Susurros.

U

Álamos al atardecer



Mi corazón susurra
vinieron pero
esta vez ...
tú no viniste.
Estoy sola
bebiendo el vino de la tarde, muda
Ya no hay oído gentil
cerca de mí
Han seguido pasando instantes y estaciones
el crisantemo se secó
murió la gata...
junto a mí juega alguien que no pudiste conocer

Te hubiera regalado esta tarde
el tono de sentencia de la que fue...
nuestra hora de violines
el silencio habría extendido su poder junto a la noche
y la mirada habría prevalecido
con ese fulgor que da la poderosa intimidad trabajada
Pero tú...
ya no puedes venir.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Susurros para ahuyentar la sombra que su ausencia proyecta. Acertadas formas del verbo venir para describir el paso del tiempo sin ella. “Vinieron pero tú no viniste… pero tú ya no puedes venir.” “Ya no hay oído gentil cerca de mí” evidencia la falta de respuesta a tus lamentos. Extraordinario y triste relato de la vida con cuatro palabras “el crisantemo se secó, murió la gata.” Sublime el recuerdo de esa “mirada de poderosa intimidad.” Tu poesía hace vibrar el corazón como si fuera un violín acariciando melodías. Como siempre gracias, Begoña. José Ramón.

Begoña Eguiluz de Sasía dijo...

Hay un hilo de mi biografóa poética del que te has hecho profundo conocedor a fuerza de leerme. Para mí es,quiza por lo inusitado, un precioso regalo. Una vez más, gracias, José Ramón.

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