Paisaje cerca de Auvers bajo la lluvia (Auvers sur Oise,1890)





No prevalece nada.

Todo se pierde.
Lo sabemos
y como podemos,
tapamos la herida
que nos sangra a borbotones
de aquello que quisiéramos
en un cielo indudable
que no existe.
Abrazamos entonces
el instante delgado
aspiramos su aroma imposible
¡a bocanadas!
con la fruición transida
de quien sabe
que es...

 ¡para nunca más!

.

de "A la altura del lirio"

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Como te dije en el Portal, querida Begon(-)a, tu blog "Andrabaltza" es de una exquisites intelectual que gozamos mucho ...Nos abre las puertas y ventanas de nuestra imaginacion ...Felicitaciones !!!

Love !!!
Nieves.
Canada, Ottawa, 18 de Agosto de 2010.

Fanny Brice dijo...

El poema me llega a las vísceras; esta semana más que si lo hubiera leído la semana pasada, qué te voy a contar. Si habré dado yo vueltas a ese "instante delgado" en los últimos días...

Besos.

Begoña Eguiluz dijo...

Eso es lo que suele pasar con los poemas, que si te pillan en el momento justo...¡sienten contigo!

Libe dijo...

Ese "para nunca más" me recuerda de repente el País de nunca Jamás de Peter Pan. La coincidencia es obvia y la relación ninguna, pero de repente me acuerdo también de "los pensamientos felices" que eran los que ayudaban, junto con un poco de polvo mágico de Campanilla, a volar a los niños perdidos.

Hay veces que se nos hace evidente la pérdida. Otras, sentimos cómo nos nutre de vida un instante que se nos va, pero que sabemos permanecerá con nosotros siempre. Hay veces que todo es nada, otras que nada es todo... días en que el cuerpo se te aprieta con un poema como este, y una lo busca, lo lee y relee y más que cubrirla se aprieta esa herida que sangra a borbotones, para que la sangre mane y manche las manos y pegotee lo que encuentre en su camino.Pero también hay días de recuerdos cronopios, que salen a coquetearte, provocadores de esos pensamientos alegres que te elevan un poco, te hacen más ligera... ´

Y nosotras a menudo buscamos eso que necesitamos leer, eso que ayuda a conectarse con lo que nos está pasando, sea para hurgar en la herida, o para bailar tregua y catala. Y por eso supongo que hoy me salió acordarme de Meter Pan y de Drexler, y de los cerezos de Van Gogh… de los niños. Aunque sean niños perdidos que no quieren crecer. Y yo recuerde que nadie nos da la elección de no hacerlo.

Begoña Eguiluz dijo...

¡Gracias por contarme tu hermoso proceso, Libe!

Estas palabras tuyas expresan aquello que los que escribimos pagaríamos por saber...la recepción de la lectura.En una palabra la constatación de la comunicación plena que todo poema busca suscitar...¡se ha conseguido! Por ti irá mi próximo poema "Rama de almendro"

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