Pigmalión




                                                                                                  a  mi madre.


Ya lo sé que te hiero.
Mi palabra cincel
labra las estaturas de mi miedo
pero lo empuña una mano
qué junta a tus dolores
terribles goterones de dedos machacados.

De amor es la tarea.

Busco llegar allí
donde la veta responda
al nombre de los primeros días
Donde seas tan nítida
y tan reconocible
que te brote la sangre.

Sólo entonces
recobraré mi mano
en la caricia enjuta
del dedo que toca sin tocar
y que se sana así
y así restaura...

Verás
no puedo sustraerme
la vida se me va
y se te va en escombros
y me quedan muñones
que se aferran
en locura tenaz a su servicio.
Llegar llagada y rota
no me importa...
¡Sí lograra encallar en la que eras!