Poema del relevo

Boomerang
A mi madre

Ya soy tú.
Vengo a buscar la noche
dormida en tus rodillas.
Estoy pronta.
Es verdad, quise huirme
pero toda distancia
se tornaba parábola.
En cada paso me acechaba
un boomerang asesino.
Me creía granada
en un eterno agosto
y me abría en setiembre
por todos los costados.
 "No mires hacia atrás
porque te hielas"
y me fui
y me volví porque me iba...
Lo que me disparó
me tornó al arco.
Yo me creía alondra
sola, a contraviento
pero volaba
hacia el eterno nido.
Cuando corté las raíces
a tajos desolados,
no sabía que tan solo podaba
porque era el tiempo
preciso para hacerlo.
Ahora lo sé.
Para que tú te vayas
me siento en la desvencijada silla
de las abuelas
e inicio la mecida
extiendo sumisa las manos
y acomodo la noche-leopardo
en mis rodillas...


3 comentarios:

eukene dijo...

¿Cómo unas tijeras o un bisturí pueden cortar lo inasible? No pueden.
Ellas, tan tangibles y realas, se mudan en impotente símbolo que persiste, tan tenaz, como ineficaz.

Un abrazo.

Begoña Eguiluz dijo...

Es verdad. Hay algo atávico ¿no, Eukene?

Un muxu.

Pedro dijo...

Magnífico poema.
Pleno de añoranza, de amor, de nostalgia.
Ya soy tú
Magnífico

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