Haití (Puerto Príncipe)

Después de nueve horas en autobús (desde Sto. Domingo a Pto. Príncipe) en la compañía Caribe tours, con un servicio muy bien organizado en que nos sirvieron comida caliente: arroz con frejoles y una riquísima carne mechada además de una botella de agua por persona y  todas las canciones de José Luis Perales, cruzamos la frontera y nos recibió una laguna inmensa flanqueada por irreales montañas azules. Nuestro aguerrido autobús vadeó impertérrito lo que no sé eran ríos o inmensas pozas de asfalto que mojaron nuestras maletas. La verdad es que en algunos momentos, nuestra sensación era la de viajar sobre el agua...

Boca Chica República Dominicana




Las condiciones con las que escribo no son las mejores pero trataré de darles algunos apuntes informales de nuestro viaje. Aunque parezca mentira en el Caribe no es demasiado el sol del que hemos disfrutado (aquí están viviendo en invierno)...Una de las sensaciones más gratas es la de absoluto relax. Ayer pasamos el día en la playa y fue entretenidísimo. Una especie de bohío en primera línea de playa y nosotros en tumbonas o asientos de caña recibíamos las más variadas propuestas y servicios, formuladas siempre con una sonrisa y sin demasiada insistencia. Yo recibí un masaje de pies de una encantadora haitiana que habló largo en creole con Libe y a mí me dejó como nueva...Nos ofrecían coco, langosta, comidas variadas bien puestas sobre bandejas cubiertas pero que no teniamos idea de que eran, música caribeña, joyas de "ambar y y larimar" (para las señoras decían ellos), podríamos habernos hecho trencitas...En fin, Libe y Gilles se hicieron de todo y Cástor de nada...aunque ¡aleluya! encontró en una sábana en la calle del Conde de Sto. Domingo la película de Maggie Smith que le faltaba. Fue motivo de profundo y extático gozo.

A mi me encantan las canciones románticas acompañadas de guitarra y maracas que nos ofrecen en cada chiringuito...¡Que será será! es ubicua...
Me reí mucho (aunque será tema de otra entrada porque tenemos que salir pitando hacia el autobus) con el guía que contratamos en Sto. Domingo que era muy simpático pero claramente anacrónico y caótico en sus informaciones...Parecía creer que nos interesaría más todo vestigio cutre de la visita de  Juan Pablo II que de "las menos interesantes" piedras cañoneadas y tomadas por Francís Drake. El caso es que llegados a la "capilla de los apostoles" en la catedral, a todo meter y con mucha unción nos dice que allí estaban enterrados los hombres con sobrenombre. Al preguntarle, yo por que se lo ponían, va y me contesta que ellos nacían así, que era cuestión de naturaleza eso de ser mucho más importantes que los otros...En fin, creo que se refería al remombre... Bueno, los dejo. Que ya habrá mucho que contar

Seguidilla de Navidad

Puerta de navidad decorada por mi hermana Amaia


A mi madre le gustaban mucho los romances castellanos, las coplas, las letrillas... Yo recuerdo mi infancia acunada por canciones que ya se han perdido. Canto los sábados mientras cocino para que perduren y ojalá puedan llegar a los oídos de mis nietos.

Había una que se llamaba "San José y Nuestra Señora"  y  contaba como en el tumulto hacia Jerusalén, la Virgen y san José habían dejado perder al niño y como la madre decía "irá con su padre" y el padre; "irá con su madre" La canción seguía..."allá arriba llora un niño perdido de su morada, llorando está de frío, pidiendo, por Dios, posada..." (tardes de palmeras y polvo delicioso, aquellas del sur, con la luz reververando en los ojos cerrados).

Ya viene Nochebuena  y el verso sube inevitable a la pluma por los secretos senderos de la memoria. Como sentido homenaje a tantas que cantaron antes que yo, siguiendo la saga les dedico la que escribí pensando en mi hija Libe allí sola en Haití.


Seguidilla de Navidad

Esta noche, muchacha
inclina el cántaro
el agua no se pierde
solo es malgasto
la que queda en el pozo
cerrado a canto.

Terrible es la limpieza
de lo guardado
y siniestro el sonido
de lo tasado:
ciega el camino y
allá arriba en el monte
nos llora un niño.

Gasta, hija, en candelas
sobre tus techos
extiende seda pura
sobre el sendero

Bendito es el derroche
de lo que arde
dichosa la riqueza
que se reparte

No te guardes la luna
en una caja
ni que tu fuego sea
de leña escasa

Necesitas un gesto
como de siembra
si quieres que el niñito...
¡llame a tu puerta!

Mariposa nocturna sobre hoja (Saint Remy,1889)





…y es que me siento ser
por eso pinto tu luz pequeña
tu nervio
tu aleteo
tu querer persistir
tal como yo, en lo vivo.
Somos tan semejantes
que me duele tu hora amenazada
¡yo te quiero durando!
y mientras te registro
en afán imposible
lo sé…
compadecemos de la vida
y ¡basta!



 Me hubiera encantado poder poner sobre este poema el cuadro de Van Gogh que me inspiró  pero desgraciadamente, me ha sido imposible encontrar una imagen de calidad. Lo ilustro entonces, con una imagen convencional de mariposa nocturna o falena...¿qué nombre tan hermoso, verdad?

A propósito, tengan ustedes...¡Felices fiestas!

Al final he preferido poner la imagen del cuadro de Van Gogh, eso sí...pequeñita (es la que me hizo decir)

Berlín en invierno.

Me imagino que todas las ciudades se parecen en invierno. La nieve resalta el diseño. El de Berlín está marcado por  muchas cicatrices. La del muro que dividió la ciudad, cicatriz larga, ancha, sinuosa en cuyo espacio vacío, hoy, la nieve se posa suavemente. Las que produjeron los bombardeos de la segunda guerra mundial y que arrasaron con lo que fue su grandeza. .Las multiples ausencias que van desgranándose con el reincidente "aquí estuvo..."dejan clara la suerte de resto.

Mi sensación es la de una inmensa melancolía mientras camino por Unter der Linder hacia la puerta de Branderburgo. Los tilos desnudos están saturados de luces blancas y crean una imagen un poco de paseo provinciano. Se siente el silencio. Casi se lo masca. La magnifica Avenida construida en tiempos de Federico, el grande para mayor gloria de Prusia, luce alerones de nieve sucia en sus orillas. La puerta de Brandenburgo sitúa la consabida imagen de la ciudad  que, como suele ocurrir, no coincide con la que yo veo a medida que me acerco. Su dimensión es menos elocuente y además, tiene las alas trizadas. Disfruto largo rato como buena amante del documento grafico que soy, de las que señalan sus momentos de gloria y caída. Repaso; 1791 se erige. La Acróplis de Atenas es su modelo. 1806, Napoleón se la lleva a París como trofeo pero vuelve en 1914 y se le agrega el águila y la cruz de hierro. Es completamente destruida durante la segunda guerra mundial. En 1956 es restaurada por los orientales pero se le retiran el águila y la cruz y queda durante tiempo en tierra de nadie entre las dos Alemanias hasta que en 1991 ya reúnificada de nuevo Alemania, vuelve a ser restaurada y  le es agregada nuevamente el águila y la cruz  a la cuadriga que  lucen dorada allá arriba hasta la próxima caída...¡Sic transit gloria mundi!

¡ A alondrear!




¡Deja quietas las sumas!
No te quiero llorando por culpa de los números.
Olvida los factores, el cociente, el residuo...
los ridículos nombre que te roban las horas.
No te quiero perdida en el quehacer impuesto
sinuoso y artero como una viborilla
que chupa tus colores
y disfraza los ríos con sus nombres.

Te llamas Lobodrina.
Tienes que huirte a veces a alondrear las lomas.
Es difícil, te pugnan los muñones
pero te sufres de reloj y tarea
de camisita limpia y de trenza estirada.
Lobodrina...¡está la tarde ardiendo!
ha gritado tu nombre
lo que no tiene nota
lo que no es premio a nada
lo que nadie conoce
y...
¡no quiero que ignores la llamada!


En esta tarde fría de diciembre, cuando han pasado años desde aquella otra en que discutimos porque tú te quedaste sin ver a Magic Johnson en Anoeta y llorabas porque tenías que hacer ejercicios de matemáticas para el día siguiente y querías pero "no podías"  y te quedaste sin ir... pienso como siempre en ti y en esa vida linda que siempre parece tener que quedarse a esperar a que una termine con lo que debe hacerse para bailar tregua y catala, saltar con los monstruos, cantar Lili Marlene a toda pena...

Princesa, alondrea un poco también allí en Haití, que quiero sentir aquí en el norte el airecillo suave de tu vuelo...



Atardecer Arles,1888






Ya dura luz.

Atardece.

Sí, nostalgia…

infinita nostalgia

de lo nunca vivido

como un poso cirniéndose…

Así.

Blanqueamos así

ya oscurecido,

cuando no hay tiempo ya

Y las ganas emergen

aún intactas.