Barcas de pesca en la playa de Sainte Marie (Arles,1889)


…no volveréis a Itaca.

Después de vuestra áspera jornada

no tendréis ni la historia al rescoldo

ni el consuelo del vate.

Lucirá aún la luz.

Los espejismos del día quizá giman

su tenue palinodia:

pequeñas agonías plateadas

calor de puño salobre

jalones de sudor a meridiano.

Por más ocre, aún supuesto

el derroche…

en vuestra desarbolada noche

entre los hombres mudos

nostálgicas de nido y de susurros

¡vosotras nunca volveréis a Itaca!



4 comentarios:

Anónimo dijo...

...y qué es Itaca....Quizás donde les llevaron el pintor y la poeta....?

El Lobo.

-EL GATO ESTEPARIO- víctor. dijo...

Precioso, Un gran poema. No sé cuántas veces lo he leído.

Un abrazo.

Libe dijo...

Sí Lobo... ¿qué es Ítaca? Si el pintor quiso llevarlas allí, mulliendo "de ocre" una cuna de arena, la poeta no duda en ser "el vate que no consuela": ella anuncia un destierro que es
para siempre. Ese anuncio, esa constatación... ¿es para ti o es para ellas? ¿será mejor
"saberlo", jugar a ignorarlo, mantener la fé?

No, no son las mismas que partieron. ¿Lo habrán, acaso, intuido a la partida? La cotidianeidad de salitre las ha marcado. Ítaca: una dulzura perdida para siempre. ¿Será, acaso, que sólo vuelven los héroes? ¿o eso es también "pura mitología"?

Pero hay algo que es cierto: no regresa quien una vez allí estuvo. Alguna vez, el agua de las costas de Ítaca las empapó hasta el borde.

Begoña Eguiluz dijo...

Tienes razón."No regresa" ,solo quien una vez...estuvo. "Esas barcas empapadas hasta el borde por las aguas de Itaca" es de una belleza que me conmueve profundamente y que mi poema te agradece como una preciosa rúbrica.

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