La ensimismada...




 
Mujer ensimismada Edward Munch
 

 
Dejar pasar las horas mientras
el polvo se acumula feliz en los rincones
y las camas esperan pacientemente, ángeles.

No apartar la mirada de la bruma
 aunque la olla poco a poco se coloree en ascua
y el agua hecha torrente desborde de la artesa.

Tantear el camino proceloso del sueño 
perdida en  pequeños gozos clausurados 
y
no volver el corazón ni la mirada
por más que...
 los niños lloren y él aguarde en la puerta.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

El diminuto polvo revolotea en el rayo de sol que entra por la rendija de una ventana casi cerrada de una habitación oscura hasta que, feliz, se posa en el suelo. Son necesarios muchísimos hilillos de polvo amontonados en los rincones durante horas para poder apreciarlos. Regresar a casa después de años de abandono y comprobar el espesor de la capa de polvo evidencia el olvido. Con los siglos, todo quedará profundamente sepultado por infinitos granitos de polvo. Esta es la traducción, con tu permiso, que hago de la frase “mientras el polvo se acumula feliz en los rincones”. Sin embargo, tú Begoña has traspasado las fronteras de la física para percibir que es precisamente el polvo feliz la unidad de medida metafísica del ensimismamiento.
José Ramón.

Begoña Eguiluz de Sasía dijo...

No sé bien por qué me ha encantado tu comentario, José Ramón. Tal vez por la insólita mezcla de ilustración y romanticismo que evidencia, talantes que suelen ser antagónicos pero que en ti se llevan bien. Sacarle punta de esa manera a un verso no puede dejar sin que la autora te responda encantada. Te explico: me pareció hermosísima la idea de que en ese polvo milenario que finalmente nos sepulte a todos vaya a haber algunos hilillos que lo hicieron felizmente gracias a la acción tenaz de la ensimismada.
Es increíble la de veces que la poesía trasgrede alegremente las leyes de la física y también el que haya lectores como tú que lo constaten.

Amargia Eukene dijo...

Parecerá una tontería, pero este poema conmueve. ¿Será que al tener acumuladas varias décadas nos produce empatía?. . .

Eukene

Begoña Eguiluz de Sasía dijo...

Yo creo que lo que nos conmueve especialmente a las mujeres es esa necesidad de abandonar tareas que pueden ser muy importantes y significativas y a...las que volveremos de seguro, para gozar con absoluta libertad e inocencia de ese tiempo íntimo y profundamente personal sin el cual no nos entendemos a nosotras mismas.

Anónimo dijo...

Fui testigo de una escena similar a la que describes. “ No apartar la mirada de la bruma aunque el agua hecha torrente desborde la artesa”. Hace años una tinaja rota por accidente derramaba su agua en el suelo del salón de un hostal de Marraqués donde hablaban y reían tres mujeres marroquís mientras sus pies, calzados con sandalias, se mojaban sin que ellas, ensimismadas, se inmutaran. Me impresionó. Las estoy viendo. Descubrí su distinción. Entendí qué era lo esencial en aquel instante. Contemplábalas ensimismado hasta que la deliciosa visión se desvaneció. Un hombre airado entró en la estancia y las reprendió. Qué gusto da releerte, Begoña.
José Ramón.

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