Aviso.







Es sabido que la felicidad, si me permiten que utilice tan ampulosa palabra, no tiene registro: se basta a sí misma. Cuando ella está nos invade una especie de "calma chicha" que nos hace balancear suavemente en medio de un soterrado movimiento percibido apenas... Escribir, entonces se transforma en un esfuerzo sin sentido porque solo el delicioso vaiven basta,

Así me siento estos días en que lo propio es ensoñar, recordar, desear como siempre pero  con sordina.

Queridos lectores y lectoras espérenme que ya vuelvo... Siempre vuelve el viento que hincha la vela y desasosiega el corazón que se pone en marcha y obliga a dejar registro de ruta.

Hasta pronto!!

1 comentarios:

Paz Risueño dijo...

¡ Hasta pronto, Begoña ! no eres la primera para la que estos días "Escribir se transforma en un esfuerzo sin sentido porque solo el delicioso vaiven basta" y a mí,lectora pero siempre antes persona que contigo comparte sororidad con ellos llamada empatía, también me basta...y me sobra con saber que te sientes feliz.Un abrazo risueño y a estas horas todavía pamplonés.

Publicar un comentario