lunes, 4 de febrero de 2019

Esta noche la luna...







Esta noche la luna golpeó inútilmente mi ventana
no acepté ni siquiera su flequillo blanqueando
el sonido inaudible del violín de la noche...
La douninha se debatía atrapada en lo oscuro.
 Con los ojos cerrados adivinaba sombras:
 riquezas sin cuidado
libros cerrados, cuadernos polvorientos
zapatillas varadas boca arriba
el sillón derrumbado bajo una ropa gris triste, triste...
La carnosa se atería en el alfeizar.
Maullaban de profundis las sombras de mis gatos
cuando la Pena oscura pidió sitio en mi cama
muy helada, muy negra, muy gemida, la Pena...

Le hice sitio, la arrebujé conmigo
 y la abracé con fuerza como a una vieja amiga desolada...



7 comentarios:

  1. Hermoso pero muy triste. Deja pasar a la luna, Bego y por favor no abraces a la pena oscura ninguna otra noche no vaya a ser que se apodere de tu cama... Espero que todo sea puro juego poético. Un abrazo
    Loli

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  2. Tú sabes que la poesía, Lolita, jamás es solo un juego poético, al menos para mí. Si me es tan absolutamente imprescindible tal vez sea porque es el registro más sincero y sustancial de mi vida
    ( Chica, temo que el parlamento me haya salido un tanto grandielocuente...) En todo caso, no te preocupes; la Pena abandonará mi cama y yo abriré mis persianas de para en par!!

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  3. Ójala sea pronto. Muy triste y muy bello. ¿Por qué van juntas tantas veces la tristeza y la belleza? Un abrazo.
    Charo Z.

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  4. Triste sí, pero muy hermosa poesía, Begoña. Así es la vida empedrada al azar de tristezas y alegrías. Vivir es caminar por todas ellas, sin saltarse ninguna. Tu poesía es el relato de tu vida. Por eso es tan auténtica.
    José Ramón.

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    1. Muchas gracias, José Ramón y sí es cierto que la tristeza suele ser bella: no sé por qué.
      Un abrazo cariñoso.

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    2. No sé qué es la belleza, solo sé que algunas veces la siento. Cuanto más aprendo más sé, pero más dudo, soy consciente de que más me queda por aprender, más ignorante soy. Si la belleza fuera nuestra aceptación placentera de la percepción de la realidad que nos rodea, se trataría de un sentimiento único. La misma flor nos puede parecer más o menos hermosa, e incluso desagradable, dependiendo de nuestro estado de ánimo, es decir de la relación de endorfina, serotonina, dopamina y oxitocina que tenemos en ese instante. ¿Podríamos dominar nuestro estado de ánimo fabricando internamente estas drogas? Sí. Las fábricas que tenemos de estas drogas, glándulas, suelen funcionar por estímulos externos. Una flor, una melodía, una poesía o un mitin son teclas que pueden activan su fabricación. Por eso, Begoña, me gusta leerte.

      José Ramón.

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  5. Me encanta ser parte de tu mixtura de endorfinas, José Ramón.

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