La maga.




"La bola de cristal" Watherhouse


   La Maga

I

La vida hecha ya manto
cae sobre mis hombros, blanda:
patchwork rutilante
que acomodo
frente al espejo esencial
de las auroras;
giro, me inclino, intento ver...
dulzura sobre mí más,
casi todo sombra.
Vestida por fin a mi medida
en las estancias sutiles del otoño
mi ánima goza.

II

¿Mahler...?

III

¡Dime espejo!
La tentación del miedo...
tiempo de los escorzos y las trampas
del espejo velado vuelto al norte
 Y de… ¡las luces bajas!

-IV-

Ya sé. Se marchitaron las espigas.
No volverán las mías…amapolas
Pero… ¡yo volveré a temblar
Idéntica a mí misma!
frente a toda belleza
Siempre abierta.

V

Sigue Mahler...
VI

Yo soy la mujer-gárgola
¡nunca me canso de beber estrellas!

VII

¡Un poco de Chagall!
Aún soy capaz de volar
Sobre París contigo y...
mientras aterrizamos de la mano
en el eterno resplandor de aquellos días
sólo tus ojos me dirán la verdad;
¡Qué soy la más hermosa!
( he roto todos los demás espejos)

VIII

Ahora casi maga
puedo mirar la tarde con ternura
Algo en mí irá por siempre
Cruzando lentamente toda lluvia
sin paraguas, sin botas, sin sombrero…
Cicatriz de muchacha sin fisuras.

IX

y…una punta de Kempis:
habrá un día que el manto se deslice
y que devenga
lo que siempre sabemos y no importa…

X

 ¡Siga Mahler!

4 comentarios:

Paz-R dijo...

Ahora,gracias a la más que casi maga,puedo mirar la tarde con ternura...
Gracias.Lo has sido en un día en que tanto necesitaba la magia de un poco de dulzura sobre mí.
Gracias,maga y !Siga Malher¡

Oscardacunha dijo...

Es precioso Begoña, lo he leído repetidamente intentando encontrar el fragmento que más me haya emocionado y me resulta imposible descartar una frase, ni siquiera una coma. Ahora mismo lo releo por enésima vez y sigo disfrutando de cada palabra, perfectamente introducida, de cada idea, de cada sentimiento.
Me lo guardo muy dentro, sé que necesitaré leerlo en muchas ocasiones, pero como voy de tipo duro nunca lo admitiré.
Un fuerte abrazo Amiga, y gracias por este regalo.
Oscar

Anónimo dijo...

Te he leído escuchando los suaves acordes del adagio de la quinta y te he visto surgir esbelta entre las brumas de La Concha, deleitándote con las miradas de multitud de espejos que te iluminan cantando tu belleza, esa que el tiempo no altera, esa que tu derramas con tu pluma, la de dentro.
He vuelto a leerte con los coros del final de la octava y entonces he comprendido nuevos misterios que contienen tus versos escritos solo para aquel que los lee en clave de fa mayor, el que es capaz de mirar al sol sin deslumbrarse, volar sobre París, descubrir que tu eres la más hermosa poesía.
Esperaré atento a que el manto se deslice aunque se que sabes que no importa.
Gracias por tu sublime sinfonía. Gracias por elegirme para formar parte de tu selecto auditorio. Gracias amiga. Muchas gracias. José Ramón.

Begoña Eguiluz dijo...

Les prometo que volveré a leer este poema acompañada de sus diversas sugerencias musicales...¡será toda una deliciosa experiencia!
No conozco sensación más deliciosa que esa de sentir que mis palabras alcanzan a tocar ese nervio que en ustedes, tan bellamente responde

¡No saben cuánto y cómo agradezco la calidad y generosidad de sus comentarios...son el agua que permite que mi verso crezca!!

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