Niña de enero

Para Lisa.


Auncio urbi et orbe que
nos ha llegado una niña de enero
preciosa como todas las niñas 
pero ésta mucho más...porque es la nuestra.
Vino en tiempo de bruma
y luz de palomas...
con la luna apenas pasada hacia menguante
niña de boina...
¡cómo no irá a ser romántica, nuestra niña de enero!
Yo os digo...será secreta y un poco silenciosa
 le gustarán los cuentos de princesas y
será muy exigente al respecto, me temo.
Ella, la más bonita
la del vestido de crechoché, la osada...
nos traerá de cabeza nuestra niña de enero...
¡Habrá que esmerarse con los cuentos, chiquillas!
Le gustarán las naranjas pequeñas y jugosas
 pintar huevos de pascua, comer tierra...
Nunca querrá irse a la cama a su hora
y habrá que cantarle mucho y cambiar los finales
aunque...¡quién sabe!
quizá sea  nuestra niña de enero
quien invente canciones y finales felices...
y lo veamos!! 


Hoy, día 16 de enero, tercer lunes para ser más exactos, día llamado "Blue monday" entre los gringos tontos ya que dicen que es el día más triste del año, nos ha nacido una niña y lo digo y paladeo ese "una niña" como si fuera un caramelo de cereza poco a poco para que me dure. Siento una sensación extrañísima...como si tuviera que nombrar uno a uno todos los conjuros que sé sobre su cabecita.

En este momento mucha sangre antigua se regocija con nosotras y acoge a su heredera con un gesto de profunda gratitud a la vida. Necesitábamos a esta niña y en medio del invierno llegó a nosotras...Se lo contaremos adornado y larguísimo, como se debe.

12 comentarios:

Cartas en la noche dijo...

Esa sí que es una gran noticia, Begoña. Ahí esta la larga voluntad de esos expatriados de tu sangre que encontraron su hogar en su propio corazón allí donde le dejaron un lugar para poner su guarida. Con todo el corazón, un beso para esta hija del amor y de los tules de Venecia...

marieujeni dijo...

ZORIONAK, AMAMA BEGOÑA.

Añado el texto de las dos bendiciones que le hacen a la recien nacida madre y tía, en el libro "Mal de amores" de angela Mastreta:

... Josefa le pidió que repitiera para ella el conjuro que escuchaban desde siempre las mujeres de su familia cuando nacían. Milagros aceptó rendirse a la tradición familiar para que nada le faltara al rito que la convertiría en madrina.

Puso la mano sobre la cabeza de su sobrina y recitó: -Niña que duermes bajo la mirada de Dios, te deseo que no lo pierdas jamás, que vayas por la vida con la paciencia como tu mejor aliada, que conozcas el placer de la generosidad y la paz de los que no esperan nada, que entiendas tus pesares y sepas acompañar los ajenos. Te deseo una mirada limpia, una boca prudente, una nariz comprensiva, unos oídos incapaces de recordar la intriga, unas lágrimas precisas y atemperadas. Te deseo la fe en una vida eterna, y el sosiego que tal fe concede. -Amén -dijo Josefa desde su cama, poniéndose a llorar.

-¿Ahora puedo decir el mío? -preguntó Milagros. Era más que una mujer hermosa que a veces se vestía como un dibujo de Le Moniteur de la Mode y usaba los sombreros más finos que podía diseñar madame Berthe Manceu, porque también tenía en su guardarropa una colección de los mejores huipiles que se hubieran bordado jamás. Acostumbraba ponérselos en las ocasiones solemnes y era capaz de caminar por la calle con el cabello en trenzas sobre la cabeza y aquella ropa de india como una bandera de colores cayéndole por el cuerpo. Así estaba vestida esa mañana

Josefa la miró admirándola y le pidió que siguiera. -Niña -dijo Milagros con la solemnidad de una sacerdotisa- yo te deseo la locura, el valor, los anhelos, la impaciencia. Te deseo la fortuna de los amores y el delirio de la soledad. Te deseo el gusto por los cometas, por el agua y los hombres. Te deseo la inteligencia y el ingenio. Te deseo una mirada curiosa, una nariz con memoria, una boca que sonría y maldiga con precisión divina, unas piernas que no envejezcan, un llanto que te devuelva la entereza. Te deseo el sentido del tiempo que tienen las estrellas, el temple de las hormigas, la duda de los templos. Te deseo la fe en los augurios, en la voz de los muertos, en la boca de los aventureros, en la paz de los hombres que olvidan su destino, en la fuerza de tus recuerdos y en el futuro como la promesa donde cabe todo lo que aún no te sucede. Amén.

-Amén -repitió Josefa bendiciendo la fe y la imaginación de su hermana. Cobijada por los deseos de su madrina, Emilia comió y durmió con una sensata placidez

Begoña Eguiluz dijo...

Querida María Eugeni, todavía amama, no. Pero sí tía-abuela (se trata de la hija de Lore, la hija de mi hermana Amaia) primera descendiente de nosotras, las Eguiluz. Tus palabras son preciosas y te las agradezco...como te das cuenta el zorionak corresponde...¡estamos felices!

VICTOR GATO dijo...

Ahh, siempre me asombran estos acontecimientos. Y además es una niña de invierno, donde reside el misterio y la profundidad.
Una vez leí que vienen (venimos todoos) con un proyecto estudiado, y eligen (todos elegimos) el lugar, la familia que creen más adecuada para poder llevarlo a cabo. Es una visión muy romántica pero que a mi me apetece asumirla. Y según esta visión, la familia a donde llega un niño debe de sentirse muy privilegiada por haber sido elegida por él para ser el lugar donde se prparare para llevar a cabo su personal proyecto de vida.
Felicidades, Begoña. Una niña de invierno. Esa niña trae muchos regalos (yo me extendería más: todo lo que trae son regalos, todo), como todo los seres que nacen a la vida.

Precioso poema.
Bs.

Loli dijo...

Enhorabuena a todas las Eguiluz y especialmente a Amaya aunque...parece que todas están igualmente felices. Llegar al mundo con ese hermoso poema de Begoña debe de ser incluso mejor que llegar con elaburrido pan bajo el brazo. Felicidades a Lore

Begoña R. dijo...

ZORIONAK Begoña! Os deseo de corazón a Amaia, a Lore y a ti muchos cuentos con finales felices y canciones de la niña de enero. Si es verdad que elegimos la familia para cumplir nuestro proyecto de vida, tu sobrina-nieta no podía haber elegido mejor ... Un abrazo bien fuerte.

Mandalas, Espacio Abierto dijo...

Hola Begoña

Felicidades, por esa maravillosa niña de enero. ¿Qué voy a contarte sobre las chicas de este mes , si yo nací un 17 de este mismo mes? Todo bueno, pacientes, tercas, disciplinadas, jajajaaj

Dicen que los niños vienen con un pan bajo el brazo. No lo sé. Se que traen alegría, ilusión, esperanza, amor a raudales, ternura, retos, metas, felicidad....

Enhorabuena eta zorionak.

Muxus.

Anónimo dijo...

Gracias tia por ese precioso poema.Que suerte tiene de tener una tia abuela poeta...seguro que estara muy orgullosa!
un beso muy grande de parte de las dos

Anónimo dijo...

Un fortísimo abrazo desde el Plan de Lectura de Summa Aldapeta, y FELICIDADES.

Anónimo dijo...

Curioso te he leído. Asombrado te he sentido cercana. Tu prosa también es poesía porque tú lo eres y porque tus versos destilan sabiduría. Has despertado mis sentidos atrofiados por el día a día. Has revivido vivencias mías olvidadas, vivos colores y acordes mágicos de flautas, y has descrito bellísimas estrofas nacidas para agradar. Agradecido he esparcido pétalos rojos de rosas por el suelo, para que tus desnudos pies sientan su terciopelo y se impregnen de su aroma cuando te levantes mañana.

Begoña Eguiluz dijo...

¡Qué bello, homenaje! Ya sentía yo esta mañana un suelo de terciopelo al levantarme...Rosas esparcidas, mejor que una capa...¡Es Ud. un caballero de raza, de esos que, gracias a Dios, nunca se extinguen!!

Anónimo dijo...

Una mujer que ama la vida y derrocha belleza interior regalando hermosos poemas a quien los quiera leer, una mujer hecha de sutiles sensibilidades desnuda de palabras desgastadas que escribe sentimientos puros recién nacidos, una mujer que no sabe mentir en sus poesías, una mujer así merece todas las palabras de amor que existen para que se vea en ellas reflejada. Recibe hoy este manojo de jazmines, flores sencillas cuyo aroma es la esencia de todos los perfumes. Gracias a ti Begoña.

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