Café nocturno (Arles,1888)

Café nocturno de la plaza Lamartine (Arles) Vincent Van Gogh


Es espeso y banal

pegajoso y saturado de detalles

de cáscara

de muro

de sucia luz sin luz...

Habitual, un día inesperado

en medio de nosotros, se derrama

y a su paso se borran los contornos.

Las cosas... pierden su red de sueños

y se quedan

una junto a otra

ateridas

convertidas en mosaico

ya para siempre

roto.

El mal baja

su lámpara pesada

y alumbra su camino, despiadado

y no vale apartarse:

 es terco y llega

y su sombra nos mancha y nos anega

y quedamos para siempre

clausurados.




2 comentarios:

Anónimo dijo...

El mal como tú dices, nos acecha en cualquiera esquina y nos puede alcanzar...pero no tiene porqué ser para siempre. Como tu dices...apuntemonos a crisalida y cuando estemos a punto...volemos!
(Y si es juntos, mejor).
El lobo.

EL GATO ESTEPARIO -víctor- dijo...

Este poema es impresionante. Es el que más me gusta de estos cuatro últimos. Tanto que apenas puedo comentar, tan solo releerlo y paladearlo.
Me gusta desde que lo leí la primera vezhace varias semana, y quedé silencioso degustandolo.

Es un poema de una pieza, lleno de sugerencias.

Un besico.

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