La puerta del verano

Mujer leyendo en el jardín
 

San Juan me abrió la puerta y el aroma de los ligustros y los tilos en flor me lo consagró. Se acabaroron las horas-reloj y llegaron "las de alcaucil", las de Cortazar, esas que vamos degustando de a poco hasta comerles el corazón de un bocado...ahora me despierto tarde, me estiro como  un gato que se traga la luz de la mañana y me vuelvo pecosa...

...e  iré a Urgull, al cementerio de los ingleses y visitaré a William, mi rubio soldado que murió en Aiete lejos de su tierra y quizá le lea el poema que escribí para él el pasado otoño...sí, las hortensias se conservan frescas... también le llevaré algunas, les van bien a los soldados rubios y muertos...


...nadaré hasta el gabarrón de Ondarreta al promediar la mañana  y si llueve solo lo compartiré con las gaviotas... bordearé el paseo Nuevo alguna tarde y seguiré lenta el curso del río, hasta contemplados y alabados todos los puentes, cruzar el último que me llevará algún jueves a las siete, a la Iglesia del Gesu, para volver a sentir el descanso exquisito de la luz, domada apenas...


...me quedaré en casa con las persianas bajadas en la semipenunbra deliciosa, dejando que el tiempo pase suave, suave..


...y retomaré la costumbre de las largas tertulias a cualquier hora, con cualquier tiempo, con las piernas colgando en algún muelle, frente a una copa de vino negro en el atardecer y... con los ojos otra vez brillantes,  se me podrá encontrar camino de Orio cualquier mañana o a la vuelta del Peine del viento, cualquier tarde de agosto...


...y las palabras que emplee también serán distintas, más lentas, más audaces, más suntuosas... ellas también palabras de verano, dichas por pura gana, por puro deleite...

...y leeré sin prisa los libros que el invierno y sus deberes amontonaron a mi vera y pasaré más de alguna noche de claro en claro enganchada a una historia terrible  o saboreando palabras como bombones de ambrosía, durmiendome al amanecer con un suspiro sin culpa alguna...otra vez Grossman y Dikinson...  y Tellier y....


He tirado a la hoguera esa piel vieja de la que tanto me costó desprenderme y me dejó un poco en carne viva pero exquisitamente desnuda y flexible para nuevas audacias...Sí, al fuego se fueron las impotencias y los furores, las miradas hostiles, las frases que nadie recibió, los guantes,  la odiosa disciplina...menos mal que puse algún cuidado porque estuvo a punto de volar hacia el fuego  mi querida contención en un gesto supremo de extravagancia...

...y ahora, bañada del humo purificador de lo viejo que se consume, con un gesto de maga poderosa, he podido abrir con un solo gesto, la puerta herrumbrosa y perfumada del verano...

7 comentarios:

Cartas en la noche dijo...

"...y las palabras que emplee también serán distintas, más lentas, más audaces, más suntuosas... ellas también palabras de verano, dichas por pura gana, por puro deleite..."
Begoña, todo esa brillante y serenísima efusión de tu escritura, que parece haber sido dibujada sobre una docena de cojines tirados por el suelo, al lado mismo de una ventana alta con visillos transparente besados por el viento como las que le gustaban a Luchino Visconti, son lo mejor que la ha pasado esta tarde a un hombre que, de pronto, se ha dado cuenta que no sabe vivir solo, con sus amores más allá del océano...¿Sabes? Voy a ducharme, voy a llamar a un amigo, y me voy a ir a tomar vino a alguna de los muchos mares vascos que hay por mi Cuenca querida...me lo merezcon, si señor...

Mandalas, Espacio Abierto dijo...

Hola Begoña

Buenos paseos, comparto contigo el ir a nadar al gabarrón de Ondarreta, el del medio, pero a diferente horario y si nos dejan las medusas viajeras.

También, el paseo por Urgull y el Cementerio de los ingleses, la vuelta al Paseo Nuevo...

Feliz descanso, felices paseos llenos de paz y tranquilidad, reparadores de almas y corazones; felices lecturas y encuentros. En definitiva, felices vacaciones.

Besotes.

Pedro dijo...

Begoña, este escrito es delicioso, me ha gustado muchísimo, por lo que dices, cómo lo dices y por lo que no dices. De tan bonito es sincero, te has desnudado, no sé si sin querer o queriendo te has mostrado así, tal cual. He disfrutado con cada línea. Gracias.

Magnolio dijo...

O también puedes, en uno de tus paseos donostiarras, más alla del Pº de Francia, hacia Amara, contemplar esos lirios, tilos... que tanto te gustan, esta vez en las preciosas acuarelas que ha colocado Sara en las paredes de Villa Fora.

Y tal vez, en la terraza, mirando al Urumea, escribir algún bello poema.

marieujeni dijo...

Ah! La serenidad del río, impávido reducto, para resistir al desasosiego urbano, al bullicio de la playa, aturdida bajo el sol en verano.
Así, tu ejemplar contención quedó a salvo de la hoguera... Por lo demás, enhorabuena.

Besarkada handia. Eukene

Paz-R dijo...

!!!qué bellísima forma de "alborocar" hoy nuestro Día E¡¡¡andando se hace camino y con palabras como las tuyas,una lengua que nos une en la expresión de tan humanas sensaciones
GraciasmBegoña,yo también hoy tiraré "a la hoguera esa piel vieja de la que tanto me costó desprenderme y me dejó un poco en carne viva pero exquisitamente desnuda y flexible para nuevas audacias"

Anónimo dijo...

Tus versos recrean ambientes de vida relajada. Imagino navegar bajo los puentes del Urumea sorteando las cañas de los pescadores llenas sus cestas de corcones malolientes. Rodeo el monte Urgull entre los bramidos de las olas y el silencio de los soldados sepultados mirando a su tierra, Inglaterra. Bordeo la Concha entre el Gabarrón de mi juventud y el mirador de Aite donde más tarde viví. Parece que oigo al viento peinando las laderas del monte Igueldo, todavía sin esculturas, y a las olas convertidas en suspiros al llenar de aire los agujeros de las rocas de donde arrancaba gruesos percebes. Tus potentes versos me recuerdan aquellos veranos de vida recién estrenada. Gracias Begoña. José Ramón.

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