Acerca de pajaritos azules y otras yerbas...





Hoy me levanté exigente, tanto que realice ¡por fin! sin dudar un momento una serie de tareas de limpieza. Lo primero, marqué la página de inicio de mis redes sociales y elimine de "mis amigos" a todos aquellos con los que no interactuado el pasado año. Sí, igual que como he hecho al seleccionar las ropas de mi armario. Es sabido que aquello que no se ha utilizado en un año es algo de lo que podemos prescindir perfectamente.

He eliminado también a todos aquellos cuya actuación se limita a frases mal atribuidas y sensibleras, a aquienes me han invadido de gatitos tiernos (Me encantan los gatos, no crean...) ositos dormilones, pajaritos que apestan a montaje barato, florecillas fluor y parejas con las manos entrelazadas, suavemente difuminadas frente a un cielo de rosicler... ¡No los soporto! Me confieso rigurosamete elitista en este asunto de las palabras y las imágenes ¿Me perdonan?
¡Ay, Dios, por fin lo reconozco!

Hay frases profundas y muy bellas que aparecen, a veces en mis redes. Todas dejan intocado ese misterio donde se cuece nuestra precaria sabiduría. Ese saber que  renuncia gustoso a aquellas palabras que masacran la resonancia, que destroza sin miramientos toda frase de película aunque... hay algunas que se salvan. Sé que existen. Yo quisiera que alguien... me las recordara

No soporto lo que apesta a azúcar. Me empalaga.

Hay días en que la pluma sabe hacerse cargo. Una buena frase que apenas se atreve a intentar titilar el silencio, aparece como un haiku brillante entre la escoria. Negro sobre blanco y punto. Basta.

7 comentarios:

Belem dijo...

El infinito valor del silencio

Idoia dijo...

Época de limpieza. Y qué bien se queda una después de cribar cosas viejas e inútiles que sólo sirven para acumular polvo. Ayer tiré un libro de feng-shui, otro de autoayuda que seguramente no fui yo quien lo compró, un par de manuales de informática del siglo pasado y cuatro cosas más. Eso sí, al contenedor de papel, que todo puede reciclarse y convertirse en un buen libro.

Anónimo dijo...

Parece, Begon(-)a querida... que tu limpieza... me elimino a mi y a mi amado Portal... verdad ? ...ja... ja !!!

Amor !!!
Nieves, tu ex-vieja de Filosofia dariana.
Canada, Ottawa, un Octubre de 2013.

Begoña Eguiluz de Sasía dijo...

No, querida Nieves, a ti nunca podría borrarte; fuiste mi profesora en esa edad en que las relaciones son tan esenciales que duran toda la vida. Siempre te imagino con tu bufanda azul comiendo tu bagel de media mañana.
Un abrazo muy fuerte desde este otoño que ambas compartimos!!

Paz Risueño dijo...

¡Amén !

marieujeni dijo...

Sincera, en actos que intuyo afines a tu personalidad y con la exacta precisión en las palabras (como siempre), acción no fácil de conseguir.
Desde la alojada distancia de alumna a profesora.
Un abrazo.
Eukene

Begoña Eguiluz de Sasía dijo...

Recordando momentos que se que fueron enormemente gratos, correspondo a tu abrazo, Eukene

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