Para cantar con guitarra.




No me quiero morir

de muerte fría

en mi cuerpo, de punta quiero

las tres heridas

y que me duelan

para quedar vibrando

...cuando me puedan.

Yo no quiero ser tela

de parca hábil...

que sea aficionada la que me labre

que me deje bordada

de nudo y baches

y si tuviera suerte...

¡sin el remate!



El amor, la belleza y el...tiempo; las tres heridas. Yo, lo único que quisiera conservar hasta el final es la intensidad de "su daño". Esa bendita avidez, fuente de toda vida sentida. Es lo que también deseo a todos aquellos a quienes amo.

"Como decíamos ayer..."



A Nieves Pizarro, mi profesora de Filosofía, en el liceo Darío E. Salas, de Santiago de Chile
...en uno de esos días en que desesperamos un poco.
Cátedra de fray Luis de León, en la U. de Salamanca



Ya lo dijo hace muchos siglos Platón: “…no se puede obligar a aprender si el alma no lo consiente”. Esa  fuerza de quien pretende enseñar, así aplicada, es no solo ineficaz sino  también, aberrante. Eso que solemos llamar -proceso de enseñanza-aprendizaje- es una lucha formidable que se libra entre dos almas libres. Los profesores somos individuos profundamente ambiciosos. Buscamos la palabra que encienda, esa misteriosa intimidad que nace en una sala de clase, cuando inmersos en esa expectativa gozosa que une a  profesora y alumnos, aludimos a ese siempre implícito… “como decíamos ayer”