Un viaje...





Cuando llueve como hoy
una que fui
se me escapa por calles
invictas de memoria...
Te busca en patios derruidos
en los que deposita alucinadamente
geranios, pelargonias, malvas...
frecas aun.
Dobla esquinas y choca con estatuas
que devuelven bofetadas de gozo.
Culebrea absolutamente recta
en un mapa preciso que ya no corresponde...
Jadea sobre un pretil que absurdamente
tiene tu gusto y...está a la vez
¡tan desoladamente insípido!

                                                              de "La seña del cantero"

1 comentarios:

Anónimo dijo...

La lluvia ayuda a recordar al golpear cada gota insistentemente en el cristal de tu ventana y dejar un reguero de lágrimas resbalando sobre la cara o de pequeño río o de sinuoso camino. Su música relaja, hipnotiza adormeciendo el presente e iluminando el pasado. ¡Cuántas veces la lluvia escribe el primer verso de tu poema, Begoña, y te ayuda a terminarlo! ¡Cuánta poesía escrita gracias a los días de lluvia, gracias a ti Begoña!
José Ramón

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