Hagamos cuentas



En una hora caben:
cuatro páginas de libro
(dulcemente leídas)
cuatro exalaciones de alhelí
patatas y cebollas
zapallo y zanahorias
cortadas en rodajas silenciosas
cayendo de una vez
en el agua que bulle;
cuatro constataciones de capullos nuevos
sábanas estiradas (cuatro pares)
el perfume del alma del pasillo
un café a medias
cuatro recuerdos, cuatro evocaciones
andadura de cuartos, detenciones
abrir el agua, alguna decisión
un miedo súbito y...
el ansia de la vida ¡a bocanadas!

                                                               
                                                                                      de " El libro de Lobodrina"

3 comentarios:

Fanny Brice dijo...

Me encanta este poema, creo que ya te lo había dicho... Qué relativo es el tiempo. Cuánto cabe, pero qué rapido se nos escapa.

Libe dijo...

Me acabo de dar cuenta del detalle de los "cuatro pares de sábanas"... ¿no serían dos? Máximo tres, si estaban los abuelos... De repente qué grande, pleno y redondo de me hace el número cuatro...

Begoña Eguiluz dijo...

Querida mía...
Recuerda (en casa de la señora Dorita), cada uno tenía su cama y éramos...¡cuatro!

Sí, me encanta el cuatro. Es... "perfecto"

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