A la derecha de la madre


 




Sentada a mi derecha
heredarás la tierra, la gata
y la palabra.
Mi bienamada
¡hermosa!
En ti, yo
me complazco.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

No solo nos dio la vida, nos enseñó la palabra con sus palabras y nos dejó crecer. Parecidas como dos gotas de agua, iguales en lo esencial, comunión entre el ayer y el mañana. Al veros se evidencia ese mutuo “complacer”. Precioso Begoña. Gracias.
José Ramón

Begoña Eguiluz de Sasía dijo...

Siempre sentí retemblar en mí esa frase que se cierne sobre la cabeza de Jesús al ser bautizado en el Jordán; " Este es mi hijo, el amado y en el tengo puesta mi complacencia. Lo mismo ese saber que Jesús-Cristo está sentado "a la derecha del Padre"
Lo mismo sentí yo por mi heredera.

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