domingo, 18 de octubre de 2020

Ritos funerarios.

 



Los antiguos lavaban a sus muertos

los frotaban con sándalo

les cortaban los cabellos y las uñas

los envolvían en lienzo virginal

sellaban sus ojos con monedas o jade y

los hacían arder alegremente en una pira alzada…


Algunos descansaban de costado 

orientados hacia el sol naciente

Solían colocar a su lado aquello que les era especialmente amado

para ser cubierto

o para arder…


Sólo sobrevivía

el aroma.


Pienso ahora en nuestras pequeñas criaturas

obligadas a yacer estrechas

bajo un acebo, un geranio, un aloe

un olivo niño… en pequeños continentes de barro.


Hieden-


y aquellas que fueron

sus gentiles figuras 

se me antojan ahora

un aguijón putrefacto

en medio del suculento corazón de la vida.


Tengo miedo de que esta costumbre familiar tan reiterada haga natural que termine enterrada debajo de un ciprés plantado en tierra escasa…


Ruego que ¡por favor!

no agreguen mi pluma y mis poemas a la carroña.



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