Acerca de la creación y las mujeres.

En las mujeres todo acto de creación es total y absolutamente personal.... No pueden sustraerse de su biografía, he escuchado a más de algún critico bastante peyorativamente. Puede ser... algunos hombres (para mí los mejores) tampoco pueden. Sé que con esta categórica afirmación, el debate está servido y lo sirvo a gusto después de haber asistido la semana pasada en Madrid a dos exposiciones de pintura muy diferentes.

Berthe Morisot
Estuve la semana pasada en la primera retrospectiva en España sobre Berthe Morisot,  pintora impresionista francesa junto con Mary Cassat, única representante conocida de este movimiento. Fue un verdadero placer.

El folleto que llevaba en mi mano se titulaba "Pintar la vida, vivir la pintura"...la pura verdad. Entré a través de sus cuadros en una intimidad que había sido preservada en la pura espontaneidad de su instante......el escorzo de un espejo estilo imperio que refleja a una muchacha que se peina de mañana, el ángulo del sofá de su cuarto ...Julie, su hija bien amada, que salta de pintura a pintura con su melena morena desde que era una niña hasta que su madre murió cuando, tenía dieciséis años y no pudo seguir pintándola... Está subida sobre un manzano, tocando el flautín llena de gracia, jugando con su galguita, pensativa ante la ventana, cruzando, llegando, casi yéndose...
Conocí  así también a su hermana junto a una cuna, en traje de baile, acodada en el balcón,  a su madre muy seria leyendo...a su sobrina pintando.

Casi no hay hombres en la pintura de Morisot. 

Alexander Deineka.
Yo  venía de contemplar los gritos de gloria de Deineka  en las exposiciones que la "Casa encendida" y "Juan March" dedican estos días a las figuras fuertemente impersonales y alegóricas de la pintura "realista" de los soviéticos.

Venía  de haberme detenido largamente frente a esos cuerpos escultóricos, flameantes... trabajando campos rebosantes de mies granada. De esas figuras atrapadas en el gesto airoso, de quien ha conquistado "lo impersonal" ; la maquina, la calle, la utopía y se han convertido en...puro paradigma donde la vida personal es un factor sin importancia.


Yo vi al  hombre detrás de esos lienzos. Vi su "genio".


En Morisot todo es esbozo. Nada  quiere ser con mayúscula.  Creo que lo que ella buscaba era rescatar  ese "devenir" pleno de  verdad efímera y sin embargo, tan profundamente preciado tanto para la pintora como para la mujer que miraba absorta su obra muchos años después...Nada me pareció  más lejano del ademán grandioso, de las escenas heroicas de Deineka....una manita se alza hacia una manzana, una galga tiembla, la cortina ondea y un jarrón se repite de cuadro a cuadro, lo mismo que Julie, lo mismo que el trazo que consgina una y otra vez lo que ama...

Vi a la mujer detrás del lienzo. Vi a Berthe...reconocí la rapidez de su trazo nervioso, la sonrisa ensimismada , la contemplación del minuto registrado...y me conmoví profundamente porque no hay nada más universal que esa deliciosa intimidad regalada.

7 comentarios:

Oscardacunha dijo...

Begoña, como bien dices: “todo acto de creación es total y absolutamente personal, es imposible substraerse de la biografía”. Seamos mujeres u hombres, somos seres pensantes, sufrientes y gozantes, nuestras vivencias nos determinan y nos inician. Quién a los cincuenta mantenga el mismo punto de vista que a los veinte es un necio. Y pretender crear ajeno a lo vivido, visto u oído, es intentar trasmitir sin alma, no funciona.
La diferencia de sexos puede situarnos en ríos diferentes, pero en todos hay que navegar y enriquecerse con la singladura.
Sobre el resto del artículo: envidia, y lástima de no haberte prestado mis ojos pero los necesitaba para estos días.
Un saludo desde mi río.
Oscar

VICTOR GATO dijo...

Poco que añadir a tu buen artículo, Begoña.

Pienso que un potente sentimiento interior es el que inicia el acto creativo. Ese mismo sentimiento es el que elige las palabras, los colores, las notas musicales...para construir el espejo donde obsevarse. Lo que pretende es observarse, descubrirse a través de ese espejo. Y la única manera de llegar al final es que la construcción de ese espejo sea lo más honesta posible, personal, sin apenas intermediarios. En ese resultado final se verá reflejado el artísta y ahí estará su gozo. Nos vemos reflejados en el paisaje que pintamos, en el poema que escribimos, etc...Es como contruir un lugar donde nos encontramos bien, acompañados, comprendidos, porque ese lugar es semejante a nosotros, a lo que llevamos en nuestro interior, es nuestro hermano gemelo, nuestro amigo.

Otra cuestión diferente es el arte dentro de las dictaduras, donde las directrices vienen del exterior. Crear al son que le dicte el Partido, para unos debe de ser terrible mientras que para otros quizá suponga una oportunidad. Depende de la personalidad de cada uno, de sus expectativas en la vida y del grado de asimilación de las doctrinas del Partido. En el caso de Deineka no sé qué es lo que primó. Recordemos también a la fotógrafa del régimen de Hitler, Leni Riefenstahl.

Te deseo un año lleno de satisfaccciones, alegría, felicidad, salud, y artes.
Bs.

VICTOR GATO dijo...

Me dejaba la cuestión principal, nunca había pensado en una diferenciación al respecto entre la mujer artista y el hombre artísta. No sé, quizá que sea cierto lo que propones. Me haces pensar, lo pensaré :)

Bs.

Begoña Eguiluz dijo...

Yo creo que en todo gran artista prima lo personal que no tiene porque confundirse necesariamente con lo biográfico. Esto hombres y mujeres. En Deineka, sobre todo hacia el final, también primó. Lo demás (por eso me dan tanto reparo las modas y ciertas "vanguardias", es puro artefacto ingenioso...pero claro, nos metemos en otro tema; ese que tiene que ver con la experiencia estética y que a mi juicio debe conmover algo más que mi inteligencia...pero, bueno, no sigo ya habrá tiempo. Me quedo con tu metáfora del espejo. Sí, creo que escribimos, pintamos...para poder VERNOS!!

Un fuerte abrazo!!

Anónimo dijo...

Respecto de la influencia de los sentimientos en la creación a hombres y mujeres, comparto contigo Begoña "el aporte subjetivo" a la obra por parte de las mujeres, los hombres (los más)pueden separar. Si trasladamos esta subjetividad a otro ámbito, el laboral, por ejemplo, siempre comenté que prefería hombres que me mandaran porque las mujeres si todo bien, fenomenal; pero si surge algo, no saben separar (bastantes de ellas)el trabajo en cuestión de la emoción.Te la guardan. Hay que tener mucha categoría para sustraerse de las emociones en esos ámbito ¿ Qué me dices Begoña ?Feliz año querida Begoña. Beatriz

Begoña Eguiluz dijo...

La verdad, Beatris...¡no lo sé! Acabo de ver "La dama de hierro" y justamente una de las cosas que impresiuona es como la buena señora justamente, se sobrepone a las emociones y...¡de qué manera! En todo caso me hiciste recordar algo que por alguna parte leí en el sentido de que las mujeres somos más complejas, más retorcidas, "más brujas", incluso...Lo cierto es que le damos bastante más vueltas a todo y...de alguna manera, somos más peligrosas.Todo esto que te digo es más que discutible; he tenido muy buenos jefes pero, con las mujeres que "me han dirigido", he establecido una complicidad y un entendimiento muy especial. A veces, es cuestión de experiencia. Un abrazo de año nuevo muy cariñoso también para ti!!

VICTOR GATO dijo...

He trabajado con mujeres y he visto muy importante su aportación sentimental (en el mejor sentido de esta palabra) al pragmatísmo laboral. Los dirigentes masculinos podían pasar sin pudor ni remordimiento alguno sobre los problemas personales y humanos de sus empleados, importandoles exclusivamente su redimiento, mientras que las dirigentes femeninas eran más capaces de mostrar oido y comprensión en estas cuestiones, y a las debilidades humanas.
Esa fue mi experiencia, y guardo buen recuerdo. Me imagino que también debe de haber de todas clases.

Un abrazo.

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