Caminando a Orio con mi padre.




Apellaniz -ORIO


Del lento caminar
al filo de la rubia mañana
tú eras el compañero...

Subimos hacia Igueldo
y nos quedamos un momento en la gruta…
yo, un poco escéptica como siempre
tú, en silencio como aquella
última mañana…

En la cima miramos hacia el mar:
el ratón de Guetaria
hace guiños al Izaro
que fue de otras mañanas claras

Caminamos...
y yo me sé lejana y sin embargo…
férreamente enlazada por cuerdas
que no quiero soltar porque
ni me dominan ni me atan...

Caminamos…
tú me cuentas y te cuento
Soy más alta que tú.
y soy más rápida...

Llegamos...
y nos deleitan los barcos como siempre
Elantxobe, Bermeo, Montevideo, San Antonio…
Y nos quedamos largo rato en silencio
mirándolos bailar…

llegamos...
y comemos txitxarro, bebemos txakolí
(bebo yo por los dos, tú ya no bebes)
y sabemos al alzar nuestros vasos
que nos queremos siempre
que donde vaya yo
tú irás tranquilo sin pesarme jamás
junto a mis pasos...



3 comentarios:

Anónimo dijo...

La de veces que he hecho esa ruta... Igueldo es mi monte y Orio mi antepasado.

Anónimo dijo...

Es un verdadero gusto leerte.....es increíble como llegas a la esencia de las personas y de las cosa....fue un placer volverme a encontrar con nuestro Aitatxu y pasear con los dos...muchas gracias

Anónimo dijo...

..." que donde vaya yo
tu irás tranquilo sin pesarme jamás
junto a mis pasos..."

Rescato para mí, estos versos y los hago míos. Pero creo que en lo que somos,siempre "pesan" ellos, sin pesarnos... cambiando el rumbo al vuelo... El lobo.

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