Hablemos de la Ataraxia


Pisadas indiferentes


La ataraxia, si buscamos su significado en un diccionario de filosofía, veremos que se entiende como un término  postaristotélico, usado por los pirronianos, estoicos y epicúreos que se traduce por «ausencia de inquietud», «tranquilidad de ánimo», «imperturbabilidad». 

 Aunque... tal vez no sea ésta la palabra que busco y... tienda a perderme en balbuceos para apuntar al nombre que mejor le venga a lo que quiero decir acerca de esa curiosa emoción, que nos sobreviene cuando la llama pierde su combustible. ¿Tranquilidad? ¿Serenidad? no, no, de ninguna manera...Creo, más bien que lo dice mejor  aquella expresión que un siglo antes conocía todo el mundo mínimamente educado  como "igualdad de ánimo";  desideratum de románticos exhaustos y de caballeros y damas victorianos frente a la adversidad.

Como estado de ánimo es un tanto irrelevante y en absoluto propicio para la creación; hija del insomnio y las emociones en ebullición aunque, quiza ciertamente conveniente  para el trabajo correctivo posterior.. claro que.hay quien dice que tampoco. Lo más característico de su karma, tal vez sea ese leve hastío que se enseñorea del tiempo y de las vivencias de quien la sufre . La imposibilidad que produce en el alma de  que se asiente en ella, cualquier tipo de resonancia.

Cuando nos asalta tomamamos el catalejo de la vida por la parte distanciadora. Nada importa demasiado porque todo está un poco demasiado lejos para resultar embarazoso, embriagante o amenazador. Por una vez los hechos se observan en su desnudez, sin implicaciones, ni connotación alguna que se les adhieran. y los vistan. Manipulamos los objetos y su sentido adquiere una suerte de independencia esencial respecto de nosotros. Nada sugiere nada. Las cosas simplemente son pero... no se trata del Ser que el filósofo y el poeta buscan obsesivamente. No. Es un ser más pobre y anémico. Las cosas para quien siente la ataraxia, son únicamente extensión, las circunstancias en que se inscriben, cadenas de hechos. Sí, se trata del ser que anotan  los contadores en sus libracos.

Es el limbo. Para mí no es grato sentirla porque  amo la llama aunque... mejor tendría que precisar que adoro el rescoldo, ese que cuece el pan y lo dora y lo calienta haciéndolo tan crujiente, tan sabroso aunque a veces nos queme. 

Cuando la ataraxia viene, repaso sumida en una niebla blanco roto, con mi mirada  llena de lenta parsimonia, mi habitación...mis libros, mis cuadros, mis collares ...pero nada ya es "mío". Están fríos. Los limpio, los ordeno, hasta puedo acariciarlos mecánicamente respondiendo a todo un alarde de voluntad ,pero mis manos ya no pueden entibiar nada. Acaso pueda nombrarlos. Nada más

Días con la calma de mar de los sargazos, con horas redondas y mediodías lisos...luna ajena y, por supuesto, con ausencia total de lilas. En esos momentos hasta su mero recuerdo molesta.

5 comentarios:

Cartas en la noche dijo...

Se asemeja a esa placentera levedad que dejan a su paso los ansiolíticos que tomo. Rompe las ligaduras entre el yo y mis circunstancias -y no sólo las dolorosas-, y me aliena de mi vida....

EL GATO ESTEPARIO -víctor- dijo...

El distanciamiento es necesario, al menos de vez en cuando. Es el que nos revela la verdadera Realidad de todo cuanto acontece, que es La Neutralidad Absoluta. Mientras nos implicamos en los asuntos con la máxima aproximación que podemos, es cierto que nos emocionamos mucho pero perdemos absolutamente la "visión general" e incluso legamos a perdernos totalmente en el Sueño de los Detalles. Y esa es, simplemente, nuestra vida: cada uno vive en sus pequeños trozos de sueños de detalles, pequeños sueños que llegamos incluso a apostar fuertemente de que se trata la verdadera La Realidad (se llega a apostar incluso la vida).

Bueno, veamos, yo pienso que nada absolutamente se da en la realidad en estado puro. Quiero decir que no creo que este estado "ataráxico" se instale nunca para siempre en nadie, ni siquiera en los monjes tibetanos más avezados, sino que más bien son portaviones donde recalamos todos de vez en cuando para aprovisionar, repostar, reparar, etc...En definitiva, descansar, recapitular, tomar fuerzas.
Para mi no es un estado ni peor ni mejor, sino necesario, si no no merecería su existencia (Nada sobra en esta "Obra Magna". Entonces ¿absolutamente todo lo que existe tiene sentido? Sí.)
Cierto que comparativamente con "La Pasión" es un estado de una vibración muy baja, bajísima, y por tanto poco emocionante, más bien deprimente, pero sumamente útil. Y si se es consciente de ello también se vive con cierto tipo de emoción, sabiéndo que sus frutos no tardarán en llegar. Incluso fisiológicamente es útil puesto que también aprovecha nuestra anatomía para destensarse y recuperar equilibrio.
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Begoña, me encanta este tipo de textos que me hacen pensar, recapitular, aprender...Creo que nada llega por casualidad. Y me estoy dando cuenta que en buen lugar me he venido a meter, un blog de Filosofía, jaja. Y de exquisita poesía.

Bs.

marieujeni dijo...

Seguimos aprendiendo filosofía. Gracias.
Eukene

Mandalas, Espacio Abierto dijo...

Hola Begoña

Es un placer leerte, porque aprendo mucho y al igual que dice El Gato Estepario, me haces pensar, reflexionar y me encanta.

Nunca se me había ocurrido pensar en la ataraxia y lo que conlleva esta situación. Pienso que hasa de un cierto letargo y melancolía, hasta de un momento de bloqueo, se puede sacar algo positivo. También de la ataraxia.

Quizá el momento del distanciamiento conlleve cierta objetividad sobre la vida, una mirada de espectadora de la propia realidad. Tendré que darle más vueltas a la cabeza ;).

Un gusto leerte y aprender de ti.

Besotes.

Arantza Etxeburua dijo...

Eskerrik asko, Begoña! Conocía el estado, reconozco todas sus características, tan bien descritas por ti, pero desconocía el término. Vuelves a darme luz.

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