secreto de la niebla.
constatar su algodonosa compasión.

Es también esa noticia
de la punta embotada de los dardos...

Triunfa lo que está pronto a
desviarse, a caer, a ser pisado...
Cuesta la luz.

De alguna forma desaparece 
el horizonte de los barcos...
El mundo adquiere una convexidad
inexorable...

Todo gime en trance de resbalar hacia lo hondo.

Nada más pleno que, al filo de la mañana, sentir como las palabras van llegando una a una, buscan su lugar, se toman de la mano y... me dicen.

Cosas que he aprendido



El Zambullidor (Museo de Paestum) Uno de los poquísimos frescos griegos que existen.



Cuando me aferro a mis recuerdos, a mis presencias no hago otra cosa sino sostener el hilo que me une a la tierra. Si lo soltara, me iría con él y sería como si nunca hubiera vivido.

Solo soy mía, más bien, como dice la canción…”ni mía siquiera“ Nadie puede impedir ni mi crecimiento ni tampoco mi desgaste… Todo sucede a su hora; es necesario dejarse ser y disfrutar del espectáculo y dar gracias por el privilegio de poder hacerlo con todos los sentidos bien despiertos.

El carro alado


Carro alado


Aunque a veces se crea que los mitos cayeron en el olvido empujados por el pensamiento racional, no es así. Los mitos perviven entre nosotros puesto que son la única manera de transparentar algo singular que la abstracción destroza inevitable. Platón, el filósofo-poeta, se dio cuenta ya de ello en el siglo IV a de C. Suyos son los más bellos que he leído...el de "La caverna", el del "andrógino" pero sobre todo esa maravilla que es el de "el carro álado", mi marca personal como profesora de filosofía; ningún alumno que haya pasado por mi aula lo olvidará nunca.

Sara, Uhartea, brujas y linaje


Para Amaia, etxekoandre de Uhartea, en Sara


Sara

Este pueblecito de Lapurdi situado en la linde con Navarra y actualmente perteneciente a la demarcación llamada “de los Pirineos Atlánticos”, está considerado oficialmente como uno de los más bellos de Francia, lugar obligado  para turistas que en verano casi lo toman por asalto.
Visitan su iglesia de San Martín donde duerme Axular, padre de la literatura en euskera, recorren las grutas donde se cuenta que en tiempos antiguos se refugió el hombre prehistórico junto con el oso, compran el famoso pastel vasco; macizo y sabroso bizcocho relleno de crema o confitura,  admiran manteles, delantales y todo tipo de objetos adornados con las típicas líneas gruesas y finas propias del diseño textil vasco… Suben a Larrun ( el monte ancestral)  en el trencito de cremallera o caminando de buena mañana con makila (bastón) y ganas. Transitan el camino de los contrabandistas a Zugarramurdi o simplemente dejan pasar el tiempo en la plaza frente a una cerveza y una conversación trufada de monosílabos  que parece retrotraer ese tiempo que apenas parecía pasar de tan suave …

Pero cada lugar tiene algo así como una impronta poética que jamás aparecerá en ninguna guía turística y que se adhiere o no a nuestra memoria, siguiendo unos caminos intrincados de los que nadie sino nosotros sabe. Si ese sello poético se produce amaremos ese lugar y si no ocurre así, simplemente resbalará de nuestra conciencia. Yo amo  Sara.

La hechicera.





Atardecer


Y de pronto, este agosto...
mi cabellera  que ha caído mal cortada;
me anuncia que tengo que marcharme
sin ni siquiera mi antiguo brillo de delfín como trofeo.
Donde voy no habrá ... ni ofrendas
ni mano en mi cintura
ni piel de león
 tampoco más requiebros,
     ni collares .....


Antes de dar la espalda me desvisto;
 toda mi gloria 
es un montoncito irrisorio de luz...
allí, a mis pies

Me voy
a aprender  lo que queda  del día  ...
tal vez, al promediar  la noche gozaré bajo un sol japonés
gemelo de mi única riqueza;
  esta pobre sonrisa ensimismada.


Vida-tango


 Tango, lluvia y puente.

 Para mi prima Maite de Sasía R., que así lo bailó.


                                                           Quiero bailar el tango
largo y caliente de los días
quebrada, enhiesta
en cruz...
atenta y sin perder el paso.

Quiero bailar
a tu altura, mirándote
adelantando el muslo
riéndome, queriéndote
la pierna acosadora...
hurtándome por juego.

Quiero:
tu roce mandón
tu resbalada mano
en lo más cenital de mi cintura...
sosteniéndo mi baile
cuando caiga y...
en un chirrido azul
el bandoneón se calle.

De la inspiración



Ícaro




Aquello que mueve a una persona a escribir con facilidad y que es ajeno al interés pecuniario o a la pura obligación externamente impuesta, se ha solido llamar inspiración y se la ha entendido como una especie de “aliento” que podemos desear profundamente pero no producir a voluntad, ya que como todo lo regalado sobreviene sorpresivo y gratuito y vuelve fácil y raudo el deslizarse de la pluma sobre el papel.


De la gran Belleza


"
"La Belleza es el aire que mueve las alas de la Victoria de Samotracia"
                                                                                                           (María Kodama)



Estamos rodeados de cosas bellas. Me refiero sobre todo a aquellas en que el ser humano deja la impronta de su saber hacer. Esa maravilla de  vajillas chinas milenarias de las que solo emperadores de uñas afiladas podían hacer uso, ese magnífico mobiliario que relucía en las estancias del Segundo imperio francés, aquella perfección de las paredes bordadas de "La Casita del labrador" de Aranjuez para solaz de rey en tiempo de ocio. Magnificencia para los poderosos, joyas cuajadas de piedras brillantes engastadas cada una con exquisitez, digna solo de las más excelsas gargantas. Son objetos bellos sin duda, pero no es esa la belleza "que escalofría". Aunque acaso  sí sean capaces  de despertar a nuestro "fenicio"; ese atávico impulso de atesorar, sopesar, evaluar, mercadear, poseer.

Acerca de la luna


La luna sobre Llafranc

La luna es fieramente femenina y no solo eso, es una decidida aliada de la mujer. Tiene algo de las diosas vírgenes Hestia y Artemisa. De Atenea, no (recordemos que esta diosa es sobre todas las cosas, "hija de su padre"). Cuando el verano pasado subí a Cerain, en su Casa torre la encontré  grabada en piedra, lo que me hizo recordar que en la mitología vasca el sol y la luna son hijas de la tierra (numen principal, Amalur, “madre tierra”), donde se refugian cada día. Las tres son fuerzas femeninas: la tierra, la luna y “la” sol: “eguzki amandrea”: señora sol, igual que “ilargi amandrea”: madre o señora luna que se encuentra representada en el hogar como la madre-mujer o etxekoandre.
 Es la mujer quien practica los ritos de culto doméstico. Ella ofrece luz y  comida a los difuntos de su casa, bendice a los miembros de su familia una vez al año, adoctrina a todos en el deber de mantenerse en comunión con sus antepasados (...)

Limpieza de verano





Sol, sol, luz
corrientes de aire
ventanas abiertas de par en par
sujetas para que no se cierren...
barrer, desempolvar, sacudir, frotar
lavar durante todo el día sin descanso
para...
poder dormir con los fantasmas oreados
y...
las cadenas brillantes y engrasadas!


Me gusta la ironía; es reconfortante ese guiño jovial que la lucidez le hace a nuestras ilusiones...¡ qué duerman confortables, ustedes, también!

Perfumes...


Ligustro en flor.
 Tal vez  el olfato sea el más complejo de los sentidos, aquel que guarda la llave maestra de todos los sentires atesorados en nuestra memoria poética. Quizá sea ésta la razón por la que se le llame,  el sentido de la nostalgia.

 Un preciso aroma  puede acertar en el  punto más sensible de nuestro mapa emocional y dejarnos inermes frente al dolor o alegría abrumadores  que nos brotan a su conjuro, como no pueden hacerlo ni la imagen, ni el tacto, ni el sonido.

 No es extraño que en Proust,  lo que  rompiera el dique de su olvido y permitiera el ubérrimo desborde de su ”tiempo perdido”,  fuera aquel  sorbo, no de cualquier té, sino de aquel  preciso que se atesoraba en la casa de Cambray  y que empapaba  el bocadito de magdalena  que le era ofrecido cada domingo por su obsequiosa tía  y que grabó así en él sin intención alguna, aquel delicioso perfume  de la infancia, que a nadie le es dado elegir.

 Para mí la dicha huele a crisantemo amarillo y a jabón Le Sancy.

Notificación de olvido


 

Encrucijada


Te notifico: 
que me he vestido de luto y he destruido
 todos los recuerdos que te conciernen
 incluidos los más bellos (plátano, rosal y princesas) 
con absoluta precisión.
 Que he renunciado a partir de hoy
 a proteger tus vulnerables gorriones:
 he abierto arañándome las manos todas las jaulas.
 Que he borrado tu nombre de mi registro secreto y
 te devuelvo perfectamente dobladas y almidonadas todas tus palabras,
 todos tus gestos... incluido tu perfume. 

Ya sabes en medio de los cuatro vientos
 que llevan al país de quien sabe dónde... 
 ¡ha sido pronunciado tu nombre! 


 de "La seña del cantero"

Carta a mi rosa...

 Para mi rosa.


Coloquio de la rosa y el principito


He vuelto a releer como tantas veces "El principito", mejor dicho ya no lo leo, no es necesario ya que es carne mía. Acudo a su historia para calmar  esas turbulencias amorosas  que a veces, también a mí me sacuden, ese mar de fondo de la vida, ese oleaje oscuro que bate contra mi razón dejándola magullada y exhausta ciertas tardes, ciertas mañanas, ciertas amanecidas... pero yo ya no lucho contra sus embates, más bien me hundo y me dejo llevar sin resistencia; es absurdo luchar contra un sentir que sobreviene sorpresivo y me invade siempre aunque no quiera. Además, tal vez haya otra razón  por la que me dejo atrapar sin armadura; es la única manera  que conozco de poder abrazar a la que amo y está...¡tan lejos!

Recorro desasosegada mi planeta intentando imaginar el estado de mi rosa lejana allá en el suyo, de mi rosita aguerrida con su espinita única para defenderse aunque, sé que lo que en realidad percibo, es solo el estado de mi propio corazón traspasado por ese persistente anhelo mío de que mi rosa pueda subsistir sin que yo le ponga bien el biombo  por la noche para defenderla del relente, sin que nadie la llene de requiebros amorosos por la mañana antes de su primera toilette de rosa vanidosa... 

Es toda una herida imaginar a mi rosita valiente poniéndole cara a la invasión de baobas día tras día; saberla sucia en razón de la limpieza escrupulosa de tanto volcán como hay por allá; agotada, intentando domesticar a ese cordero voraz que nadie sabe cómo apareció y que quizá se alimente de rosas...No. ¡Dios mío! hay ciertas cosas que no puedo ni me consiento imaginar (mientras no encuentre a alguien capaz de fabricarle un bozal al cordero ese).
Me desespera saberla  sin tiempo de gozar de una sola de las 43 puestas de sol de cada jornada, de esa su riqueza inusitada que tengo miedo se pierda sin su mirada linda.

Acepto los punzantes mensajes de mi nostalgia y me niego a ponerles venda porque en ella luce el amor como un reguero de frescor que riega a mi rosa  y le procura una línea de sombra a mediodía ... Acepto así esta ansia mía y quedarme con un alma hecha brazos que busca a la única e incomparable entre todas, para aliviarle un poquito la vida...

Somos principitos caídos en medio del desierto. Principitos tocados por un sueño contumaz que nos vertebra la vida. Somos principitos irremediablemente enamorados y por lo mismo, inevitablemente heridos.

Soy adulta. Hago lo que tengo que hacer pero jamás me negaré a sentir lo que siento. Aunque acepte que no puedo ir donde quisiera, jamás intentaré matar para no sufrir la desmesura que, como al principito, me permite volver ciertas noches en que las constelaciones son favorables a rozar el planeta en que ella vive... 
.................................................

Se ha hecho tarde. El sol de la última primavera dora tenuemente mis cuadernos. Algunas gaviotas sobrevuelas parsimoniosas a lo lejos y yo nuevamente, antes de encender mis luces, me pregunto con zozobra por ella y siento entonces tan poderoso el amor,  que me derrumba...¡ principita!

La maga.




"La bola de cristal" Watherhouse


   La Maga

I

La vida hecha ya manto
cae sobre mis hombros, blanda:
patchwork rutilante
que acomodo
frente al espejo esencial
de las auroras;
giro, me inclino, intento ver...
dulzura sobre mí más,
casi todo sombra.
Vestida por fin a mi medida
en las estancias sutiles del otoño
mi ánima goza.

II

¿Mahler...?

III

¡Dime espejo!
La tentación del miedo...
tiempo de los escorzos y las trampas
del espejo velado vuelto al norte
 Y de… ¡las luces bajas!

-IV-

Ya sé. Se marchitaron las espigas.
No volverán las mías…amapolas
Pero… ¡yo volveré a temblar
Idéntica a mí misma!
frente a toda belleza
Siempre abierta.

V

Sigue Mahler...
VI

Yo soy la mujer-gárgola
¡nunca me canso de beber estrellas!

VII

¡Un poco de Chagall!
Aún soy capaz de volar
Sobre París contigo y...
mientras aterrizamos de la mano
en el eterno resplandor de aquellos días
sólo tus ojos me dirán la verdad;
¡Qué soy la más hermosa!
( he roto todos los demás espejos)

VIII

Ahora casi maga
puedo mirar la tarde con ternura
Algo en mí irá por siempre
Cruzando lentamente toda lluvia
sin paraguas, sin botas, sin sombrero…
Cicatriz de muchacha sin fisuras.

IX

y…una punta de Kempis:
habrá un día que el manto se deslice
y que devenga
lo que siempre sabemos y no importa…

X

 ¡Siga Mahler!

Misterio de gracia



Tibia de sol
umbrosa...
acantilada
en valle
ensoñada de mar
crespa de piedras
oscura
en luna florecida...
¡un unicornio azul
galopa mis confines!

Ruego...





Cuando caiga de mí
a la mano rota
al paso tardo
a la horrible mirada temblona...
Cuando te sea extraña
y el mundo me resbale
por los lomos manchados...
Cuando mis libros empiecen a ser pasto
de un polvo seco y reiterado
y el camino haya olvidado mi silueta...
Cuando mi luz la enciendan otras manos
y no me sientas el olor de batallas
que traía a las tardes
y entera me rezume
del hedor de trinchera y salvaguardia...
Cuando te haga el efecto
de una carcasa triste
en medio de las cosas
que antes me florecían
y esté seca la pluma
y hayan desparecido
definitivamente
las mañanas y los horizontes...

Si aún me amas
si puedes verme
a través del reúma
del lagrimeo y la sordera..
Si enfrentada al espantajo
eres capaz en la garra transida
de carariciar la mano que te amaba...
Si persistes
y llueves sobre mí
mis rostros
mis pasos
mis palabras...
Emergeré del pliegue
y del derrumbe.

Lobodrina
si te atrevés a romper
la cara al tiempo...
¡ Moriré enarbolada!

(Del Libro del Lobodrina)


Hoy que aquí en España se celebra el día de la madre, poniendo palabras a lo que TODAS quisiéramos nos fuera otorgado.

Otoño




Acerca del otoño

Acerca de Chagall


"La caída del ángel" de Marc Chagall



  A veces me ensimismo, no puedo evitarlo entonces no puedo escribir, es como si huyeran las palabras. Me quedo en un silencio que no es hostil ni depresivo, sino simple silencio. Así me he sentido últimamente. Abría mi página, intentaba, pero la cerraba sin ganas y sin desespero...

Fue entonces que fui a Madrid a ver a Chagall y volví callada,  pero con la llama  de nuevo prendida.  El arte consuela cuando la belleza consigue llegar al hueso de la vida.  Produce en nosotros una toma de conciencia en la que nos sentimos de pronto habitados por ecos que reverberan en nuestro interior, como si de pronto nos hubiéramos convertido en caja de resonancia, como si los colores, el trazo, la disposición, el motivo, abrieran un tajo en la maraña y algo empezara a decir, primero balbuceando y luego cada vez más alto, más hondo, más claro, del modo en que se cuentan las historias que se van entendiendo poco a poco.

Chagall es un maravilloso contador de historias. En cada imagen reconozco a la novia, al enamorado, al judío errante, al violín, al gallo, a la vaquita, al ramo de flores, al reloj de pared. Un tarot personal que se despliega una y otra vez frente a nosotros y nos pide que ayudemos a dilucidarlo. Es emocionante sentir como la iconografía del pintor, de alguna manera suscita la propia. Como a su conjuro nuestro propio tarot se configurara.  La torre, el peral, la anciana que se mece, el libro abierto, la niña pequeña, la gata siamesa, el buda…La convergencia es de tal envergadura que da vértigo de tan intrincada y densa.

Si llevara a un niño de mi mano le contaría de esa vaquita a quien el tío de Chagall, el carnicero, le gritaba cuando la hora le tocaba… ¡Ya, tú…tira las patas!... y cuando la vaquita se dejaba caer toda sumisión, el niño Chagall la besaba en el hocico suave y siguió besándola una y otra vez en sus cuadros. La hizo tocar violín, volar, acompañar al rabino, ofrecer flores... durante toda su vida. Estoy segura de que al niño le gustaría la historia aunque los ojos se le llenaran de lágrimas y lo más importante, estoy segura de que aprendería lo que es esa palabra tan difícil,  “Redención”   y se sentiría consolado como yo, al reconocerla en verde, en azul, en amarillo . Funambulista de ese cielo dislocado donde las cosas viven para siempre.

Agradezco a Chagall su gota de luz porque en estos grises tiempos nuestros, necesitamos saber de transfiguraciones y  triunfantes gritos de gallos. Necesitamos saber de Eso que prevalece y consuela emergiendo allá por el oeste, desde el cénit, soterrado, trapecista en diagonal. Angel en caída picada que insólitamente se sostiene y nos permite  seguir respirarando.
Sí. Le mostraría al niño el ramo de sauco florido, la candela, el ala azul del reloj, el beso mantenido de Bella...
Amo en  Chagall esa acogida de  “lo otro”,  que convierte en suyo sin ninguna estridencia. Su "Cristo blanco", su "Virgen de la aldea", que conviven con la Torah y el rabino con tanta armonía, nos   hace n captar  lo que puede ser ese cielo con el que soñamos los que amamos esta amarga y gozosa vida nuestra, donde todo se nos va y todo se nos queda, donde vivimos poblados de ausencias tan presentes que hieren una y otra vez,  donde conviven  graciosamente lo visible y lo invisible,  y lo que fue sigue siendo....

El arte no cambia nada, no puede. La muerte y el horror son ubicuos. La paleta debe ennegrecerse porque si no sería apenas un superficial divertimento,  y yo y el niño de mi mano, pasaríamos de largo. Por eso yo amo ese ángulo, ese  en que asiste lo amado y ayuda a que la caída del ángel no sea estruendo, sino... epifanía.

Acerca del desencuentro


Desencuentro ( Adela Casado)

 El desencuentro, tomado el término en su sentido más llano, es lo usual a menos que medien instrucciones precisas de por medio para evitarlo. Lo que de verdad es maravilloso si una lo piensa, es encontrarnos, sobre todo cuando conscientemente al menos, no nos buscábamos…


 En las primeras páginas de Rayuela”, Cortázar describe la magia de una de esas direcciones invisibles que parecen atraer hacia un punto convergente a los protagonistas, quienes, una vez producido el encuentro, cierran bellamente el momento como si fuera un mandala
.

…Así Horacio y la Maga deambulan cada uno a su aire, para encontrarse inevitablemente una y otra vez en los lugares más impensados, sin sorprenderse apenas,  asumiendo  que tenía que ser  simplemente así.

Pero encuentros como estos, no dependen de nuestra voluntad. Pertenecen, como diría Ortega a la sustancia de “ circunstancias que no elegimos” a las llamadas "coincidencias significativas" o como  escribió A. Huxley en "Contrapunto" a la lógica esencial de nuestra particular naturaleza. Quizá porque todo lo que nos ocurre se nos parece”. Tal vez sea ésta, la única manera de que podamos entender esa abrumadora sensación de comunión que nos sobreviene cuando topamos con alguien o algo a lo que damos la categoría de encuentro.


No son demasiadas veces en la vida… pero son y pese a los fallos de nuestra memoria en devenir constante, no se olvidan nunca… quedan como puntos de luz en nuestra memoria poética, dando sentido al laberinto en que nos movemos mientras vivimos.


Algunos encuentros son siempre un misterio. Quedan allí titilando como... aquella tarde precisa de mi lejana infancia, en que Maricarmen y yo nos encontramos por primera vez frente al colegio, una tarde de sábado en que teníamos que cumplir un castigo y como no nos abrieron la puerta, jugamos a la rayuela con su trozo de mármol blanco hasta que se hizo la noche. Siento aún la textura de la piedra y su frío y el deslumbramiento de cómo alcancé el “cielo” aquella tarde saltando con las dos piernas juntas. Maricarmen y yo no nos desencontramos jamás, aunque hasta entonces apenas habíamos reparado la una en la otra. Estoy segura de que de alguna manera seguimos jugando rayuela aunque yo me fui a América y ella murió en Vizcaya. 

De esos encuentros surgen los poemas.
Tenías la mitad de la moneda...

Algún día calzaría con la mía

y al sellarse

fijaría los días y las horas.

Tu huerta y mis países serían hermanables

habría un fluir cierto de tus amigos

a los míos...

Yo empezaría una historia y tú sin titubeos continuarías

y un final pleno y común

nos brotaría a ambas de los labios.

Nos juntaríamos

para repasar los lugares

que tú preservarías...

la huella del santo

creciendo con nosotras,

la mata del romero

siempre en la linde...


Yo volví con mi mitad

y tú no estabas!!

Giró el tiempo de pronto

corriendo hacia la nada

se preñaron las cosa de impotencia

y a mí se me secaron

los rizos de la infancia.


  Recuerdo otra vez en que yo tuve un amor, un gran amor, que llenó mis días y se impuso imperiosa a mi corazón con la suavidad y capricho de su carácter. Era audaz y flexible, autosuficiente y habladora. Amaba el calor, las libélulas y las hierbas altas. Era la dueña de mi cama y mi regazo... Se fue, un día en que el otoño  empezaba, a vivir su vida intrépida como todos los días...Se fue y me dejó en la ventana la huella de su patita que se borró con el tiempo.  No nos desencontramos nunca. Fue la muerte, otra vez.



Nunca más.

Ni en esta vida

ni en la otra, ni en la

que quiero inventar, ni

en la que gime ahogada

¡nunca jamás ya tú

mi muy querida!

En lo único que aún eres

es en la herida, esa que

yo acreciento con mi uña afilada para que no

de cierre. Escarbo, a veces

despacito, otra

¡a dentelladas!

a arañazos, a golpes

para que estés ahí

en lo rojo, en lo que duele, para que duermas ahí

y te afiles las uñas

y comas y bebas

despacito...para

poder besarte y olerte y

alzarte hasta mi cuello

para poder llamarte y

¡qué vengas... que vengas!

hecha daga que mi mano

revuelve...


 El desencuentro no existe. Con quien nos encontramos una vez no hay forma ni manera de no seguir encontrándonos, aunque sea dolorosamente.


Sí, es necesario decirlo. Lo único que puede romper un encuentro es la traición. Es el único desencuentro imperdonable,  porque pone en entredicho lo que fue. La muerte, únicamente lo consagra.






Olivos (Saint Remy,1889)


Olivos de Vincent Van Gogh
 ¡Me vas !
difícil verde
adherido como
un triunfo a la tierra.


¡Te voy!
sonrisa apenas
por fuerza, ensimismada
para nadie, deleite.

 ¡Nos vamos!
florecemos en yermo
 y no nos resignamos:
                                          ¡somos sueño de selva!