Primavera






La mañana extendida:
sábana blanca oreando
entre los brazos de la brisa
empinada
Cimbrean los hibiscos
y los cielos se enhebran de hilvanes
  aprendices...
Luce torso de luz la cordillera.
Laceador de aromas mi recuerdo
agita la redoma y en lo oscuro
palpitan hierbas altas
punto de mar
 adelfas
 asfalto fresco
acacias...
y puentes imposibles
por donde nadie pasa. 

Nunca más...






Otra vez octubre y ¡nunca más!
Se broncean los viejos tamarises
para nunca y para nunca más
piso la arena húmeda...¡otra vez!

Vuelven sí las oscuras siluetas 
de las hojas a bordarme el instante
de eternidad manchada de
¡nunca, nunca más!
preñado de memoria.

Éxtasis






A veces mi navío leva anclas
navio que transporta mi arcana dulcedumbre
sorteador de islas trasmutadas en lilas
que caen en Chagal de inundaciones
convirtiéndome en ángel herido de morada.

A veces caigo al mar y me rozan el vientre
los besos de todos los que he amado
precisos cada uno con nombre y apellido...

... voy de prisa y cuajo carne tocada
de brazos ubicuos que me abrazan sin daño...

y en ellos me gravito y en gozo me sostienen...