Acerca del cielo




Siempre he pensado que eso que solemos llamar cielo, vida eterna, vida después de la vida, es algo que de existir, empieza a existir aquí en la tierra y, cuando me lo imagino, no puedo olvidar absolutamente nada de lo que amo. Me lo llevo todo...sueños, pájaros, flores, lluvia, gatos, amigos, amores...o bien, todo esto se viene conmigo al cielo o  no me interesa  en absoluto ir a ese sitio desencarnado  al que no puedo desear.

Creo que el morir tiene que ser algo así como poner el pie y empezar a caminar a través de lo mejor de nuestra historia. Siento que será algo parecido al recibir de pronto, a manos llenas, lo que un día perdimos y hubiéramos querido retener, lo que tal vez soñamos y nunca tuvimos, o que llegará a nuestras manos incluso aquello con lo que ni siquiera nos atrevimos a soñar.

Si repasamos nuestra vida veremos que está tachonada de momentos que nos hubiera gustado retener. ...ese estar en la cocina en familia, al calor del fuego mientras alguien contaba un cuento... Ese pasmo delicioso que sentimos al ser besadas por primera vez, esa conversación que hubiéramos querido eterna...


El cielo es recuperar la mirada de quien nos amaba y se fue. Es volver a sentir la calidez de la piel de nuestra gata bajo la caricia continua de nuestra mano, es volver a vivir, esta vez para siempre, aquel atardecer, aquella precisa mañana, aquel sueño que sólo nosotras y Dios sabemos.


Vivir eternamente es sentir de pronto que comprendemos lo que antes nos fue tan oscuro. Es sentir que las palabras valientes acuden a nuestros labios para decir aquello que de verdad queríamos decir y no nos atrevimos... Es descubrir de pronto que, aunque creímos lo contrario, no hemos perdido nada porque todo se nos devuelve con derroche.

Un cielo así, en el que pueda volver a cruzarme con los que amo una y mil veces, en el que me sean devueltas todas las horas en las que fui feliz.  Sí...quiero un cielo con música, con vino, con parques, con gatos, y sobre todo con libros, con muchos libros y... la eternidad para leer.

12 comentarios:

Maite dijo...

El cielo que describes es para mi el paraíso. Retener eternamente lo que nos gusta, lo que amamos, las cosas que nos conmueven el alma..., los momentos que sólo nos constan a los que los vivimos, a veces, ni siquiera momentos, sólo instantes...Bego querida, ojalá tengas razón...Me apunto y con ganas!!!
Espero que en ese cielo también escribas y pueda seguir leyéndote....

Bletisa dijo...

Yo del cielo sólo espero su luz Begoña; nada más.

Feliz lunes.

Begoña Eguiluz dijo...

Es muy hermoso, lo que esperas, Bletisa...¡qué sea muy azul!!

Begoña Eguiluz dijo...

Querida Maitetxu...¡ahí, en ese cielo, nos vemos!

Anónimo dijo...

Querida mis :

...como te dije cuando comenzastes con tu blog "Adrabaltza" ( Nievecita, lo escribistes bien ?) a traves de nuestro querido Portal lo tengo en mi lista de favoritos ...y por lo tanto lo abro todos los dias al comenzar la alba ...y el aroma de tus viajes llega hasta mi
...y el rocio de tu poesia me ban(-)a el ser ...Es exquisito, en su mejor sentido, comenzar con lo que escribes mi dia ...ya que no encontrare tus palabras tan cristalinas en otros lados !!!

Nieves.
Canada, Ottawa, 4 de Octubre de 2010.

Maricarmen dijo...

¡Precioso, Begoña! De la muerte... y no voy a entrar en cuestiones teológicas, aparte de tener claro que es de lo que nadie se salva y que paradójicamente es lo único seguro en esta vida, solo sabemos que nos "desencarnamos",
y a la vista están los cadáveres de quienes amamos, así como algún día otros verán los nuestros. Dices, "Creo que el morir tiene que ser algo así como poner el pie y empezar a caminar a través de lo mejor de nuestra historia" pero no olvides Begoña, que si ya aquí... sin piernas para andar, ojos para ver, u oídos para escuchar ¡se "hace camino" y se puede "volar"! Cuánto más aún debe ser, después de liberarnos de nuestras ataduras y lastres. Creo que lo que recibimos a manos llenas y que realmente es valioso... no va a nuestros bolsillos, ni a nuestro armario y me atrevería a decir que ni siquiera a nuestros recuerdos, porque la memoria es muy frágil! sino a nuestras almas, espíritus, energías o... Ahí están nuestros amores, nuestros hijos, nuestro gato, nuestros libros... Yo también creo que el cielo empieza a existir aquí en la tierra, en la medida en que no convirtamos nuestras vidas, la de lo que amamos y la de la humanidad en un infierno. "Vivir eternamente es sentir de pronto que comprendemos lo que antes nos fue tan oscuro" Cuando la conciencia despierte y la ignorancia y el miedo desaparezcan, creo que podremos vislumbrar entre nuestras nubes,ese cielo anhelado...

Mandalas, Espacio Abierto dijo...

Hola Begoña

Me gusta tu visión del cielo, siento que no estás desencaminada. Por lo que conozco hasta ahora, es como indicas pero aún mejor.

Espero que nos quede mucho tiempo de vida en esta querida tierra para poder seguir llenando la memoria de recuerdos y vivencias maravillosas.

Un saludo.

eukene dijo...

Querida Begoña:

Gracias, por decir en voz alta, lo que muchos pensamos, pero no nos atrevemos a expresar claramente.

El primer párrafo es la suma, de lo que en el fondo, todos anhelamos. Y lo dices claro y tajante. Es, lo que tantas y tantos necesitan escuchar, aseverar.
Sabemos, que no sabemos. Que no podemos adelantar, lo que ni siquiera alcanzamos a imaginar. Que una cosa es la teología escatológica, y otra, casi tan necesaria o más, las urgentes, las angustiadas, el silenciado clamor de las preguntas, que el ser humano disimula ante la realidad de la muerte.

Si de efecto catártico se habla. Este escrito es, el aliento, el respiro necesario, para inhalar aquí y exhalar “allá”, o viceversa, exhalar aquí, y continuar la inhalación “allá”.
En el plano práctico, este escrito, sí, se lo voy a enseñar a una persona muy querida que teme, y cuya constante pregunta es. Pero ¿Seguro que cuando nos muramos veremos a nuestros seres queridos?

Ya ves, su miedo es separarse de los que quiere aquí, y su esperanza reencontrarse con los que aquí amó, y se fueron ya… Por eso, como bien dices: “El cielo es recuperar la mirada de quien nos amaba y se fue”.

Un abrazo y gracias. Eukene

Begoña Eguiluz dijo...

Gracias a ti por el comentario, Eukene. Es bueno, muy bueno saber saber que lo que escribes halla un eco tan profundo como el que tu me expresas.

Un beso.

LUZ dijo...

EL CIELO ES UNA CASA Q DIOS NOS TIENE PREPARADA PARA TODOS AQUELLOS Q EN REALIDAD SE LO MERECEN... UN HOGAR ETERNO HERMOSO Y CALIDO..... BEGOÑA...

Anónimo dijo...

"Venga a nosotros tu reino" es el presagio de que el cielo comienza aquï en la tierra. El morir como lo describes en el excelente escrito, es nostalgia pura y es nuestra incapacidad de imaginarnos otra vida que, tal vez podamos percibir solo fugazmente en nuestras vivencias diarias. Para algunas religiones, el cielo o paraiso, como queramos llamarle está precisamente aquí en la tierra con todo lo que somos y tenemos pero en paz y armonía.
Tus escritos Begoña, que recién estoy empezando a leer me hacen reflexionar y me provocan envidia por tu capacidad maravillosa de expresar en palabras y en forma tan brillante: ideas, sentimientos, emociones, conceptos y reflexiones personales.
Gracias, pues a pesar de mi mente matemática me interesan mucho los temas que tan bien tratas.

Begoña Eguiluz dijo...

Agradezco tu comentario tan elogioso (ya sabes que son el pan y el pez" de los que escribimos). Me queda muy claro también que tu mente no es... puramente matemática.
Un abrazo!!

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