Desatador de pesadillas



Sueño- María Carrera

Alguien me besó anoche y
he despertado fresca
sin sombra de abalorios
sin unguentos
sin sábanas cruzadas...

¿Quién fue?

Cómo llamar a quien desata el nudo
de la atroz pesadilla
entre la última luna y
la primera lechada de la aurora...

Carta de Navidad a mis lectores








Mis queridos e "inmensamente minoritarios" lectores y lectoras:

Déjenme contarles una historia para que disfruten conmigo un poco de este mágico e imprevisible mundo de las ondas de las que fluyen tantas originales amistades.

Sucedió un día de esos en que la que escribe se sentía muy sola y "muy esperanza caída de un cocotero"  que

Carta a Sohafi, en Valsain




Para Sohafi al sadik.

Mi querido amigo:


La noche del día 9 de diciembre me despertó de madrugada el ansia incontenible de comerme una manzana verde, desde siempre el talismán de mi angustia. Avancé a trompicones por el pasillo y de pie en la cocina, frente al ronroneo de mis gatos despertados a deshora, me la comí  a mordiscos chorreantes con una urgencia de ahogado frente al oxígeno. Algo se avecinaba y supe qué cuando por la mañana temprano me llegó la noticia de que habías dejado por fin las telas de la cama.

Acepté entonces la tarea que a lo largo de estos años de amistad de 140 caracteres

Fragmentos a vuela pluma III






Durante esta semana aciaga que comenzó en mi conciencia el viernes 13 de noviembre poco después de las once de la noche, he leído multitud de artículos intentando informarme. He reflexionado sobre las causas, la complejidad, la responsabilidad y las consecuencias de lo ocurrido en París. Me he encontrado a ratos indignándome frente a ciertos comentarios, secundando otros y desconcertada, apurando impotencia, las más de las veces... Pero, si he experimentado estos días algún dolor genuino de esos que te dejan el alma en carne viva, no ha sido frente al número de víctimas, ni frente a la proliferación de flores y velas en los lugares donde habían acontecido los atentados, ni frente a las imágenes dantescas... El dolor ha florecido frente a un recuerdo:

Había luna llena aquella noche de diciembre  y yo salía de un concierto de gospel de La Sainte Chapelle en la Cite de France. Apenas había comenzado a caminar hacia el hotel cuando un extraño sonido me hizo volverme:  una riada de jóvenes  deslizándose en patines " allegro ma non troppo"  se apoderaba de la calzada en silencio bajo la luna. Sé que viví uno de esos raros instantes en que el tiempo se encasquilla.

Carta de París



Ayer volvimos de París que estaba, como dice la canción, "más bonita que nunca" Fueron unos días a nuestra medida. Preciosos. La habitación del hotel (el mismo en que estuvimos con Uds. hace 11 años) era muy pequeña, muy limpia y extremadamente ruidosa, sobre todo al anochecer. La misma tienda de sombreros en la esquina y el mismo super donde comprábamos la comida  para la cena- ¿recuerdas?... esta vez nos dio por comer tortillas mexicanas con tomate, queso de cabra y albahaca.


¿Qué cosas hicimos? Te cuento lo más especial. "Lo más de lo más":

Carta al enmascarado


                                                                          


                                                                  Porque a veces, una recuerda... cartas de amor


 Te estoy mirando y  sé que todavía te acuerdas de la rosa balanceándose junto al Rialto aquella primera madrugada de enero... Yo también. La arrojé  al Canal  justo al saltar al vaporetto, cuando ya nos íbamos.

  No tengo más que nombrarte San Michele y sé que sentirás el aire marino de los cipreses y  verás como yo, apenas desvaída, la difícil caligrafía de las tumbas rusas y los guijarros que pusimos sobre la losa de Ezra Pound. Sé que también podría nombrarte la luna llena de invierno sobre  un san Marcos desierto, pero seguro que entonces tus recuerdos volverían a querer entumecerse  en la intemperie del vaporetto, enfilando ahora  hacia el puente de La Academia, mientras hacías el recuento gozoso de las guirnaldas navideñas rebrillando tenues en el interior de aquellos  palazzos tan solos.

Notificación de bendiciones.



                                                                                          
                                            

                                                                                Para Mari, la nuestra


Lo cuentan las noticias:

La noche del 22 de octubre
ocurrieron extraños prodigios en amplias zonas del planeta
que fueron consignados por testigos creíbles:
El cerro San Cristobal de la ciudad de Santiago
amaneció poblado de brezo color púrpura
mientras, en el Aitzgorri, una súbita floración de fresias
cambió el aroma del paisaje de forma permanente.
Dicen que en la ciudad de Turín
se escuchó contar cuentos a la estatua de Edmundo D' Amicis
durante toda toda la noche y que...
en Saint Germail Laval  de Isle de France 
una flor tardía de color y aroma indescriptibles
floreció en un rosal que se creía irremediablemente seco:
La dama que  aquella noche constató su nacimiento la bautizo como
rosa- arco iris.

Se ha hablado de múltiples factores concomitantes
como causa de dichos desajustes:
estadísticas varias y coincidentes señalan que 
aquella noche aumentó extraordinariamente
el vuelo de gaviotas por el lado de Pasajes de San Pedro
y el volumen del ronroneo de los gatos de Catania.
Muy cerca del Amboto nubes refulgentes en proporción áurea
hicieron murmurar a algunos viejos:
-" Regresó La Señora" - cayendo de rodillas..

Hay acuerdo: no hubo daños.
Una extraña maravilla
caldeó los corazones de aquellos que las vieron...

No se sabe el porqué del privilegio de estos precisos lugares 
tan claramente bendecidos durante la noche del 22 de octubre.
Pero yo sí lo sé y os lo digo:

¡Nació Mari!




( La reportera solicita que si algún lector o lectora tiene constancia de algún otro prodigio ocurrido aquella noche, deje consignado su testimonio precisando el lugar y el suceso. Muchas gracias)

Imagino tu casa...



Imagino tu casa entre la bruma
tu casa de ahora...
tu casa acolchada de rojo
tu casa sin puerta
tu casa donde tu nombre brilla en piedra...

Imagino los brotes de crisantemo en el hueco del codo
la parra virgen adornando tu cuello...
las adelfas, dueñas de tus rodillas...

He llamado con el corazón engarbitado
frente a esta luna llena
Te lo juro: he llamado al barquero
pero no pareció entender que me invitabas...

No es tu hora, me dijo y mi óbolo cayó
sin producir sonido entre la hierba...
Lo siento:
te he dejado esperando con
la melena olorosa por la lluvia filtrada

Sé que te cuesta entender
cómo pasar la tarde tan estrecha
cuando arriba el cimbrear del álamo
llega en sordina hasta ti como un reclamo.
Sé que te cuesta esperar...

No sé bien cómo haces para lavarte el pelo
cómo abrillantas la madera
cómo te inventas la canción
y la danza... ahora.

Había preparado un presente para ti.
Esta mañana recogí las primeras castañas de este otoño
y  separé las más pulidas, las más suaves para tu palma abierta
Pero...no sé cómo se baja a tu casa y...

he dejado también que cayeran con dolor en la hierba... 

Pedro Páramo, un libro inagotable.






 Esta brevísima novela que Borges calificó como "obra maestra" de la literatura del siglo XX y García Márquez como la que "más profundamente lo había conmovido" junto con  "La metamorfosis" de Kafka, es un libro inagotable.

Fuente de incontables traducciones, ediciones, interpretaciones y conjeturas, "Pedro Páramo" mantiene su enigma y capacidad de perturbación, intactas. Podemos leerla una y otra vez y nunca estaremos seguros de haber entendido. Una voz resaltará sobre las demás, otras se convertirán en murmullos pero nunca estaremos seguros de que la próxima vez no sea diferente: hay que haberla leído  más de una vez para darnos cuenta.

Casas y cosas...



Allá en el sur, la casa donde nací tenía tejado a dos aguas y la lluvia sonaba fuerte porque era de chapa. Me gustaba oírla. En el jardín, la niña que yo era, paseaba por las mañanas acechando la inminente aparición de la Virgen con su niñito de la mano allá por el bancal de las fresias...

Por las tardes, el sol iluminaba apenas tamizado por las palmeras de la calle, el cuarto de la abuela. Era la hora del canto. El Niño se perdía camino a Jerusalén en la balada y el polvo del verano se arremolinaba en la calle desierta.

Jugando con Cortázar.

Historias de cronopios y famas" de Julio Cortázar
               
   


                                                               Para Kástor, a quién le encantan estas historias.


Querido Kastortxu:

Esta mañana me desperté de un sueño en el que nos reíamos a gritos leyendo " Historias de cronopios y famas" en la cocina. ¿Te acuerdas de que tú una vez me dibujate uno verde y con pinta de condor con tu manita morena y habilosa? Debo tenerlo todavía por alguna parte entre fichas,  retazos de poemas y cartas viejas

Luego, yo que soy una cronopia declarada en eso de los recuerdos, me anduve topando con uno y otro a lo largo del día y... siempre eras tú el protagonista. Fue lindo: nos hicimos cariñosuras tu alegría y mi juventud.

Nos encantába Cortázar y su irreverencia. Desde chiquitito preferiste el reloj- alcaucil a cualquier otro pero te reconocí  el lado definitivamente cronopio cuando

Salutación a Iban






Nacer en el corazón de mayo
ya casi  luna nueva...
a la hora en que los dondiegos se abren
y hace rato palpitan en el sueño
los pechos de las golondrinas...
hace de ti " un nocturno", niño claro.

Vienes a un mundo tremendamente bello
( no me refiero al grande, el que dice Mafalda, 
que siempre es un horror: no te diré mentiras)
Me refiero al pequeño, ese que circunda un lazo de volantín
ese es perfecto: castaño en la ventana, humo en la chimenea
canciones y brazos que tiemblan de gozo al acunarte...

Eres rico y eres parte de nuestra riqueza que se expande.

Ojalá ames la tierra y los burritos
Ojalá que tu huella sea suave a la tierra
 Ojalá seas bendito, niño de mayo
 Ojalá tu golpe resuene con fuerza, pelotari!!

Cuando cierras el libro...



                                                                                                            
                                                                                                               a Libe


Vienes del reino de allá
y... como vengo
nos cuaja entre las dos
una tierra deleitosa y extraña.
Vienes cargada aún
del olor de las islas
te tiemblan aún en la ceguera
otras miradas.
Tus oídos cerrados me murmuran
presencias que fueron mis amigas
y como yo lo sé
te amo doblemente
y no te digo nada.

Parábola.




Hay que besar cien sapos diferentes
antes de decidir que el príncipe no existe
pero siempre habrá uno, el próximo,
que desprenderse pueda del lodo
en príncipe posible.
Ese duro trabajo: besar sapos doblando la cintura
nos  trasiega los labios y anquilosa la espalda
pero ese breve instante de apuesta por si acaso
nos redime de sapos y nos convierte en...príncipes.

Dolor.

 




Te has vuelto de espaldas.
 Solo es la sombra que proyectas
lo que acerca hasta mí tu cara oculta.

A partir de hoy:
me invento las palabras
y las dejo caer como miguitas
que nadie comerá porque...
no hay aves
ni sendero tampoco
en realidad, no hay niebla
la sombra es...
el reiterado garabato de mi pena:
No sé dóde volver.

Una luz negra ayuda.
Te reconozco oscura
más oscura que todo
cada vez que intento
posarme en lo que
cayó contigo y caigo
nada retumba nada...

Tiro palabras, tiro...miguitas
 hacia ninguna parte.

Verde


                                        
Sé que la nostalgia sabe a verde
de limón-lima
que le gusta jugar
y... llenarnos, a veces, el alma de delicia.
La nostalgia es una caprichosa:
no se deja:
nunca cuaja en cintura
para nuestras dos manos
siempre prestas.
Es amiga difícil, la nostalgia:
no está cuando queremos
y ... aparece, inoportuna siempre,
cuando llevamos prisa.

Por qué escribo...




Muchas veces he sólido preguntarme el por qué me levanto al alba cuando solo rebullen los gatos y el crisantemo es aún sombra en mi ventana, qué es lo que hace que me yerga, eche sobre mis hombros el chal de mi madre y, en soledad perfecta me ponga a escribir.

Sé, mientras muevo la pluma, que nadie espera mis palabras y sin embargo, ahí estoy bien despierta contra mis tres almohadas en equilibrio, disponiéndolas una tras otra con verdadera concentración. Pensándolo bien y, a pesar que la cuestión es compleja, la respuesta más sincera a la pregunta por muy extravagante que parezca, es que en realidad escribo... para poder leerme yo.

Viaje de Navidad...a L' ile de France




Invierno en Moret



Un viaje en invierno tiene siempre algo muy especial y si es hacia el norte, adquiere entonces un algo de peregrinaje en estación ingrata.


Hemos subido hacia la mitad oriental de la región que rodea a París (I' ile de France), donde el Sena recoge las aguas de todos los ríos del departamento del Marne: el Orvin, el Voulzie, el Yonne, el Loing, el Yerre. Los antiguos estanques y pantanos que caracterizaban el paisaje de la zona han sido drenados en su mayoría, pero aún así ésta sigue siendo tierra de aguas. Se enseñorean los grises, los ocres, los apenas azules. La niebla acolcha la tierra, desdibuja los caminos, los muretes, los tejados y también el espíritu de la viajera. Los días son tan cortos que un poco después de las cinco ya se siente la cercanía de la noche y toda huella de humo, todo reflejo de luz despiertan un sinfín de evocaciones.

Al pasar, hemos visto cuervos negrísimos hollando los rastrojos, pequeñas rapaces que se sostenían bamboleantes en los maderos de las lindes, la llanada se sucedía en lomas verdosas o negruzcas según del cultivo del que descansaban. Los árboles ateridos, defiendían su desnudez entrelazándose. A lo lejos algo que parece castillo o fortaleza. Más cerca, una iglesita con un enorme árbol de Navidad en que el viento movía guirnaldas y estrellas pobres... un paisaje al gusto del más puro romanticismo del XIX.

En invierno se viaja despacio pero con la imaginación detenida en lo cálido, deseando llegar al refugio, al té, al chocolate, a la conversación en sillones enfrentados. Se anhela la luna clara adivinada detrás de ventanas bien cerradas que reflejen el perfil de la pequeña iglesia... Se anticipa el solaz de estar tendida en una cama alta, con la espalda apenas elevada contemplando un solitario trozo de cielo nuevo, en un pueblito perdido de L'ile de France, la región que rodea como una diadema a París, en la que por unos días hemos sentado plaza. Un lugar que anhelaba sin todavía conocerlo.

Dido.




Mi mirada
en el valle te divisa
(solo de ti sin bandera
sin pañuelo, sin divisa
caracoleo hacia el mar...)
Alta mira
tu mirada
¡no me mira!


A veces, el poema es un borbotón que logra expresarse apenas...Escuchen después del poema un aria maravillosa "Remenber me" de la ópera  "Dido y Eneas" Espero que sientan a Dido.


El último trigal de Vincent Van Gogh




Trigal con cuervos (Auvers sur Oise, 1890)


 Cuanto de amor-gillette
para que abriera
en cuervos ciegos de sangre
y de espiga todavía,
en jirones de luz descalabrada
tu costado?

Retorciste la brújula
para no distraer el norte
de la tierra disparada.

Encontró al fin tu huella
la vida-leopardo.
No te saltó...
¡tú, la mordiste a ella!

                                                    de "A la altura del lirio"